Capitulo XI
Harry se quedó callado. Los ojos de Olliver lo miraron con suspicacia:
–¿De qué hablan? ¿Qué tienes que ver Malfoy? ¿Y por qué te miran a ti?
–...
Hermione interfirió antes de que todo se fuera al traste, pues si bien ya eran libres, esas serpientes solo tenían que desaparecerse o que Lucius y Draco no los vieran regresar para que el trato se acabara y tuviesen a todos los mortifagos ahí en el campamento de los de la Orden.
–Olliver, seguro que quieres estar a solas con Harry hay tanto que él debe contarte y que tú le cuentes.
El mayor asintió con un movimiento de cabeza y caminó de regreso a las cuevas, acompañado de Harry que iba ayudándolo a caminar. Blaise se giró a ver a la castaña y ella entendió sin que le dijesen palabra, pero fue Sirius el que explicó.
–Harry se enamoró de alguien más. No se vería bien que se lo confesara a Olliver frente de todos.
Claro que lo dicho si fue escuchado por los que estaba ahí –Todos los Weasley– por lo que pronto se haría un rumor real. Hermione y Ron compadecían a Harry, pues si bien ellos también renunciaron a su pareja tuvieron la oportunidad de hablar y despedirse, pero el moreno no tuvo oportunidad y no solo eso que no podía decirle la verdad a Olliver lo que le convertiría en un traidor.
Para que la atención se desviara el pelirrojo reaccionó... Ron se acercó y tomó de la cintura al moreno que tuvo que usar todo su autocontrol para no brincar del susto.
–Mamá, papá les quiero presentar a mi... esposo.
Los Weasley gritaron y la avalancha de preguntas se suscitó. Ron alzó una mano y dijo.
–Hablemos dentro. Pues fue un matrimonio comunitario –bromeó Ron.
Y los Slytherin sintieron escalofríos al pensar en esa posibilidad, pues donde quedaba el prestigio, el orgullo de una boda perfecta y de alcurnia.
El grupo se reunió cerca de donde la matriarca Weasley cocinaba y ahí los interrogados fueron sentados y rodeados por los de la Orden –los que quedaban. Sirius inició relatando lo de su apresamiento, tortura y... regalo a Snape.
–Y como es obvio hasta como can soy irresistible y lo libre de tanto acoso por parte del idiota de Rabastan que... un buen día me devolvió mi forma... y pues... es mi pareja.
Terminó el herero Black y los gemelos sonrieron felicitándolo al haber enamorado a Snape.
–¿Pero estas seguro de su lealtad?
–Es mi esposo Arthur.
El turno fue de Remus...
–Yo fui herido en el combate por Lucius, sin embargo Narcissa me salvó y Lucius permitió que me llevara a su casa... ahí fue su sirviente –Los murmullos de desaprobación se escucharon– Sin embargo eso era poco a cambio de estar vivo y al convivir... Lucius y yo...
–¡Pero es casado! –se opuso Molly.
–Molly querida, sabes que entre los sangre pura no es necesario que haya amor para casarse ¿no es así jóvenes? –preguntó Arthur a los Sly.
Theo asintió.
–Por desgracia entre nuestros ancestros eso era los más normal, por eso que nosotros no hayamos seguido las costumbres no deja desheredados y exiliados de nuestra familias. –Theo adornó un poquito la verdad.
–Además Lucius se separó en cuanto yo me declare –se sonrojó Lupin.
–¿Y su hijo no está molesto? –cuestionó Molly.
