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(a partir de acá los capítulos serán más largos, ya que en sí el universo de Blue Blood se vuelve un poquito más complicado y extenso)

— minah's pov:

No fue tan difícil como pensé el alejarme y huir de ellos en cuanto llegamos al instituto. Me escabullí entre la multitud que charlaba y reía sobre lo que vivieron en el campamento, y lo único que yo pensaba era en el desastre que este fue para mí.

Llegué a mi casa y mi papá me recibió con un enorme abrazo, de pronto entre sus brazos olvidé toda pena y pensé que nada en el mundo podría ser jamás tan malo, si tenía los abrazos de mi papá a mi alcance.

— Solo te fuiste unos días y te extrañé mucho, ¿Cómo estás mi buñuelito? ¿Disfrutaste? ¿Cómo la pasaste? — su sonrisa generó un peso en mi pecho, porque deseaba contarle todo y decirle que realmente me sentía perdida y angustiada. — ¿Qué sucede princesita? ¿Por qué esos ojitos de cachorrito regañado? — tomó mi rostro en sus manos y me miró con preocupación.

— No es nada, papá. — sonreí lo mejor que pude y lo volví a abrazar. — Ahora estoy más que bien.

— Está bien, mi niña. — besó mi coronilla. — Ve a cambiarte para que me cuentes cómo la pasaste, ¿está bien? Mientras prepararé la cena, tu mamá hoy llega temprano.

Obedecí y subí a mi habitación. Cuando la puerta se cerró tras de mí un mareo me nubló la vista. Consternada llevé mi mano a mi cabeza mientras intentaba localizar mi cama, mi espalda cayó sobre esta, y aún entre mareos miré el techo irse volviendo una total oscuridad.

Abrí mis ojos nuevamente, estaba en un lugar privado de la luz, el mismo lugar en el que mi reflejo y yo nos encontramos aquella vez. Cerré mis ojos con fuerza intentando volver a despertar en mi habitación, pero seguía estando en el mismo lugar.

— No importa cuánto intentes salir de acá, no lo harás si yo no lo permito. — abrí mis ojos al escuchar una voz femenina llenar con eco el desconocido lugar.

Era aquella mujer de abismal belleza, esa misma que sin piedad había atravesado con una espada el cuerpo de mi reflejo y que consigo traía luz a la oscuridad. La sensación que generaba en mí era entre familiaridad y temor, como si la conociera, pero al mismo tiempo supiera que con ella no estaba segura.

Porque por más bella que fuera, su mirada no hacía justicia a su aspecto angelical.

— ¿Quién eres? — tragué grueso intentando mantenerme cuerda.

Ella me miró con condescendencia y respiró profundamente: — Aún no es momento, linda. — dio un paso al frente.

Me alejé de ella: — ¿Por qué asesinaste a la chica que se parecía a mí? ¿Era mala?

— No, para nada. — fruncí mi ceño con confusión. — Pero estaba hablando de más, y tuve que callarla. — lo calmada que parecía y lo pacífico de su voz no hacía más que generar disturbios dentro de lo que creía correcto y no.

— Yo...no entiendo. — cerré mis ojos con fuerza. — Me quiero ir.

— Deja de reprimir eso que contienes en tu pecho, hazle caso a tus instintos, déjate fluir, niña. — abrí mis ojos de nuevo y ella estaba aún frente a mí, pero más cerca. — Deja de cuestionar y comienza a aceptar todo esto como tu nueva verdad, como la verdadera verdad. — puso la palma de su mano justo sobre mi pecho. — No ignores tu verdadera esencia, porque solo esta nos podrá salvar. — me empujó con fuerza haciéndome desprender por el aire.

Desperté de un susto con un respiro ahogado al sentir como si mi cuerpo se impactara contra la cama.

Me senté sobre mi colchón, cerré mis ojos y el recuerdo de su rostro seguía intacto. Corrí a mi escritorio, saqué un cuaderno viejo de dibujo que tenía y tomé uno de los lápices, con rapidez comencé a trazar las líneas de su rostro, nunca en mi vida había visto a una persona con tal belleza y perfección a nivel físico.

blue blood | enhypenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora