Extra 11 "Descubriendo el amor"

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Cinco veces en que otros creen que Calantha está enamorada. Una vez en que de verdad lo está.
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Sucedió primero en Hogwarts, durante su último año allí, cuando Calantha tenía trece años. Debido a su madurez, fue difícil para cualquiera pensar que podría llegar a enamorarse de alguien en la escuela, o eso pensaban todos hasta que Teddy la vio un día mientras salía del salón dispuesto para sus entrenamientos especiales, toda sonrisas y mejillas sonrojadas al lado de su más reciente tutor.

En un principio Teddy no le dio importancia, enamoramientos con profesores atractivos habían tenido la mayoría durante sus años escolares, pero cuando vio al tutor de veintitantos años reír y sonrojarse igual que Calantha, sus alarmas se encendieron sin más.

Calantha iba camino a los dormitorios de Slytherin cuando fue atajada por su primo en una esquina, tirando de su brazo con fuerza y haciéndola adentrarse en una de las aulas vacías cerca de las mazmorras. Calantha esperó a que Teddy cerrase la puerta y pusiera un fuerte hechizo para que no fueran escuchados antes de cruzarse de brazos y dedicarle a su primo la más oscura de las miradas enojadas.

—¿Qué demonios te pasa? ¿Tocar el hombro y hacer señal de silencio antes de llevarme a un aula vacía se volvió demasiado anticuado para ti?

—¿En qué andas tú con ese tutor nuevo? —preguntó Teddy en tono acusador, alzándose en toda su estatura en busca de parecer más imponente. Calantha reconoció la actitud protectora de inmediato.

—¿El Profesor Colligan? Es solo mi tutor por este semestre, estamos practicando creaciones de ensueño —respondió Calantha, confundida respecto a lo que su primo intentaba reclamar.

—Princesa, sé que mis padrinos te han mantenido en una burbuja de protección toda tu vida, pero hay gente mala en el mundo —dijo Teddy, colocando ambas manos en los brazos de Calantha y acariciando con suavidad—. Que tú tengas algún tipo de enamoramiento pasajero con él puede ser normal, siempre que él no corresponda esos sentimientos y, más importante aún, que no suceda nada entre ustedes.

—¿Se puede saber qué demonios estás queriendo decir?

Teddy frunció el ceño y su expresión mutó a una de frustración mal contenida. Un suspiro pesado dejó sus labios y Calantha se vio enfrentada por una mirada oscura. El entendimiento la golpeó como una piedra y todo su cuerpo tembló por un instante antes de quedar inmóvil.

—Teddy, no… escúchame, primo —Dando un paso al frente, Calantha encerró entre sus delicadas manos el rostro de Teddy y fijó sus ojos en los de él—. No pasa nada entre el Profesor Colligan y yo, solo practicamos encantamientos de ensueños, una magia antigua similar a las ilusiones que sumerge a la persona en un paisaje específico y la fuerza a sentirse de una forma premeditada. No me gusta en lo absoluto y a él ciertamente no le gusto yo.

—Yo… Calantha, ¿estás segura? —insistió Teddy, pero a los ojos de su prima su pregunta era más una súplica por la tranquilidad que de él había escapado desde que sus sospechas lo atacaron.

—Sé que me ves pequeña, pero tanto tú como el resto del mundo sabe que no soy una niña indefensa, menos aún ignorante del mal que hay en el mundo y, sobre todo, no soy estúpida —repuso Calantha con firmeza y sintió a Teddy relajarse contra ella, apretándola en un abrazo.

—Estaba tan preocupado, te juro que pensé… arg —Calantha rio suave contra el pecho de Teddy, dejándose abrazar con fuerza y deslizando sus dedos en movimientos tranquilizadores por la espalda de su primo.

—Gracias por preocuparte, pero te prometo que todo está bien.

No hubo resentimiento por el evento; en cambio, Calantha encontró la actitud protectora de Teddy algo adorable y muy calmante; aunque fuera frustrante que sus padres decidieran venir a ver una sesión de entrenamientos por sí mismos para comprender por qué Teddy había pensado tal cosa.

Siempre a ti (Drarry)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora