Los aurores atacan a Calantha.
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Las estrellas de su falda brillaban con cada movimiento, centellando en un dorado intenso que resaltaba en el terciopelo negro traslúcido, dejando ver la falda blanca debajo. Calantha seguía girando frente al espejo de pie que había en su habitación, disfrutando de las ondulaciones que hacía su falda cuando se abría en un giro completo.
—Mi luna, ¿estás lista? —preguntó Draco, dando dos toques en la puerta de la habitación y sin abrirla. Respetar la privacidad de su hija era importante para la relación entre ellos—. Debemos de irnos ya.
—Voy, papá —respondió Calantha, tomando su bolsito negro con broche dorado y saliendo de la habitación, reuniéndose con Draco en un abrazo tan pronto impactó contra su cuerpo en el pasillo.
—Alguien está emocionada —comentó Draco con tono jocoso, pasando delicadamente sus dedos por el cabello perfectamente ondeado de su hija. Era de las primeras cosas que le había enseñado a hacer con magia, considerando que había heredado la textura del cabello de Harry.
—Dijiste que pasaríamos por la Madriguera cuando terminara el evento —explicó Calantha, sonriendo triunfal cuando Draco soltó un bufido.
—Por supuesto que eso sería lo que te emocionaría —repuso él, dándole la mano mientras caminaban hacia la entrada de Grimmauld Place, donde Harry ya los esperaba.
—Victoire y Teddy estarán allí, y siempre es divertido molestarlos —Calantha bajó las escaleras dando saltos, su cabello rebotando con cada escalón. Harry los miraba desde abajo con adoración, habiendo escuchado el final de la conversación entre ellos.
—Luna, espero que no estés planeando ninguna maldad —intervino él, recibiendo a su hija en un abrazo cuando ella corrió hacia él.
—Prometo que no será malo, papi —aseguró Calantha, haciendo reír a Draco cuando Harry frunció el ceño ligeramente.
—Es una digna Potter, no hay duda —comentó Draco con diversión, colocando su túnica sobre sus hombros y revisando su cabello una última vez.
—Claro, porque jamás un Malfoy ha hecho travesuras —acusó Harry sin malicia, riéndose junto con Calantha—. Y deja de revisar tu imagen en el espejo, Draco, pareciera que estás más enamorado de tu reflejo que de mí.
—La perfección no se alcanza dejándose al descuido, Potter.
—Oh, vamos —interrumpió Calantha, parándose sobre la punta de sus pies y balanceándose—, llegaremos tarde y los Malfoy nunca llegamos tarde.
—¡Por Merlín, mi hija se identifica como un Malfoy! —exclamó Harry, fingiendo estar atónito y desbastado.
—Es una Malfoy, Harry, y tú también —espetó Draco, tomando la otra mano de Calantha y dirigiéndose hacia la entrada. Irían por aparición y preferían hacerla desde fuera de la casa, así no tenían que quitar las protecciones.
—¡No es excusa! —protestó Harry, cerrando la puerta y tomando la otra mano de Calantha.
Antes de que Harry pudiera protestar más respecto a un asunto sin sentido, Draco tomó su mano también y los apareció a los tres a las afueras del restaurante indicado, sonriendo triunfal cuando la sensación nauseosa pasó y se encontró frente a frente con la expresión molesta de Harry, que rápidamente tuvo que camuflar debido a los reporteros que habían alrededor.
Sin poder decir nada, la familia Potter Malfoy se limitó a avanzar a través del mar de reporteros hambrientos por una buena foto, e ingresaron al restaurante, siendo reconocidos de inmediato y sin necesidad de revisar la lista de invitados de ese almuerzo. Adentro, fue fácil para ellos divisar a Hermione, quien los saludó desde lejos mientras terminaba de hablar con una trabajadora del Ministerio.
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Siempre a ti (Drarry)
FanfictionDespués de una vida de enfrentamientos y disgustos mutuos, el tiempo posterior a la guerra trajo a la superficie sentimientos no resueltos que tanto Harry como Draco negaban. De esa unión, para ambos casi insuficiente y traicionera, surgió un result...
