Cuando Harry accedió a hacer el escándalo que Draco sugirió, no contó con las consecuencias abrumadoras que traería. Por una parte, recibió decenas de cartas, vociferadores, llamadas de fuego e incluso llamadas telefónicas por parte de los Weasley. Harry quiso explicarles, ir a visitarlos siquiera, pero ante el enojo que los impulsaba a decir cosas que Harry prefería no recordar y que no le repitió a Draco por nada en el mundo, prefirió darles su tiempo.
Por otra parte, los Malfoy fueron un cambio inesperado. Narcissa Malfoy le escribió a Harry directamente, felicitándolo y diciendo lo agradecida que estaba de que fuera el compañero de su hijo. Sí, no fue extraño en lo absoluto, claro que no. O al menos eso decía Draco, que solo sabía reírse de la expresión espantada de Harry. En una carta a Draco, en cambio, Narcissa los invitó a la Mansión Malfoy para discutir el asunto y festejar como era debido, prometiendo el buen comportamiento de Lucius.
Harry tardó una semana en acceder, siempre temeroso de lo que Lucius haría. No temía que este lo atacara, sabía que Draco lo defendería de todos, incluido su propio padre, y él sabía defenderse también. Pero el temor de que su magia se saliera de control debido a cualquier cosa que Lucius dijera lo paralizaba.
No fue hasta que Draco le explicó que la Mansión Malfoy estaba preparada para soportar esas explosiones de magia, debido a que en siglos pasados en la familia hubo embarazos masculinos, que Harry se convenció de ir. Si alguien le hubiera dicho que podía sostener una cena civilizada con los Malfoy y hablar de su futuro bebé sin que todos salieran lanzando Avadas y Crucios, Harry se hubiera carcajeado hasta no poder respirar.
Al final, Lucius Malfoy no habló demasiado para más que felicitarlos y algunas ocasionales afirmaciones de apoyo sobre lo que decía su esposa, y Narcissa Malfoy parecía encantada con la idea de un nieto, confesando que ya había empezado a bordar la manta para el bebé. Propuso que ambos se casaran de inmediato, antes de que el embarazo de notara, pero Draco intervino al sentir la ansiedad de Harry por la idea de un matrimonio.
De alguna forma, habían sobrevivido la cena sin contratiempos y accedieron a pensar la idea de trasladarse a la Mansión Malfoy cuando el embarazo avanzara más y las explosiones descontroladas de magia se hicieran más peligrosas.
Por supuesto, debido a su condición Harry tuvo que someterse a un interrogatorio en la Oficina de Aurores, donde comprobaron que no hubiera ningún rastro del encantamiento Imperius y le autorizaron permisos especiales para continuar su entrenamiento desde el trabajo de escritorio. Harry no estaba feliz, pero no arriesgaría a su bebé ni a sus compañeros.
Por el momento, habían reformado Grimmauld Place, pues ya no cumplía objetivo esconderse del Mundo Mágico. Si Sirius hubiera sido más apegado a aquella casa, tal vez Harry hubiese estado más renuente a los cambios que Draco propuso, pero su padrino no había visto en Grimmauld Place más que un lugar donde esconderse, tan oportuno como cualquier otro, y Draco quería que Harry tuviera el hogar que deseaba. Grimmauld Place ahora estaba irreconocible y, con el objetivo de no despertar más sospechas estúpidas sobre Draco, había sido expuesto a la vista de los magos. Ya no era un escondite, sino un hogar.
—Todo estará bien —susurró Draco con cariño, colocando su mano en una caricia firme sobre la rodilla de Harry, en la pierna que no dejaba de subir y bajar a una velocidad alarmante por los nervios.
—Lo sé, solo… Soy hombre, Draco, no tengo la anatomía para esto —protestó Harry, dándole voz a sus temores lógicos.
Draco sonrió con cariño, sabedor de que estas dudas aparecerían eventualmente debido a la crianza muggle que Harry había tenido. Si en lugar de los Weasley, Harry se hubiera hecho su amigo, Draco se hubiera encargado de enseñarle todo del Mundo Mágico con la misma pericia con la que sus tutores privados le habían educado a él. Pero Draco había sido un mocoso insufrible y él lo sabía. Se merecía el rechazo que Harry le había dado.
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Siempre a ti (Drarry)
FanfictionDespués de una vida de enfrentamientos y disgustos mutuos, el tiempo posterior a la guerra trajo a la superficie sentimientos no resueltos que tanto Harry como Draco negaban. De esa unión, para ambos casi insuficiente y traicionera, surgió un result...
