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Multimedia: Rachel Wood.

-my loveee, you have found peacee, na na na, la la la la- murmuré perdiendole el ritmo a la cancioncita aquella tan pegajosa y romantica de Eclipse.

Me acuerdo cuando salieron esas películas, todo el mundo hablando sobre ellas y yo, no sabía que pasaba, hasta que un día me aventuré a verlas, me frustre, me volví adicta a todas las películas, llegó un momento en que quería ser Bella, que equivocada estaba al desear eso, ahora solo quiero ser el fantasmita aquél y desvanecerme, para irme volando hacia mi casa, ¿Jasper?, creo que así se llamaba.

Mi garganta estaba tan seca, mis labios partidos y agrietados, cerré los ojos, creo que hasta perdí el culo de paso, he estado sentada en el piso por días, nadie ha bajado, solo para traerme algo líquido.

Aveces oigo los gritos de Mela, pidiendole a Damián que me dejara salir de aquí, no quiero salir de aquí, tengo un nuevo amigo, se llama Patricio, una rata muy asquerosa, pero muy amable, no me quejo, aveces me hace compañía y le cuento mi miserable vida.

Mi estomago rugio por milésima vez en estos días, sinceramente no me arrepiento de nada, no quiero ver la estupida cara de Damián, solo quiero salir de aquí, no sé ni como me metí en esto, ah si, por hacerme la estúpida salvavidas de mi hermana.

-into the caaaall, you took a chance, you took the fall for us- seguí cantando, traté de acomodarme en el incómodo piso, pero solo logré darme en el codo y interferir en mi canto tan glorioso con un "auch". -mucho amor, hay que cambiar la letra- Suspiré- Baby te quiero wou, baby te quiero wouwo, ¡desde que te he conocido no he sido tan feliz!- grité como loca el reggaeton, y seguí gritando la canción, oyendo mi propia voz retumbar en los oscuros ladrillos del calabozo.

-ya me has cansado Skyler, tus cantos me tienen al coger la loma- miré hacia la puerta, Damián. Escuché las gigantes llaves abrir los gigantes candados y abrirse las gigantes puertas, lo miré sin gracia, quería que se fuera, no, mejor, quería que se muriera.-¿como te sientes?- se agachó frente a mi, y con su dedo índice levantó mi barbilla. -muy desidratada, pero no has enflaquecido, ni hueles tan mal, a las mujeres que dejaba aquí ya a los días se estaban muriendo- dijo inspeccionando mi cara -te necesito Sky- acarició mi mejilla, lo miré con asco, lo repugno.

-vete con Rachelita la del barrio, a mi me dejas en paz cabrón- dije fuerte y claro, su rostro se tensó.

-si quiero contigo, es contigo, ahora vamos- agarró las llaves, pero me paré como pude del sucio piso.

-te vas a la mierda y luego me mandas una postal y una carta, no quiero ni verte en pintura mijito, por eso cuando salga de aquí, lo primero que haré sera quemar tu retrato y vender las cenizas a la iglesia- grité molesta, su mano se extendió, me iba a golpear, me preparé mental y corporalmente para lo que venía, pero solo escuché un gruñido cansado, y sus zapatos alejarse de mi, cerró la puertota de hierro y me dejó ahí, me senté de golpe en el piso, quejándome por mis pobres huesitos, puta vida la mía.

**Mela**

Damián subió furioso de los calabozos, mi hermana es tan bruta que en vez de tratarlo bien para que la deje salir, se porta mal y prefiere aguantar días por su orgullo, oh por Dios.

Estoy tan preocupada por ella, preocupada por su salud, aunque por la discusión que escuché, creo que está muy bien. Duke me decía que me estuviera quieta, que mi hermana estaba en esa situación porque quería, que si ella quisiera, pudiera manejar a Damián a su antojo, como ninguna otra esclava lo dominó antes. No entendí muy bien su trabalenguas, pero decidí dejarlo de tarea en mi mente.

