03; «Odio»

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Todos los miembros de la organización estaban en el comedor, menos Ari ya que está reposaba en su habitación luego de caer casi muerta

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Todos los miembros de la organización estaban en el comedor, menos Ari ya que está reposaba en su habitación luego de caer casi muerta.

-¿Y bien?-Hablo de una vez por todas Zorman, mirando a su jefe.

-Tenemos que hacer planes, quiero venganza-Ante aquellas palabras de Juan, todos estuvieron de acuerdo.

-¿Con que deberíamos empezar?-Roberto se apoyo sobre la palma de su mano, mirándolo curioso.

-De eso me encargo yo, ustedes solo...ayúdenme a conectar las piezas.

-Entendido, Jefe-Repitieron al unisono los demás y Juan se levantó del comedor, no sin antes hablar.

-Diganle a las mucamas que no tengo hambre; tal vez baje a la noche a comer algo-Y se retiró.

Todos sabían la gran y patética mentira que era eso, Juan no iba a probar ni un solo bocado de comida en todo ese día.

Estaba totalmente abrumado, su cabeza dolía demasiado, sentía que está palpitaba y junto a esto los desesperantes latidos de su corazón los sentía en la garganta.

No era de extrañarse, tenía, aproximadamente, dos veces en el día aquella sensación.

Entró a su habitación y cerró la puerta tras de el, deslizándose por esta.

- Maldita sea- Murmuró, se arrastró débilmente por el suelo reluciente de la habitación hasta llegar a las mesas de noches a un lado de su cama.

Abrió el cajón de una de estas y se encontró con bastantes tabletas de pastillas, todas absolutamente nuevas.

- Agk...- Se quejó, abriendo un pequeño bote lleno de pastillas, dejo caer varias de estas en la palma de su mano.

Tomo el vaso de agua de ensima de la mesa de noche y metió las pastillas a su boca, tomo un gran trago de agua y trago todo.

Tosió levemente, su garganta le dolía.

- ¡Uh! ¿Que mierda?- Volvió a toser varias veces, apretó sus ojos con fuerza y se dejó caer al suelo.

Estaba empeorando totalmente.

- ¿Y?- Miro a su amigo, apoyándose levemente en la mesa

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- ¿Y?- Miro a su amigo, apoyándose levemente en la mesa.

- No podemos, esa zona está siendo controlada por gente poderosa...Uh...Iván, si intentamos hacer un mínimo movimiento vendrán por nosotros y nos matarán- Estaba cansado, ya se lo había explicado al rededor de tres veces a su amigo y jefe pero este quería hacerlo.

- Yo opino que deberíamos hacerlo- Robleis apoyo a su jefe, pero recibió una mala mirada por parte de su pareja.

- Rodri, se que te parece estúpido y arriesgado, pero, dale, de todas formas ya tomé la decisión- Iván ladeó su cabeza.

- ¡Pero!

- Rodrigo.

- Si...Si, señor, lo haremos- Se levantó de la silla y salió de la oficina de Iván.

- Bue...¡Nos vemos!- Robleis dió una sonrisa alegre para salir de la oficina yendo tras su pareja- Carre, ¿Que pasa?- Le pregunto, tomando el brazo de este para detenerlo.

- ¿Que pasa? ¡Pasa que nos vamos a meter en un territorio arriesgado y todo por un estúpido capricho de Iván!- Soltó con ironía y molestia, recibiendo un suspiro por parte de su novio.

- ¿Porque te complicas la vida? Aún con todos los esfuerzos que hagas sabes muy bien que no podemos hacer cambiar de opinión a Iván, solo podemos acatar su orden y ya- Su mano se pasó por el cabello de su novio, sonriéndole.

- Hah...Si, lo se..- Se abrazo a Robleis, colocando su cabeza en el pecho de este- Ese maldito me estresa al cien.

- Hah, ni lo digas!- Se carcajeo divertido.

- ¡Oigan, ni tanto!- La voz de Iván desde la puerta los hizo reír aún más.

- ¡Lo que digas!- Rodrigo tomo el brazo de su novio para salir disparado de la casa de Iván.

Iván soltó un pequeño suspiro cuando estos dos desaparecieron de su vista, cerró la puerta de su oficina detrás de el.

Esbozo una sonrisa mientras se sentaba en una silla frente a su escritorio.

- Bien...Manos a la obra- Tomó su teléfono y tecleo, viendo el número, le dió clik a este y empezó a llamar.

- ¿Necesitas ayuda?- La puerta fue abierta por su hermana quién tenía su cara algo vendada y con curitas en ella, sus brazos también estaban vendados y alguna parte de su abdomen

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- ¿Necesitas ayuda?- La puerta fue abierta por su hermana quién tenía su cara algo vendada y con curitas en ella, sus brazos también estaban vendados y alguna parte de su abdomen.

- No- Se negó a la idea de ser ayudado, intentándose levantar por si solo.

- Deja de ser tan terco, maldita sea, Juan- Le fémina cerró la puerta tras de sí para acercarse a él, ayudándolo a levantarse y sentarse en la cama.

- No te.. incumbe

- Si me incumbe, soy tu hermana.- Juan solo apartó su mirada.

Abril abrió la puerta y empujó algo débil un pequeño carro que llevaba unos platos de comida en el.

- Comamos- Dijo, Juan iba a reprochar- Es una orden.

- No le puedes dar órdenes a tu superior

- Pero si a mí hermano

- Uhg...- Frunció su ceño, apartando su mirada- Te odio.- Dijo, ambos sabían la gran mentira que era eso.

- ¿Como odias a las hamburguesas?- Le extendió el plato en el cual había una hamburguesa.

- Si- Susurro, tomando está entre sus manos para empezar a devorarla.

𝐃𝐎𝐌𝐀𝐃𝐎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora