La luz del lugar por poco cegaba sus ojos.
Los siete se encontraban en un lugar donde parecía que el cielo y la tierra eran uno solo.
Sus recuerdos comenzaron a desvanecerse.
Se voltearon a mirar sin tener plena conciencia de donde estaban...o de quienes eran.
—¿Dónde estoy? —susurró Jungwon con la extraña sensación de incertidumbre.
—¿No es obvio? —Riki llamó su atención—. Esto, es el cielo —extendió sus brazos—, y nosotros, nos morimos —habló con seguridad, como si fuese totalmente obvio.
—¿Cómo vamos a estar muertos? —Jay frunció su ceño.
—¿Y por qué tendría que compartir el cielo con seis extraños? —Jake los miró de reojo.
—Discúlpame pero perdóname, pero yo no soy ningún extraño —Riki se acercó a este—. Tengo nombre, y es... —guardó silencio—. No recuerdo como me llamo.
—Yo tampoco —agregó Sunoo.
—Ni yo —comentó Heeseung.
—Pero hay algo extraño —susurró Sunghoon—, ¿Nosotros nos conocemos?
—¿Cómo se supone que lo sepamos si ni siquiera sabemos quienes somos? —respondió Riki de forma sarcástica.
—¿Siempre hablas así sin filtro? —cuestionó Heeseung.
—¡No sé! —su voz generó eco en el lugar—. Lo siento, me desespera no entender nada.
—Se nota —Jay habló por lo bajo.
Jungwon iba a emitir palabra hasta que apareció una persona más.
—Llegaron más rápido de lo que tenía planeado.
—¿Y usted quién es? —Riki levantó una de sus cejas— ¿San Pedro?
El receptor rió: —Soy el Oráculo.
Los siete lo vieron con confusión.
—¿Y eso qué es? —preguntó Sunoo.
—Eso no importa —respondió—. Pero yo les puedo responder cada una de sus preguntas, y tengo un mensaje y una petición.
—Señor —Sunghoon lo interrumpió dando un paso al frente—, ¿puedo preguntarle algo? —el adverso asintió con lentitud—. ¿Usted sabe por qué me duele el corazón?
—¿Tú también lo sientes? —Heeseung preguntó.
—El vacío en el pecho —los ojos de Sunoo se clavaron en el suelo.
—Y la sensación de haber perdido algo —Jungwon llevó su mano a su pecho y levantó su vista hacia el resto— o alguien.
—Pensé que la amnesia les haría olvidar el dolor y la pérdida —su tono era sereno y firme—, pero el amor es caprichoso.
—¿Qué quiere decir? —Jay frunció su ceño con confusión.
—Ya han sufrido demasiado —continuó—, ella hizo su sacrificio por ustedes, y debo cumplir con mi parte del trato.
—¿Ella quién? —Jake tenía leves recuerdos de una risa, de unos ojos, de una voz.
—La razón por la que están vivos.
—¿Entonces no estamos muertos? —Riki alzó sus cejas.
—Falta mucho tiempo para que eso suceda.
—¿Y dónde podemos ver a "ella"? —Jungwon dio un paso al frente—. Creo que lo más amable sería agradecerle.
El resto asintió en acuerdo.
Pero la tenue sonrisa que decoraba los labios del Oráculo desapareció.
—Me temo que eso no será posible —respondió escueto.
Los siete compartieron miradas de confusión e incertidumbre.
—¿Por qué? —Riki se cruzó de brazos.
—Porque ella ya no está aquí.
—¿Y dónde está? —Sunghoon ladeó su cabeza, teniendo una idea de por dónde iba la conversación.
—Es su trabajo descubrirlo.
El Oráculo dio unos pasos hacia atrás, alejándose prudencialmente de los siete.
—Tienen que vivir la vida que les fue arrebatada algunos años atrás —hizo una pausa—, en otro mundo, otro tiempo, otra realidad —en su mano apareció una bola de cristal donde se veían personas caminando por una avenida—. Conserven sus nombres para nunca olvidar quienes son, pero caminen hacia su próxima vida, para completar lo que en esta el egoísmo les arrebató —dejó caer la bola de cristal al suelo y de esta se abrió lo que parecía un portal—. Vayan, nazcan, vivan, amen —sonrió levemente—, pero por sobre todo, reencuéntrense.
La verdad es que, las almas gemelas no necesitan despedirse, porque siempre vuelven a encontrarse.
• • • • • • •
¿Creyeron que era el final?
Su historia aun no se acaba, sus caminos se acabarán entrelazando tarde o temprano.
El camino de los ocho.
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blue blood | enhypen
Fanfiction¿La vida de Moon Minah habría continuado siendo la misma si no hubiese asistido a esa fiesta? Todo inició con una invitación, y casi termina con más de una vida. Las mentiras son como una enorme bola de nieve, no la escuchas, y cuando la ves venir y...
