Flashback
—Aurora, despierta.—escuché como alguien me llamaba.—Despierta, pequeña.
Era Nuggets.
Tal vez, estaba soñando.
—No, tengo sueño.—murmuré.
—Pequeña, vamos te sacaré de aquí.
Me levanté rápidamente al escuchar eso, pensé que había soñado pero, no era así. Ahí estaba Nuggets, esperando por mí.
Miré hacia todos lados y solo se encontraban las chicas durmiendo, no habían notado la presencia de Nuggets, ni escuchado lo que había dicho.
—¿Cómo me sacarás de aquí?—pregunté.
—Tienes que confiar en mí, mi padre no lo sabe y el jerarca mucho menos.—confesó.—Correremos con cautela hacía los muros, todas las tarde estuve creando una especie de almohadilla que nos suavice el golpe, al saltar.
¿Saltar?
¿Saltaríamos de los muros del Brulet?
Eso era una completa locura, pero, si esa era mi única opción lo haría, no quería estar más acá, quería irme con mi abue, buscar a mi madre.
Asentí decidida y me abrazo antes de emprender camino hacía los muros del Brulet.
Escuchamos a varios hombres de seguridad cerca de nosotros, pero, intentamos ser lo más sigilosos posible para que no nos escucharan.
—Nuggets.—susurré su nombre que le había puesto.—¿Que sucedió con tu padre?.
—Mi padre, no quiere que te salve.—confesó.—Dice que en el mundo está lleno de villanos, y esos superhéroes que todos creemos son simplemente presas de los depredadores. En está vida o te salvas tu mismo, o te hundes, pero no puedes esperar que alguien más lo haga por ti.
—¿Y por qué estás salvándome?—pregunté.
—No lo estoy haciendo.—dijo.—Yo me estoy salvando solo, solo te traje conmigo, porque contigo nada duele, pequeña chismosa.
Sus palabras hicieron un cosquilleo en mi estómago.
O tal vez, tenía hambre.
—Mi abue, nos recibirá en su casa.—dije convencida.—Te amará cómo un nieto más.
Él sonrió y comenzamos a subir por el muro.
Nuestras cadenas estaban a un salto de romperse, era ahora o nunca.
Elijah saltó de primero y al verlo levantó su dedo en forma de aprobación.
Esto era muy alto, aunque no le tenía miedo a las alturas nunca pensé que fuese tan imponente.
—Aurora.—escuché cómo alguien me llamaba a mis espaldas.
Voltee con miedo y se trataba de Nicolás, estaba con Caín y ambos parecían unos perros con mal de rabia.
—No te atrevas a saltar zorrita.—escupió Caín.
Y sin pensarlo volteé y salté Nuggets estaba esperándome allí, sonreí por ello.
Corrimos por mucho tiempo, pensábamos que lo habíamos dejado atrás, que ya estábamos cerca para pedir ayuda.
Y así fue, encontramos a un señor el cual paseaba a un pequeño perrito.
ESTÁS LEYENDO
Brulet (+21)
AléatoireACTUALMENTE EN CORRECCIONES Obedecer y siempre brindar placer. Podemos hacer tus fantasías realidad, en el Brulet. No importa cuánto grites o intentes huir, el Brulet siempre será más fuerte y donde te escondas te encontrará. -Eres mía, Aurora. ...
