Estar de nuevo en las puertas del Brulet trajo consigo muchas emociones, sabía que estaba removiendo agua en las cuales sería difícil navegar.
Y aunque pareciera estar preparada y mi interior se veía mucho más dominante, como si la situación estuviera bajo control, la verdad es que en mi interior estaba cagada de miedo.
No sabía lo que me esperaba, solo sabía que tendría que acabar con esto.
Por mí, por mi pequeño.
—El Brulet abre a dentro de dos horas.—escupió un guardia en el intercomunicador.—Lárguense.
Todos siguen igual de simpáticos como siempre.
Me giré para ver a Lucas y esté tenía el ceño fruncido, de veía incómodo y bastante molesto por la situación.
No lo culpaba, yo lo había traído acá, lo había traído al lugar donde me habían violado, golpeado en repetidas ocasiones.
—Dile al jerarca que su Cherry favorita regresó.—ignoré que hace unos segundos nos había mandado a la mierda, sabía que me abriría en cuanto dijera mi nombre.—Aquí estoy, dile que Aurora regresó.
Como lo había dicho las puertas no tardaron en abrirse, y ahí estaba el maldito lugar donde todas las fantasías y perversidades de muchos hombre se hacían realidad, a costo de muchos sueños de libertad de esas chichas.
Sentí cómo la mano de Lucas se colaba entre la mía para darme un pequeño apretón, sabía que su tacto solo significaba que él estaba para mí.
Le sonreí por debajo y nos adentramos a lo que sería nuestro infierno.
Unos guardias se interpusieron en nuestro camino.
—Entra ella sola.—demandó uno de ellos.—Tú te quedas acá.
—Ni de coña...—escupió Lucas.—O entra conmigo, o se joden todos.
Le volví apretar la mano, no podía hacer ese tipo de escándalo ninguno de esos guardias le temblaría el pulso para meterle un tiro en la cabeza.
—Yo puedo ir sola.—susurré.—Confía en mí, él no me hará daño.
—Aurora...
—Solo dame treinta minutos.—agregue.—Si en esos treinta minutos no salgo, pasamos al siguiente plan, recuerda que solo están esperando nuestra señal.
Mi abuela y Lucas tenían seguridad por doquier, una sola llamada y haría volar el Brulet en cuestión de segundos.
Él asintió nada convencido, sabía que esto no era parte del plan.
Sabía la impotencia que le daba dejarme sola con ese hijo de puta.
Pero yo sabía algo que él no, después de todo yo era su hija, y aunque era enfermizo él me quería, yo sabía que no me mataría, o al menos no cuando se enterara que ya lo sé todo.
—Vamos.—demandó el guardia.
Antes de irme bese los labios de Lucas necesitaba que se tranquilizara, ese acto fue suficiente para soltara mi mano y me permitiera irme con ellos.
Caminar por los pasillos del Brulet estaba acabando conmigo, en cada rincón de allí se podía sentir los lamentos de cada chica que deseaba salir, los gritos y gemidos forzados de cada una de ellas.
Maldición, mi vista comenzó a nublarse.
Necesitaba despejar mi mente, no podía demostrarle al jerarca debilidad, él tenía que verme cómo un igual, o al menos no cómo el cachorro abandonado que vio la última vez.
ESTÁS LEYENDO
Brulet (+21)
RandomACTUALMENTE EN CORRECCIONES Obedecer y siempre brindar placer. Podemos hacer tus fantasías realidad, en el Brulet. No importa cuánto grites o intentes huir, el Brulet siempre será más fuerte y donde te escondas te encontrará. -Eres mía, Aurora. ...
