NARRADOR
Un par de manos masculinas abotonan una camisa negra por sobre su cuerpo frente al espejo que refleja el tonificado torso que de a poco se va cubriendo...
Esa mañana en Luna Gris el gran astro solar saluda alegre y cálido como pocas veces ocurre en dicho continente, esa mañana el clima fresco se mezcla con la agradable presencia que provee el sol acariciando un cálido viento la piel de cada individuo. Como si el mismísimo sol, atento a lo que acontecerá diera su bendición.
Una pasada mañana fue testigo de atrocidades donde usualmente embriagaba la alegría, su presencia era constante, conocía la vida de cada integrante, los acompañaba en sus día a día marcando el tiempo con su sola presencia, así como proveyendo de calor a las pieles que constantemente tocaba apreciando a aquella que alegre lo recibía con los brazos abiertos. En cambio, esa mañana, cuando su natural rutina comenzaba absorto presencio el cruel acto de parte de aquel joven de tez morena que solía observar deambular inconforme y con sentimientos negativos en el fondo de su corazón. Incluso el astro creyó que dicho corazón de ablandaría cuando la conoció, si bien sonreía, soñaba con ella y dudaba, no fue suficiente y simplemente ensombreció aún más a su corazón. Una herida sembró en otro, una grande y gruesa herida que marco una vida tras la sangre que pronto decoro cada centímetro del lugar hasta que ese día llego a su final.
Al próximo el silencio lo envolvió, poso sus ojos por cada rincón, pero nada cambio, en el transcurrir de los días se extinguió la alegría, incluso sus ánimos por salir. Incapaz de ir contra su naturaleza no sucedió, con asombro miró una silueta, se movía como su cuerpo le permitía, el dolor se reflejaba en su rostro, pero luchaba como podía. Veía a un ave encerrada en una prisión agitada por salir de la jaula que la mantenía cautiva; por desgracia, dicha jaula poseía depredadores en su interior, escapar fue una ilusión y el sol se llevó consigo la decepción.
No la volvió a ver, la pequeña ave no dio señal alguna en el interior de su gran prisión, permaneció recluida en un espacio aún más pequeño marchitando su débil corazón, consumiendo la alegría en ella, sus fuerzas, transformándose en dolor y tristeza.
Así, aunque diario su luz irradiaba, la oscuridad embargaba cada corazón consumido por la tristeza y el dolor.
Cada día era un pesar, cada andanza no mostraba la misma alegría de antaño, hasta que una noche una ventana se abrió. Herida el ave salió, constantemente descendía, volar no solo dolía, se le dificultaba con horror. Más no estaba sola, un cachorro de lobo la veía siguiendo sus pasos con la mirada entristecida, por desgracia era débil su corazón, invisibles eran sus heridas, y al contacto con él ardía.
Cuando el sol sin ánimos ese día se mostró, curioso miro a ambos seres, el dolor emanando de sus frágiles corazones.
Con terror por las pequeñas criaturas presencio la llegada de uno más imponente detectando a su vez, el miedo en la mirada de las otras. Frente a la pequeña ave y el cachorro de lobo, un enorme dragón de escamas azules los observo. Su presencia emanando poder, pero su mirar reflejaba algo más. Tras lo acontecido con el joven lobo, el sol no confiaba en el nuevo ser, sorpresa se llevó cuando defendió al par de las fauces de otros lobos con facilidad hasta verlo llevar consigo al par rumbo a la seguridad.
Desde entonces, cada que podía presenciaba a donde quiera se encontraban a esas tres criaturas deambular, donde el gran dragón procuraba por los dos. Sin embargo, pese a desconocer su procedencia, la luna a él lo conoce muy bien.
★★★
Ese día con la extraña presencia del sol la luna saluda el día que creyó nunca vería. Su niño, ese de pocas palabras muchas veces soñó, lo veía admirarlo muchas veces con mirada entristecida, aun así, el temor nunca lo venció, siempre luchando, eso admira de él, sabe que es capaz de todo por aquellos a quienes ama.
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Compromiso roto
VampireAkemi lleva años siendo sometida, prisionera de quien debía protegerla, mismo que lleva a cabo actos crueles con tal de satisfacer sus deseos carnales. La antes muñeca de porcelana, gentil y delicada, es ahora un simple títere que lleva tras de sí u...
