No recuerdo cuánto tiempo estuve despierta.
Solo sé que cuando los primeros rayos del sol se colaron por la ventana, el mundo ya no era el mismo.
Ronnie y James estaban muertos.
Y el silencio de esa habitación era tan pesado que podía escuchar el eco de sus risas rotas.
Los había imaginado libres, juntos, con un futuro que no doliera.
Pero en cambio, todo terminó cubierto de sangre.
Esos malnacidos la habían violado. Y no conformes con eso, la mataron como si no fuese una persona.
Y James... mi pequeño James.
Sabía lo ilusionado que estaba con Ronnie. Él no merecía ese final. Solo quería salvarla, tener un poco de luz en medio del infierno.
Supongo que eso es lo jodido del amor: a veces luchamos tanto por él que terminamos destruyéndonos.
James quería amar.
Ronnie solo quería ser amada.
Y puedo jurar que hasta su último aliento, ambos pelearon por ese amor.
Ellos tienen que pagar.
Así sea lo último que haga, los haré suplicar.
Suplicarán como Ronnie suplicó. Como James gritó.
Y cuando su sangre corra, entonces, y solo entonces, el mundo estará un poco más equilibrado.
Juraban no creer en nada, pero yo los haré creyentes.
Porque cuando mi venganza llegue, le rogarán a Dios que me conceda piedad.
Desperté con esa promesa latiendo en mi pecho como un segundo corazón.
El dolor no se había ido, pero ahora tenía forma.
Elijah, por otro lado estaba sentado en el sillón, con el teléfono en la mano.
—¿Estás mejor? —preguntó al verme abrir los ojos.
Asentí, y nunca una mentira me había dolido tanto.
—Quiero verlos —pedí.
Él negó con suavidad.
—Por favor, Elijah... déjame verlos —supliqué. Mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez.
—Pequeña, incluso si te llevo al Brulet, no podrás verlos —dijo en voz baja—. Ya se habrán deshecho de los cuerpos.
Sentí el alma romperse en pedazos.
Tenía razón. El jerarca no haría un funeral para una prostituta. Para él, éramos desechables.
Ni siquiera dignas de morir con algo de respeto.
—James... —murmuré—. James era su hermano.
—Y el jerarca lo ve como un traidor —dijo Elijah, con los ojos clavados en el suelo—. Si él pudiera traerlo de vuelta solo para matarlo otra vez, lo haría.
El aire se me escapó del cuerpo.
¿Cómo podía existir tanta crueldad en un solo lugar?
Las lágrimas volvieron, silenciosas, agotadas.
No podría volver a verlos. Ni a escuchar a James reírse de mis bromas malas, ni a Ronnie soñando con un futuro que nunca llegó.
—Nos iremos en veinte minutos. Te esperaré en el auto —dijo Elijah, y se levantó.
Pero antes de salir, volvió sobre sus pasos, se inclinó y depositó un beso cálido en mi frente.
—Aunque no lo creas, Aurora —susurró—, todo estará bien.
Por supuesto que estaría bien.
Porque yo haría que lo estuviera.
Cuando cerró la puerta, me quedé en silencio un largo rato.
Después me obligué a moverme.
Me di una ducha fría, como si pudiera limpiar el dolor, pero el agua solo me hizo temblar más.
Me puse unos shorts de mezclilla y una camisa floreada cualquiera. Me importaba una mierda cómo me veía.
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Brulet (+21)
RandomACTUALMENTE EN CORRECCIONES Obedecer y siempre brindar placer. Podemos hacer tus fantasías realidad, en el Brulet. No importa cuánto grites o intentes huir, el Brulet siempre será más fuerte y donde te escondas te encontrará. -Eres mía, Aurora. ...
