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CapituloXX

Lucius camino en los pasillos de sus oficinas haciendo recuento mentalmente de los trabajadores que no estaban. Su secretario lo saludó y el rubio platino sonrió agradeciendo que Peter no hubiera desaparecido en la guerra, pues el chico era muy eficiente. El castaño vio al acompañante de Lucius y como buen ayudante que se informó de lo que sucedió en la vida de su jefe, saludó cortés:

–Señores Malfoy buenos días, espero que se encuentren bien.

Remus inclinó la cabeza y sonrió.

–Gracias...

–Peter Wilkins señor.

–Llámame Remus.

Lucius fulminó a Remus con la mirada y este se quitó inquieto, pero no se retractó, para él era difícil poner esa distancia entre su persona y las otras, por muy trabajadores que de él fueron.

–Peter necesito una lista de los trabajadores que actualmente se han presentado.

–Ya la tengo señor y me permití agregar el estado de los que no están.

Eso quería decir que había colocado: muerto, en prisión o renunció.

–Está bien, la revisó. En una hora saldremos a inspeccionar las empresas y fábricas.

–Si señor, pero me temo que solos será hasta las cuatro de la tarde, pues algunos de sus socios han pedido una entrevista para hoy y se las concedieron para esa hora.

–No podíamos negarnos, me imagino lo que quieren. All Right. –Lucius y Remus entraban a la oficina del rubio platino y este pidió– tráenos...

–¿Café, señor?

-No chocolate.

Remus se esperó un poco y volvió hasta Peter.

–Peter podrías hacer una cita con el medimago de la familia por favor.

–Por supesuto señor Remus ¿para cuándo la quiere?

–Mañana por la mañana en la casa.

–Si señor, cuente con ello.

–Gracias.

El joven mago sonrió negando, era extraño que ese hombre tan sencillo se hubiera casado con Lucius Malfoy.

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Draco guio a su esposo por los diferentes edificios de la universidad Mágica. En algunos se vieron personas, sin embargo se notaba que eran los trabajadores del lugar entre oficinistas recepcionistas y los de mantenimiento que reparaban algún lugar.

El matrimonio llegó hasta las oficinas centrales y entró buscando a alguien que los atendiera. Una chica morena los vio entrar ya pesar de que lo hizo rápido, se notó que los ignoró para correr dentro de la oficina.

–Si van a empezar con sus tonterías me van a oír –amenazó el de ojos verdes.

–Tranquilo y esperemos un poco –calmó el rubio.

Poco después salió un mago que iba llamándole la atención a la joven bruja.

–Estás a prueba y te permite comportarte de esa forma –el hombre como de unos cuarenta años vio a los jóvenes y sonrió afable– Lamento la espera, pero la secretaria es nueva y no conoce el procedimiento.

–Entendemos –dijo Draco.

–¿En qué puedo ayudar?

–Pues deseábamos informarnos cuando inician las clases de primer curso en la facultad de Antropología mágica. –explicó el de ojos verdes.

compromisoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora