Ronnie pasado.
Estaba decidido, sería está noche.
Él vendría por mi, nos iríamos lejos de aquí.
James me había contando el plan y aunque al principio me negaba, sabía que escapar del Brulet era casi imposible.
Pero escucharlo tan esperanzado, verlo ilusionado contándome su plan de huida hizo que mi corazón saltara.
Podríamos lograrlo.
Sabía que íbamos a lograrlo.
—¿Confías en mí?.—preguntó James.
—Siempre.
A pesar de que el plan tenía sus fallos, y tal vez estábamos pasando por alto muchos banderines rojos, no me importaba.
Se lo había dicho, confiaba en él, y tal vez hice lo peor que un ser humano puede hacer.
Confiar ciegamente en una persona.
James me había dado hace años un celular solo lo usaríamos en caso de emergencia, ya sea para pedir ayuda o alguna golosina, normalmente siempre le escribía por golosinas.
Ahora solo lo usábamos para mandarnos mensajes en claves sobre nuestro plan.
Él vendría por mi a las doce en punto, el turno de los guardias cambiaba a las doce y media, sabíamos que ese turno estaba desde la mañana así que sería fácil librarnos de ellos ya que estarían lo suficientemente cansados cómo para dormirse parados en cada esquina del Brulet.
La cosa se complicaba al solo tener treinta minutos para poder escapar, mi habilidad de atleta no estaba totalmente desarrollada y eso sin contar que tenía un bebé.
Aun no tenía tiempo suficiente para que se notara, pero si el suficiente para que estuviera exhausta la mayoría del tiempo.
Cada que el reloj marcaba un minuto diferente mi corazón se le aceleraba el pulso, estaba cerca de la libertad.
De chiquilla siempre pensé que viviría en un castillo, que yo sería una princesa y un apuesto príncipe vendría un día al baile y nos enamoraríamos tan perdidamente que tendríamos nuestro cuento de hadas.
Un gran "felices por siempre", todos pensamos de chiquillos que así funcionaría nuestra vida.
Nuestra gran vida sería una gran historia escrita por Disney o en su defecto como alguna comedia romántica.
Me gusta pensar que la mía comenzó a escribirla el mejor dramaturgo de la historia, y el desenlace luego pasó a manos de un gran escritor de romance.
Tal vez era hora de darle un final a nuestra gran historia, un final el cual todo pueda estar bien, un final el cual los dos podamos tener un felices por siempre.
Al fin, y al cabo no los merecemos.
—Psss.—esa era la señal de James.
Una muy ruidosa señal y poco profesional, pero él es el sabelotodo que ideó el plan.
Me giré para verlo trepado en la ventana de los baños del Brulet.
El plan era sencillo.
Uno: Salir de la habitación hasta los baños sin ser descubierta por algún guardia.
ESTÁS LEYENDO
Brulet (+21)
RandomACTUALMENTE EN CORRECCIONES Obedecer y siempre brindar placer. Podemos hacer tus fantasías realidad, en el Brulet. No importa cuánto grites o intentes huir, el Brulet siempre será más fuerte y donde te escondas te encontrará. -Eres mía, Aurora. ...
