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Capítulo XXIII

Los gritos e insultos de la bruja vestida de rosa se escucharon saliendo de la sala de Wizengamot .

–¡Traidores y amantes de sucios hombre lobo!

Uno de los aurores que escoltaba a Dolores la calló:

–Silencio, que si sigue gritando puede ser tomado como desacato.

–¡Ya salí del tribunal!

La mujer retomó sus alegatos y dijo al rubio Malfoy gritando:

–¡Ustedes los Malfoy son uno delincuentes que...!

–¡Cállese loca y deje de insultar a mi esposo!

Reclamó Harry y el rubio lo tomó de la mano:

–Tranquilízate que lo que digas esa bruja no debes ni escucharse.

–Me molesta que sea una lacra de la sociedad mágica y se atreva a juzgar a los que si hacen algo por los demás.

Las puertas de la sala se abrieron de nuevo y los miembros del Wizengamot salieron y fue Amelia la que llamó a los aurores :

–Señores esa bruja ya debería estar fuera del Ministerio.

–¡Sí señora!

Asintieron los de túnica azul y se retiraron llevando a Dolores que despotricaba en contra de todos, pues los trabajadores la observaban sonriendo porque por fin ya no trabajaría en ese lugar. Amelia entregó un pergamino a uno de los secretarios, este lo tomó y escuchando las instrucciones llegó hasta el rubio.

Draco lo tomó, más fue Harry el que lo leyó y casi se cae de la impresión.

–¡Oh no puedo creerlo! Es... ¡Genial! ¡Es tu absolución Draco!

Narcissa se acercó y leyó también.

–Era justo.

–Aquí dice que en mérito a los beneficios hechos a la sociedad mágica. –aportó el de ojos verdes.

–O lo que es lo mismo al dinero que se ha invertido en ello –bromeó Sirius.

Los de túnica cereza desaparecieron por uno de los pasillos y el grupo de magos conversaba cerca de los elevadores ya ellos se les había unido Kingsley y Narcisa. Junto con el señor Greengrass.

–Narcissa lo logramos –dijo el mago sangre pura.

–Así es, gracias por tu ayuda.

–Al contrario, espero que quien quede en ese cargo sea de amplios horizontes y que mi hija pueda cumplir sus sueños.

–Yo también lo deseo señor Greengrass, pues planeo trabajar en un futuro en este Departamento. –aportó Harry.

–Ah ya veo que las criaturas mágicas tendrán ahora mucha atención. –bromeó el mago y se despidió– Me apartó, quiero ver a mi familia y decirles las buenas noticias.

El grupo vio partir al mago y Kingsley lo imitó:

–Yo también los dejo, ya que tengo algunos asuntos pendientes.

–Gracias Kingsley –dijo Sirius.

–De que amigo.

El hombre de color se acabó y Narcissa se acercó a su hijo.

–Yo también me voy, estoy un poco cansada. Draco, cariño dile a tu padre que me debe un favor.

–Madre...

–No es cierto.

–Muchas gracias Narcisa –dijo Harry.

–No me las des, también sus amigos hicieron un gran trabajo y por cierto me saludan a la señorita Lovegood.

compromisoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora