09| Enamorada de él
|Alexa
Una balada sonaba desde el escenario, los músicos que ahí se encontraban tocaban los instrumentos con la suavidad y elegancia que sólo ellos podían crear.
Frente a mí estaba Christopher con una media sonrisa en su rostro, sus ojos azules no dejaban de conectarse con los míos. Una de sus manos estaba en la parte baja de mi espalda, mientras que la otra sostenía fuertemente mi mano derecha. nos movíamos al compás de aquella sonata, suave, melodiosa, ligera.
Era como una caricia al alma.
Mi cabeza se posó en su hombro, mis ojos se quedaron cerrados disfrutando de su aroma y de ese precioso momento.
—A pesar de lo caótica que comenzó ésta noche, no cambiaría este momento por nada—le dije.
Pude sentir como la mano que estaba en mi espalda se apretaba más.
—Ojalá hubiese sabido que él estaría aquí, por nada del mundo hubiese venido—su voz acarició mi oído como seda—me siento mal, por mi culpa pasaste por ese amargo momento.
Negué varias veces.
—No, gracias a ti pasé una noche preciosa, cené delicioso y vi a mi chico favorito ganar un premio.
—¿De qué hablas? La noche aún no ha terminado—sus labios rozaron mis mejillas—tú y yo tenemos una suite esperándonos y un día completo en éste hotel.
—Ya quiero saber cómo usaremos esa suite—rocé mi nariz con la suya.
—Entonces dejemos de bailar y larguémonos de éste lugar.
Él tomó mi mano y nos llevó hasta la mesa en donde seguía mi padre, su esposa, el padre de Christopher y Maximiliam. Ellos hablaban muy animados, pero al vernos llegar hicieron silencio.
—Papá, señor Matthews, nosotros ya nos vamos.
Christian juntó sus cejas y su mirada viajó hasta nuestras manos unidas.
—¿Tan pronto?—preguntó él.
—Si, Alexa está cansada y debo acompañarla a casa.
—¿No puede irse con el chofer?—Ésta vez quien habló fue el señor Moldovan.
—No la voy a enviar con un chofer, papá.
Los dos hombres Moldovan se miraron como retando cada uno. Christopher aún no congeniaba con su padre y el mayor seguía sin dar su brazo a torcer.
—Es mejor que vaya con ella, papá. Es muy tarde y el chofer no es seguro, en cambio si va Christopher su guardaespaldas los protegerá si pasa algo—Maximilian salió a quitar esa tensión
El señor Moldovan no dijo nada más, nos despedimos de todos los que ahí estaban y saliendo del salón fuimos hasta la suite.
En el ascensor nos íbamos besando sin dejar pasar la respiración, estábamos demasiado deseosos, no podíamos esperar al llegar al lugar. Sus manos no dejaban de acariciar mi cintura y mis manos alborotaban aún más su cabello.
—Te voy a dejar si caminar por tres días—me dijo cuando salimos del ascensor.
—Y yo te dejaré el pene tan sensible que no podrás mear ¡Bájame!—Grité cuando él me cargó en su hombro.
—¿Ahora no eres tan valiente?
Entramos a la oscura habitación, pero no pude ver cómo era, ya que Christopher me llevó de inmediato a la cama, él se quitó la chaqueta y la corbata mientras que yo me deshacía de mis zapatos. Su cuerpo se amoldaba con el mío encima de la cama, sus labios comenzaron a besar mi cuello, mientras que sus manos dibujaban el contorno de mi cuerpo.
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Lujuria (2)
RomansaElla fue su más grande Deseo, ahora él será su Lujuria. Luego de un año lleno de odio, amor, emociones inesperadas y pérdidas irreparables. El apasionado romance entre Alexa y Christopher parece cada vez más fuerte e indestructible. Pero, ¿podrá s...
