XV: Loud kids gets louder tour

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-¡Victoriaaaaaaa!- La llamé desde mi habitación.- ¡Te dije que no me cogieras las cosas! ¡¿Ahora que llevo de esponja de maquillaje?!

Vic me contestó desde la planta de abajo.

-¡Te recuerdo que tu perro se comió las mias! ¡¿Que hago yo?!

-¡Yo que sé! ¡Pero al menos pidemelas!- Como una loca saqué muchisima ropa de mi armario, dejandola arrugada en la cama.

-¡¿Podeis dejar de gritar?!- Chilla Damiano desde la planta baja también.

-¡Tú callate!- Le decimos las dos a la vez.

-¿Se puede saber que pasa?- Dice Ethan entrando a mi habitación. Yo resoplé levantandome del suelo.

-Es que Vic tiene todas mis cosas y no se qué, ni como poner en la maleta.- Dije enfurruñada.

-Trae yo te ayudo.

-Graciaaaaaaas- exclamé emocionada.- Te quiero.

-Y yo, pero ahora ayuda.

Eth dobló toda mi ropa y la colocó bien organizada en la maleta, después entre los dos cogimos todas las otras cosas como neceser, maquillaje, algún libro, una libreta y un estuche, mi cuaderno de dibujo... Y esas cosas.

-¡Aldaaaaaaaa!- Escuchamos a Vic gritar.

-Hostia puta chaval.- Susurró Eth al oír el agudo grito que la rubia soltó.

-¡¡¿Donde coño está mi top marrón?!!

-¡Yo que sé! ¡Estará para lavar!- le respondí.

-Pero si está ahí.- Dijo Eth señalando dicho top de dentro de la maleta.

-Shhh, no está ahí, tú no lo has visto.- Ethan soltó una risita y acabamos de preparar mi equipaje.

Al terminar bajamos a ver como iban el resto con el equipaje, Ethan se fue a ayudar a Thomas y yo fui a putear un rato a Vic.

-¡Victoriaaaa!- Dije entrando a su habitación. Ella estaba peor que yo; Tenía toda la ropa (que era mucha) esparcida por la enorme cama, todos sus neceseres también, el resto de cosas estaban tiradas por ahí.- Joder, ¿Que ha pasado aquí? Parece que ha pasado una estampida de elefantes por tu habitación.

-Ayudame anda.- Dijo desesperada caminando por la habitación sin hacer nada.

- A ver, primero relajate, no se va a acabar el mundo porque no sepas hacer una maleta.- Ella dejó de caminar y me puse frente a ella. Sin decir absolutamente nada más Vic acercó su boca a la mia, aunque no me apetecía mucho hacer nada ahora dejé que me besara, di por echo que ella lo necesitaba.

Una de sus manos pasó por detrás de mi cuello y la otra agarró uno de mis pechos. Estaba muy activa.

-Mm- gruñó contra mí boca.- ¿Me puedes toar un rato?

-Claro amor.- Sin despegarnos me senté en su cama, sobre toda la ropa que tenía por ahí. Ella se sentó sobre mi. Metí la mano dentro de su pantalón de chándal y después dentro de sus bragas. Noté su humedad y eso hizo que yo también me calentara más. Como siempre solía hacerle, con mis dos dedos índice y corazón, hice círculos sobre su clitoris.

Ella gemia, disfrutaba de lo que yo le hacía.

-¡Ah Alda! Sigue porfavor, no pares.- Al escuchar eso me motivo más y decidí tocarla más rápido. Gemía tan fuerte que dudo que los chicos no nos hayan escuchado. Después de unos minutos así Ella se corrió, y yo, como siempre pasé mis dedos por toda su intimidad recogiendo sus jugos y después me los lamí, tomando todo su sabor.

Maneskin 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora