Beom Gyu rodó los ojos al escuchar los jadeos y gemidos de sus mayores en la otra habitación, él dormía en el cuarto de su bebé al ser echado por sus parejas como castigo.
Él no se refería a ese tipo de castigo, creía que terminaría amordazado y con cera derramada en todo su cuerpo, no durmiendo sólo en el sofá de la alcoba de su hijo (quien estaba al cuidado de sus amigos mayores).
—¡Ah! Tae Hyun, estas siendo muy rudo —se quejaba Huening Kai entre gemidos.
Yo puedo aguantar toda la rudeza de Tae Hyun, pensaba el menor con el ceño fruncido y un pronunciado puchero.
—Lo siento, amor, ¿quieres que cambiemos de posiciones? —preguntó Tae Hyun con la voz ronca que a Beom Gyu tanto le gustaba y que ahora le molestaba —¡Maldición, Kai! Amo que me montes.
Y esa fue la gota que derramó el vaso, pateó las cobijas fuera de su cuerpo y caminó hasta el cuarto matrimonial mientras se desnudaba, entró sin importar que los mayores se habían detenido al verlo y se subió a la cama, colocó sus piernas a los lados del tórax de Tae Hyun y frente a Huening Kai quien lo miraba con una ceja alzada.
—Ustedes continúen con lo suyo e ignorenme —alentó el chico doblandose para sostener a Huening Kai de las caderas y comenzar a meter el pene del mayor a su boca, Huening Kai se tensó ante el inesperado ataque y Tae Hyun sonrió ante su siempre atrevido doncel quien le daba la bonita vista del trasero alzado frente a su rotro, se relamio lo labios con gusto y, moviendo sus caderas de nuevo, alzó la cabeza para comenzar a degustar del apetitoso orificio del menor, el chico gimió cuando el musculo aterciopelado de su esposo se adentró en su ano y las vibraciones ayudaron a estimular el pene de su otra pareja.
Huening Kai observaba con satisfacción cómo Tae Hyun le daba sexo oral a su pareja más joven y este a él, mientras era penetrado por Tae Hyun.
La habitación se llenó de gemidos, el calor les hacía sudar y las respiraciones agitadas más los sonidos acuosos solo eran un gran estimulante.
—Beomie, estoy a punto —gruñó con molestia el mayor— suelta.
Y Beom Gyu, desobediente como siempre, ignoró a su pareja para seguir comiendoselo con más empeño hasta sentir su boca llenarse del espeso y delicioso semen.
El doncel sonrió victorioso, lamiendo lo que escurrió en sus comisuras y dada por terminada la sesión, se levantó del tórax de Tae Hyun pero fue detenido por el mismo, Huening Kai se levantó del aun efecto miembro de su pareja y sonrió cuando éste se sentó guiando al menor sobre su regazo, Beom Gyu gimió gustoso al sentir el duro miembro de Tae Hyun penetrarlo hasta tenerlo completamente dentro, el mayor observó la escena sentándose en la orilla de la cama, acariciando su propio pene para volver a tener una erección.
—Feliz cumpleaños, cielo —murmuró la voz ronca de Tae Hyun estemeciendo el delgado cuerpo encima de él.
—Es hora de tu regalo —avisó Huening Kai con una enorme sonrisa acercándose a ambos, se sentó frente a ambos y pasó sus piernas por los muslos de Tae Hyun hasta dejarlos a los lados de sus caderas, Tae Hyun levantó las piernas de Beom Gyu tomando la cara interna de sus rodillas, de esa manera su entrada (ya llena con el pene de Tae) quedaba aún más expuesta.
—Ha pasado un tiempo desde que los dos estamos dentro, así que no podemos ser tan rudos, Tae Hyun —habló Huening Kai rozando su miembro con el nombrado y el orificio de Beomie— si sientes que es mucho, amor, no dudes en decirlo —Beom Gyu asintió con la respiración entrecortada.
La doble penetracion era uno de los beneficios de tener dos novios, era exquisitamente delicioso la manera en que ambos se coordinaban para joderlo al mismo tiempo, el problema era cuando Tae Hyun perdía el control, a veces era tan rudo que lo hacía sangrar y al día siguiente le dolía horrores, aunque debía admitir que le fascinaba la violencia en la cama, sin embargo, Huening Kai no pensaba de la misma manera, por lo que había declarado que ya no quería arriesgar a lesionar su interior, y llevaban poco más de 1 año sin que ambos estuviesen dentro de él al mismo tiempo.
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MY MAN -YEONBIN
FanfictionYeon Jun y Soo Bin cumplían cinco años juntos, años en los que su amor iba creciendo y su sexualidad se encontraba en el grado más alto del termómetro. Los treinta le habían caído de lo mejor al mayor, y es que cada año Soo Bin veía a su esposo más...
