26; «Favores»

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Me preguntó el antes de que yo saliera por completo de su oficina, detuve mi andar y dándole la espalda esperé que siguiera

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Me preguntó el antes de que yo saliera por completo de su oficina, detuve mi andar y dándole la espalda esperé que siguiera.

Cuida a Ollie por mi.

Asentí, mirándolo de reojo.

— me aseguraré de eso— dije, y vi como una floja sonrisa jalaba las comisuras de sus labios, abrí mis ojos rápidamente.

— gracias— me agradeció él, dandome una gran sonrisa, mostrando sus dientes y dejándome ver aquello que siempre quise.

Verlo sonreir.

Si, es estúpido pensar eso de quien te secuestró y torturó a ti y a tus amigos, pero, es... Incomprensible.

Está de más decirlo, pero es hermoso, y ahora que lo veo sonriendo, a mi, me hace darme cuenta que es aún más hermoso de lo que creía. ¡Es tan hermoso! Rápidamente me di vuelta y salí del lugar, corriendo hacia la salida en donde una camioneta me esperaba, dentro de ella estaban Rivers y Ollie quien sonrió emocionado.

— ¡Iván, nos mudaremos a una nueva casa! ¡Ya quiero verla, tía Rivers dijo que tiene un gran jardín!— me dijo con emoción, no pude evitar sonreír de vuelta aún sabiendo lo que pasaría prefería hacer como si esto solo fuera una simple mudanza.

— ¿De verdad?— el asintió emocionado, cerré la puerta de la camioneta y Rivers empezó a conducir— entonces nos encargaremos de plantar flores, ¿cierto?

— ¡Claro que sí! ¡Plantaremos varios girasoles a pedido de papá!— respondió con suma emoción mientras extendia una pequeña bolsa de semillas hacia mi. Me di cuenta de algo, una pulsera con tres dijenes, girasol, media luna, un sol y una cadena con un dijen en forma de barra de chocolate.

— entonces eso haremos— dije luego de unos segundos en silencio.

— Spreen— me llamó la chica que conducía, dirigí mi mirada hacia ella— cuando lleguemos a la otra casa necesito hablar contigo— dijo, asentí rápidamente.

Unos minutos más y habíamos llegado a una mansión, las rejas fueron abiertas dando paso al auto para entrar. Ella estacionó el auto frente a la entrada y abrí la puerta, el pequeño bajó corriendo para entrar en la mansión.

— ¿Sobre qué quieres hablar?— pregunté cuando ambos bajamos del auto, ella suspiró.

— ¿Podrías hacerte cargo de Ollie? Estamos seguros de que todos moriremos y no volveremos a verlo, y queríamos pedirte que te hicieras cargo de el. Dejaremos todas nuestras propiedades a nombre de Ollie, y meteremos todo el dinero que tenemos en una cuenta de banco que queremos que quede a su nombre— jodeme.

— ¿Hacerme cargo de el? ¿De verdad confían en mi?— pregunté.

— no es como si nos quedará de otra, ¿no?— ella soltó una risita nasal, dirigiendo su mirar hacia mi— ¿Que dices?

𝐃𝐎𝐌𝐀𝐃𝐎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora