La cita que no quería tener
Ivy y mi tía me habían convencido una vez más de salir en una cita a ciegas. Cada vez me arrepentía más. ¿Y si él no me gustaba? ¿Y si no teníamos nada en común o era un completo idiota? ¿Por qué me dejé convencer para salir en primer lugar? Realmente conocía la respuesta a esa última pregunta. De alguna manera, siempre lograban persuadirme para hacer cosas que sabía que acabarían en desastre.
Habíamos planeado ir a un lugar bonito para cenar, así que opté por un vestido azul corto sin tirantes, con un escote discreto, y dejé mi cabello castaño suelto. ¿Debería realmente arreglarme para un chico al que no conocía? Por supuesto que no. Así que decidí vestirme para mí, para impresionarme a mí misma y para sentirme bonita. Finalmente, estuve lista diez minutos antes de que Ivy viniera a buscarme. Ella llevaba un vestido rojo corto con un escote pronunciado y su melena rubia recogida en una cola alta. Además, lucía una sonrisa inquietante que solo había visto en asesinos en serie.
—¿Estás lista para la cita de esta noche? —preguntó Ivy con entusiasmo.
—¡Por supuesto, estoy emocionadísima! —respondí con sarcasmo.
—Cambiarás de opinión cuando veas lo guapo que es. Además, tiene un gran sentido del humor, según Tom. —dijo Ivy, emocionada.
Estaba a punto de responder con más sarcasmo, pero la mirada de mi tía, que estaba sentada en la sala dibujando, me bastó para reprimir mi comentario. Me recordé a mí misma que Ivy estaba emocionada porque pensaba que estaba haciendo algo bonito por mí. Así que solo dije:
—Suena divertido. ¿Cómo se llama?
—Su nombre es Dean. No te preocupes, ¡te aseguro que pasarás un rato genial con él! —respondió Ivy, riendo.
Sin embargo, Ivy estaba equivocada. Cuando llegamos al restaurante, nos informaron que Dean había cancelado. Ivy parecía decepcionada, pero a mí me alivió un poco. Pensé que podría disfrutar de una cena tranquila con mis amigos.
No podía haber estado más equivocada.
La cena fue un desastre. Ivy y Tom parecían estar en su propio mundo, y yo estaba sentada allí como una incómoda tercera rueda, intentando ser educada y no parecer incómoda. El camarero no era exactamente lo que llamaría mi tipo, pero para colmo, Ivy parecía estar jugando a ser cupido, tratando de hacer que el camarero y yo nos gustáramos.
—Oh, vamos, no te hagas la difícil. El camarero es muy guapo y podría ser tu tipo.
No, no lo era...
—¿Así que estás buscando a alguien especial? —preguntó él con una sonrisa un poco incómoda.
—No, en realidad estoy bien sola. —admití.
—Bueno, nunca se sabe. Tal vez te sorprenda y tengas una gran noche. —dijo él, coqueteando.
Por favor, no...
—Exactamente. ¿Por qué no le das una oportunidad, Mila? No tienes nada que perder. —comentó Ivy, lo que le ganó una patada mía por debajo de la mesa.
—Ivy, por favor, deja de presionarme.
—Lo siento, solo estoy tratando de ayudar. —dijo Ivy, volviendo su atención hacia el camarero—. ¿Qué hay de ti? ¿Te gustaría salir con mi amiga?
Él se volvió hacia mí y sentí que, a pesar de su visible incomodidad, por dentro se estaba riendo de la situación.
—Por supuesto, ella es muy guapa. —dijo él, con un tono seductor, sin dejar de mirarme.
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PRIMER AMOR
RomantizmA veces el primer amor no siempre es el primero y en ocasiones tampoco el último......