Damián estrelló su mano en un florero que parecía costoso y este se estrelló en el piso como mierda, se despeinó frustrado, y me miró.

-¿por qué tú hermana es así?, trato de que se sienta bien, trato de sacarla de allí abajo y lo que hace es que me insulta, A MI- vociferó. Duke, pasó sus manos en mis hombros, brindandome protección. Saqué la gran enciclopedia de mi mente, sobre mi hermana, si, me acostaba tarde pensando en su forma de ser, como se expresaba, el porque de su actitud. Aveces me daba celos, quería ser igual que ella, inteligente, divertida y rebelde.

-seguro estás pidiendole algo que ella no quiere, o estas haciendo algo que a ella no le gusta- declaré, conocía mucho a mi hermana, eso era lo que le pasaba. Damián me miró y asintió rápidamente, cogió las llaves del calabozo y se desvaneció en el aire, escuché las puertas del calabozo abrirse.

-¡déjame en paz, malparido!, ¿qué haces?, ¡déjame animal!, ¡Patricio, ayudame!, ¡Patricio, hijo de tu madre, pensé que eramos amigos!, ¡bajame!, ¡ayuda!, ¡extraterrestres, salvenme de este animal!, ¡ojalá te pudras en un ataud vampiro de mierda!, ¡maldito Patricio, me abandonaste!, ¡traidor!- esa eran las palabras que se oían dentro de esa puerta que llevaba al calabozo, de un momento a otro se abrió, Sky pataleaba encima del hombro de Damián, quejándose.-¡te odio!- chilló, Damián le hizo caso omiso y subió las escaleras que conectaban al segundo piso, con ella a cuestas, desapareció por el pasillo de puertas y luego se oyó un portaso, mierda, en lo que te metiste Sky.

**Sky**

-¡sueltame!- grité por última vez, se dobló para dejarme en el piso, se incorporó.

-Haré lo que sea, pideme lo que sea y lo haré- susurró, lo miré, me acerqué confundida hacia él, y toqué su rostro.

-¿Damián?, ¿eres tú?, ¿estás ahí?- pregunté, Damián rodó los ojos.

-hablo enserio- susurró, miré al piso, y murmuré lo que más quería en el mundo en este momento.

-quiero que me dejes salir y me dejes en paz- musité segura, su cara cambió.

-todo, menos eso- mi cara se deformó y gruñí desesperadamente, salté como niña. Pero un bombillito se infiltró en mi cabezita como una idea.

-quiero que seas mi esclavo por un día- susurré, él me miró- solo lo que yo diga se va a realizar en esta casa, te prometo que no te pediré escaparme, eso queda nulo en el trato.

-suena tentadora- sonrió seductor.

-dije lo que yo quiera, yo no quiero ni verte, pero lamentablemente el caso, aquí estás- bufó por mi última oración, ni crea que voy a ser su esclavita, si me va a tener aquí, le voy a causar muchos problemas, aunque termine muerta, aunque prefiero estar muerta que estar aquí encerrada con un vampiro idiota.

Asintió, dandole paso a mi idea. Murmuré un "Yes" a lo bajito, me relamí los labios con la poca saliva que me quedaba en la boca, hidratandolos, Damián abrió la puerta, pero se dió la vuelta, caminó hacia mi, me agarró la cabeza entre sus manos y estampó sus labios contra los míos, sus labios eran suaves, sabrosos, tibios, su saliva humectó mis labios, me besó con intensidad, era lento, pero a la misma vez salvaje, capturó mi labio inferior por última vez, y abrió los ojos, yo abrí los mios percibiendo su mirada y lentamente insertó su labios en los míos una vez mas, pero no duró mucho, mas bien fue una despedida.

-lo siento, lo necesitaba- susurró entre dientes, lo miré confundida.

-¿eh?- murmuré desentendida, solo me soltó bruscamente, y su alto cuerpo caminó hacia la puerta, dando un portazo fuerte. Me quedé ahí parada como una estúpida, pensando en lo que pasó.

Esclava del VampiroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora