Capitulo X
El sudor corría por las frentes de los cuatro magos y es que esa era una operación en la que cualquier mínimo error les costaría la vida. El intercambio terminó, sin embargo parte de la magia negra no había podido ser desviado y había ido hacia Lucius y Theo.
Los magos fueron arrastrados por sus compañeros saliendo del lugar hasta la zona de apariciones y se dirigieron a la mansión Malfoy. Lucius y Nott fueron llevados a una habitación y de inmediato Severus y Draco se pusieron a trabajar para evitar que la magia se extendiera por el cuerpo de los dos heridos. Draco recitaba contra hechizos que tuvieran a la maldición a raya en lo que Severus pidió que los elfos le trajeran ingredientes para preparar la poción que se unirían a los rezos y que echaría para atrás lo que quería poseer a los dos magos. Zabini entró poco después y ayudó en lo que pudo.
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Remus se levantó y caminó hasta el balcón y Sirius preguntó:
–¿Estás preocupada?
–Aunque no lo creas lo estoy.
–Lo creo, de que ellos lo consigan depende de nuestra vida y la de todos.
Se escuchó el sonido de una aparición y Nulo llegó:
–Señor Lu... perdón, amo Malfoy, los amos han llegado.
–Déjalo en Lupin, Nulo y gracias ¿Cómo están?
–El joven Nott y el amo Lucius no están muy bien señor.
Remus se giró y salió de la habitación seguido de Sirius. Llegaron a otro en ese mismo pasillo y entraron sin anunciarse. Draco los miró, pero estaba muy ocupado en ese momento para reñirles.
–¿En qué te ayudo Snape? –dijo Lupin.
Severus le impide como agregar los ingredientes e irlos echando en la poción. Sirius se acercó a Draco y viendo como este conjuraba se unió a las él. Blaise limpiaba la frente de los heridos y manipulaba de no estorbar a los otros.
Fueron horas de angustia en el que no supieron si era de día o de noche, pero que con esfuerzo lograron salvar al rubio mayor y al castaño.
Sirius se exhibió a descansar comentado burlón:
–Vaya luna de miel.
–¡Cierra la boca, pulgoso!
–Me la debes y me la cobrare Snivellus. –fue la amenaza del heredero Black.
Zabini se despidió para ir a dormir. Remus se sentó cerca de la cama de Lucius y Draco le dijo:
–Ya puedes irte Lupin, yo me haré cargo de mi padre.
Remus alzó la vista y respondió
–A mí no me molesta hacerlo y tú podrías descansar.
–¡¿Cómo hacerlo?! Si mi padre despierta lo harás que se enferme de nuevo.
Severus recogió los ingredientes con un pase de varita y comentó:
–Lupin no gastó magia como nosotros y no creo que sea tan imprudente de no avisarnos si Lucius está por despertar, eso para que no le vaya a dar un ataque nervioso.
Draco se sintió a regañadientes, seguro de que si Theo despertaba antes, tranquilizaría a su padre.
Draco y Severus salieron dejando un elfo para ayudar a Lupin.
–¿Compartirás habitación con Black?
Severus sonrió de lado.
–Solo ustedes para pronunciar su propio apellido con desdén.
