Estaba en mi casa a eso de las tres de la mañana, escuché los regaños de mi madre sin decir una sola palabra. La noche anterior hubo un robo durante la fiesta, se robaron los fondos que habían recolectado para la graduación; el hecho de que fuera de disfraces facilitó las cosas, además se hizo un escándalo en redes sociales, porque como era de esperarse llegó la policía y en medio de la búsqueda de pistas encontraron alcohol y drogas, no era algo tan raro si no fuera el instituto Priestley.
La mañana que regresamos a la escuela recibimos varios sermones por parte de los profesores, Dylan se había hecho a mi lado
-Por tu culpa -Me regañó con una sonrisa- qué irresponsable de tu parte llevar alcohol a una fiesta infantil
-Por lo menos yo no bebí -tenía argumentos- eres un alcohólico igual que Samuel
-Pues besaste a este alcohólico
Fue la primera vez que metía el asunto
-Para empezar tú me besaste a mí y no fue la gran cosa -su boca se abrió en un gran O
-¿Entonces por qué lo seguiste? Me pudiste haber apartado y no lo hiciste -canturreó
-¿Te gustó? -rematé con otra pregunta. Estaba bastante ansiosa por la respuesta
-¿Hay algo que no me guste de ti? -comentó haciéndome enrojecer
-¿Vas en serio? -dejé a un lado el tono de burla
-¿En decirte que eres hermosa?
-Dylan -advertí, de cierta forma me daba miedo, porque volvía a sentir las estúpidas mariposas en tan poco tiempo ¿Las cosas funcionaban así?
-¿Salimos un rato? -propuso
Por supuesto, acepté, caminamos un rato hasta detenernos en un lugar un poco apartado. Tomó mi rostro y me besó sin decir nada más
-Te gustó entonces -sonreí
-Creo que me gustas tú
Algo en eso que dijo me entristeció
-No puede gustarte alguien como yo -dejé salir esa maldita inseguridad- no tienes idea la cantidad de problemas que tengo
-Yo lo único que veo es una chica linda, que no la definen sus problemas
-¿De dónde salió ese romanticismo? -lo molesté con media sonrisa
-Solo sale contigo, guapa
Ese maldito coqueteo era lo que llamaba la atención. Pasamos un buen rato hablando sobre nosotros, molestándonos y conociéndonos un poco más a profundidad, logré reconocer un sentimiento de aceptación en cuanto a lo de relacionado con Jan.
Aceptar, gran virtud, estaban tomados de la mano, aunque no estaba de acuerdo con la forma en la que llevó las cosas, había sido su decisión, no era mi vida, ni tampoco mi sufrimiento, a veces tenemos que aceptar que las personas que queremos no siempre son las elegidas para nosotros y no se trata de ti, se trata de que así es la vida, a veces una total desgracia, pero la mayoría del tiempo una realidad radiante y maravillosa, admiraba la inpermanencia de nuestras emociones, a veces odiando y otras amándolo todo.
Estábamos en medio de clase, cuando Hali comenzó con sus comportamientos extraños, el aula se reía de sus gracias, pero yo ya había notado las pupilas dilatadas y los labios resecos. ¿Hasta qué punto tenía un problema?
Conocía algo de las drogas y de cierto modo podía describirlo así:
La mejor perdición, te vendían un mundo maravilloso, por su puesto nada es perfecto, solo duraba unas cuantas horas ¿Y luego? Volvías a la cruel realidad que en parte ellos mismos crearon, era triste ver como se lastimaban de forma irremediable, digo irremediable porque a pesar de que pudieran recapacitar las heridas psicológicas y las secuelas físicas les perseguirían hasta el infinito, lo más lamentable es tener que verlo todo, ver como se destruyen lentamente, si tan solo supieran cuanto daño le hacen a las personas a su alrededor estoy segura de que lo pensarían dos veces, pero este mundo no funciona así, cada quien debe aprender las lecciones de su vida por sí mismo, aunque es difícil ver como poco a poco van caminando hacia el abismo y tú viéndolo todo sin poder ayudar. Lástima, pero no es mi vida y por desgracia no puedo ayudarles, lamento ser egoísta, pero mi ser me lo exige, a veces es mejor tomar distancia, la distancia en ocasiones puede sanar de formas extrañas, pues al principio no duele, quema; luego se va hasta lo más profundo de las heridas y comienza a cerrarlas poco a poco dejando tan solo la cicatriz, el recuerdo de lo que sucedió
Seguiría, sin embargo, estaba tan cansada... ellos estaban drenando mi energía. Me analicé y me aseguré de no ser yo la persona que drenara a otras de alegría, de su energía vital; tendría que seguir viéndolos, intentaría que no me afectara tanto, pues aún había otros problemas, seguíamos sin saber nada del culpable, ninguno estaba dispuesto a dejar nada a medias, necesitaba estar fuerte para lo que seguía
No es tu vida, Es su decisión, es su karma.- me hacía sentir egoísta y sí, lo era, por mi bien.
Un mensaje de Alex llegó a mi celular
Alex: ¿Sabes lo que ha pasado con los profesores?
Yo:¿Sobre el abuso?
Alex:¿Lo sabías?
Yo: por desgracia... y bien ¿Cuál es el plan?
Alex: Escucha esto
Me envió tres audios, era una conversación grosera y acalorada entre dos personas, una mujer y un hombre. En el audio se escuchaba como la mujer denigraba al hombre y lo amenazaba con perder su trabajo
Yo: ¿De dónde lo sacaste?
Alex:Tenemos que hacer algo -cortó
Yo:¿Qué propones?
Alex:Me dijeron que tienes suerte para escuchar conversaciones ajenas.
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Aula 11
Teen FictionSupe, desde el primer momento, que aquello de la perfección era solo una fachada. Sueños, decisiones, sentimientos, errores... y la gran confusión la experimenté con ellos, el Aula 11.