El celular de Harry sonó a las 2 de la tarde haciendo que abriera los ojos.
Era la mamá de Zoe.
Pensó en preguntar cómo estaba pero no era necesario. Su estado de ánimo era el mismo que el de él.
Había pasado un mes y le seguía doliendo igual como cuando Daniel le dijo lo sucedido aquella noche.
-¿Podrías venir a mi casa? Tengo algo que darte.
...
Se estacionó en el mismo lugar de siempre y los ojos se le llenaron de lágrimas.
Harry recargó su cabeza en el volante y contó hasta 10.
Tal vez, ir a esa casa lo ayudaría o simplemente lo rompería más.
Tocó tres veces y una señora ojerosa, ojos hinchados y algo despeinada abrió.
Se preguntó si acaso él se miraría así, tan acabado como la mamá de Zoe.
Lo invitó a pasar y le dijo que se fuera a la sala mientras ella iba por café.
Daniel estaba con sus abuelos, y eso lo alegró, porque él pequeño necesitaba distraerse, tenía que limpiar su mente de la imagen de su hermana muerta.
Amanda tomó lugar a su lado, el mismo lugar que ocupaba Zoe cuando se sentaban los dos en ese sillón, maldición.
-Hoy no podía dormir -dijo para después regalarle una sonrisa llena de tristeza- y temprano fui a la habitación de Zoe, la ordené como lo he estado haciendo cada tres días, eso me hace sentir que ella aún está aquí, siempre que lo hago está en mí, el pensamiento de que está en la escuela y dentro de unas horas entrará diciendo que tiene bastante hambre. -dijo para después limpiar una lagrima. - nunca había movido el colchón hasta ahora y encontré su diario.
Harry se preguntó si el diario seria aquella libreta que había visto guardar a Zoe en San Valentín.
-Lo leí todo, Dios mío, lo leí todo. Sé que no debí de hacerlo, pero estaba desesperada, quería encontrar una respuesta, por qué se había suicidado, pero lo único que encontré fue, el darme cuenta de la mala madre que he sido desde que ella comenzó a escribir, porque nunca me di cuenta de que ella se lastimaba a si misma -Amanda guardó silencio porque las lágrimas habían inundado sus palabras.
Harry no pudo evitar darse cuenta que los ojos de Zoe eran parecidos a los de su madre.
Cuando Amanda se tranquilizó un poco, se levantó para después volver con el diario en sus manos.
Él lo tomó, y no dejó de pensar que los delgados dedos de Zoe siempre habían tomado aquel diario.
-Ella escribió sobre ti.
Harry se despidió de Amanda, se subió al carro y fue a su casa, esa noche tendría algo que, al abrazar le recordara a Zoe.
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Cicatrices | h.s
Fanfiction❝Sólo trato de llegar hasta el final del día sin caer en pedazos para no lastimarte.❞
