La Mansión Malfoy estaba cargada de sombras del pasado que los Malfoy habían intentado por todos los medios desprender. El color de las paredes había sido cambiado, los adornos eran menos lúgubres y antiguos, las cortinas estaban abiertas durante el día para que entrara la luz del sol y habían encantado la casa para eliminar el efecto del eco. Harry de todas formas no se sentía cómodo.
Debido a lo secreto de su ataque, había sido dado de alta apenas veinticuatro horas después de su ingreso, y los Malfoy habían llenado la habitación que Draco y él ocuparían con todos los aparatos mágicos necesarios para que los dos medimagos que habían quedado a cargo de su cuidado no tuvieran problemas en atenderlo. La suma de pago era cuantiosa y el silencio estaba asegurado. Los demás sanadores que habían intervenido en su atención habían sido remunerados y luego encantados con un Obliviate. Era lo mejor.
Harry había estado algo confundido al despertar, pero Draco le había contado lo que había sucedido, admitiendo incluso su participación en una venganza de la que apenas fue consciente. Temió aterrar a Harry, pero él solo apretó con más fuerza su mano y susurró un “Bien hecho” por lo bajo, casi inaudible para Draco. No habían vuelto a hablar del tema.
El miedo en Harry, en cambio, había llegado para quedarse. Cuando le dieron el alta Harry había tenido un ataque de ansiedad ante la idea de regresar a Grimmauld Place, donde se sentía desprotegido. Draco pasó varios minutos calmándolo hasta que sus palabras lograron traspasar el pánico en la mente de Harry.
—Estamos a salvo, estás conmigo y nos vamos a la Mansión Malfoy.
La idea de vivir allí le era, extrañamente, reconfortante. Sabía que la mansión estaba protegida por los mejores hechizos de defensa, que la casa en sí misma estaba preparada para enfrentar descontroles mágicos dentro y fuera de la misma y, más importante aún, que no estaría solo en ningún momento. Harry no podía pedir más para sentirse seguro.
Kreacher se quedó en Grimmauld Place para mantenerlo limpio y preparado para cuando Harry estuviera listo para regresar. Harry no estaba seguro de cuándo sería eso.
Por otra parte, la primera semana de su recuperación había sido tranquila, pero cuando los medimagos dieron permiso para visitas la Mansión Malfoy se vio invadida por un desfile de pelirrojos Weasley, las incongruencias delicadas de Luna Lovegood, cientos de disculpas y sugerencias prácticas de Hermione, consejos de distintas hierbas que sería buenas para él provenientes de Neville e, incluso, una muy disgustada McGonagall.
Aunque lo más increíble fue escuchar los comentarios fuera de contexto y sin sentido de Ron y Dudley, que se habían llevado bien al permanecer en sus posiciones distantes por sentirse incómodos. Un muggle en la mansión era aún más impresionante que la manada Weasley, pero ese era el efecto Harry, indiscutiblemente.
Harry no daba crédito a lo que sucedía. Más aun cuando vio las miradas y sonrisas comprensivas y satisfechas del trío Malfoy. Pero, había un placer tranquilo en ver a Draco unido a sus padres en algo que no estaba relacionado con el odio, y admirar como las personas que creía haber perdido volvían a su vida. Harry lloró de alegría y consuelo siendo abrazado por Molly, abarrotado en cientos de disculpas constantes y muestras de afecto genuino. Le tomaría tiempo olvidar el rechazo recibido, pero sobreviviría.
Con tantas mejoras, Harry quería decir que todo había quedado atrás, que se centraba felizmente en su embarazo y su relación reconstruida con su familia y nada lo perturbaba ya. Ginny había sido encerrada, igual que sus secuaces, Dennis Creevy estaba muerto y todo estaba en calma. Desafortunadamente, no era así para Harry.
Un sudor frío lo empapaba, humedeciendo incluso las sábanas que cubrían la cama, su cuerpo se movía es espasmos espásticos por instantes y su mente corría a cien por hora. El grito se atoró en su garganta y el temblor de su cuerpo lo movió hasta el borde de la cama, despertándose con una expresión de terror plasmada en el rostro y su corazón latiendo desaforado. Respirar era difícil y el pánico le hizo tardar en reconocer su entorno.
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Siempre a ti (Drarry)
FanfictionDespués de una vida de enfrentamientos y disgustos mutuos, el tiempo posterior a la guerra trajo a la superficie sentimientos no resueltos que tanto Harry como Draco negaban. De esa unión, para ambos casi insuficiente y traicionera, surgió un result...
