-¡Victoriaaaaaaa!- La llamé desde mi habitación.- ¡Te dije que no me cogieras las cosas! ¡¿Ahora que llevo de esponja de maquillaje?!
Vic me contestó desde la planta de abajo.
-¡Te recuerdo que tu perro se comió las mias! ¡¿Que hago yo?!
-¡Yo que sé! ¡Pero al menos pidemelas!- Como una loca saqué muchisima ropa de mi armario, dejandola arrugada en la cama.
-¡¿Podeis dejar de gritar?!- Chilla Damiano desde la planta baja también.
-¡Tú callate!- Le decimos las dos a la vez.
-¿Se puede saber que pasa?- Dice Ethan entrando a mi habitación. Yo resoplé levantandome del suelo.
-Es que Vic tiene todas mis cosas y no se qué, ni como poner en la maleta.- Dije enfurruñada.
-Trae yo te ayudo.
-Graciaaaaaaas- exclamé emocionada.- Te quiero.
-Y yo, pero ahora ayuda.
Eth dobló toda mi ropa y la colocó bien organizada en la maleta, después entre los dos cogimos todas las otras cosas como neceser, maquillaje, algún libro, una libreta y un estuche, mi cuaderno de dibujo... Y esas cosas.
-¡Aldaaaaaaaa!- Escuchamos a Vic gritar.
-Hostia puta chaval.- Susurró Eth al oír el agudo grito que la rubia soltó.
-¡¡¿Donde coño está mi top marrón?!!
-¡Yo que sé! ¡Estará para lavar!- le respondí.
-Pero si está ahí.- Dijo Eth señalando dicho top de dentro de la maleta.
-Shhh, no está ahí, tú no lo has visto.- Ethan soltó una risita y acabamos de preparar mi equipaje.
Al terminar bajamos a ver como iban el resto con el equipaje, Ethan se fue a ayudar a Thomas y yo fui a putear un rato a Vic.
-¡Victoriaaaa!- Dije entrando a su habitación. Ella estaba peor que yo; Tenía toda la ropa (que era mucha) esparcida por la enorme cama, todos sus neceseres también, el resto de cosas estaban tiradas por ahí.- Joder, ¿Que ha pasado aquí? Parece que ha pasado una estampida de elefantes por tu habitación.
-Ayudame anda.- Dijo desesperada caminando por la habitación sin hacer nada.
- A ver, primero relajate, no se va a acabar el mundo porque no sepas hacer una maleta.- Ella dejó de caminar y me puse frente a ella. Sin decir absolutamente nada más Vic acercó su boca a la mia, aunque no me apetecía mucho hacer nada ahora dejé que me besara, di por echo que ella lo necesitaba.
Una de sus manos pasó por detrás de mi cuello y la otra agarró uno de mis pechos. Estaba muy activa.
-Mm- gruñó contra mí boca.- ¿Me puedes toar un rato?
-Claro amor.- Sin despegarnos me senté en su cama, sobre toda la ropa que tenía por ahí. Ella se sentó sobre mi. Metí la mano dentro de su pantalón de chándal y después dentro de sus bragas. Noté su humedad y eso hizo que yo también me calentara más. Como siempre solía hacerle, con mis dos dedos índice y corazón, hice círculos sobre su clitoris.
Ella gemia, disfrutaba de lo que yo le hacía.
-¡Ah Alda! Sigue porfavor, no pares.- Al escuchar eso me motivo más y decidí tocarla más rápido. Gemía tan fuerte que dudo que los chicos no nos hayan escuchado. Después de unos minutos así Ella se corrió, y yo, como siempre pasé mis dedos por toda su intimidad recogiendo sus jugos y después me los lamí, tomando todo su sabor.
ESTÁS LEYENDO
Maneskin 2
FanfictionPara Alda no es tan fácil olvidar a Damiano, está en un limbo entre olvidarse de él o perdonarle. ¿Será capaz de hacerlo? ¿Y que consecuencias tendrá?
