Capítulo 9

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Migyu vio que Wonwoo entraba con la mano herida y el pie a rastras, y se preguntó si tendría que matar al líder de los Siete después de todo.

—Voy a matarlo —dijo el al tiempo que se desplomaba en el sofá de la sala de estar que compartían—. Y pienso disfrutar de cada minuto.

Tras evaluar la expresión sedienta de sangre de su rostro, Migyu decidió dejarle a Dmitri a el.

—¿Tu pie necesita atención?

—Al parecer, se cura solo con bastante rapidez. —Una mirada interrogante—. ¿Acaso mi capacidad de curación se ha acelerado?

—Bastante. Los arañazos y las torceduras desaparecerán en menos de un día; pero, dado lo reciente de tu transición, las fracturas todavía tardarán semanas.

—Mejor eso que meses. —Se frotó la cara con la mano herida—. Supongo que has estado ocupado con los asuntos propios de los arcángeles.

Al verlo así, desaliñado y agotado, alguien podría haberlo considerado débil. Sin embargo, Migyu solo veía fuerza, determinación y una voluntad que nadie podría aplastar.

—He hablado con Baekhyun.

—¿Qué dijo? —Wonwoo tenía una expresión seria cuando terminó de contárselo—. No han dejado ningún rastro sólido que podamos seguir.

—No. Le tendieron una emboscada cuando se encontraba solo en una de las zonas menos habitadas del territorio del Refugio de Junhui. —Se permitía el tráfico cruzado en la ciudad, siempre y cuando se observaran ciertas normas de cortesía—. He ordenado a Dokyeom que lo comprobara, pero ha sido incapaz de encontrar a ningún testigo.

—¿Y el sitio de la emboscada?

—Está a la intemperie. Cualquier rastro de su paso por allí desapareció hace tiempo. —Eso indicaba una planificación muy cuidadosa—. Y Baekhyun estaba tan malherido que fue imposible averiguar si los que lo atacaron habían dejado algún
rastro de sudor o sangre.

Wonwoo negó con la cabeza.

—No creo que lo hicieran... Yo habría detectado el más minúsculo rastro cuando lo vimos por primera vez. En esa zona no había ningún tipo de esencia. ¿Qué pasa con las huellas de bota que tenía en la espalda?

—No había detalles suficientes, ya que su carne había empezado a sanar. —
Mingyu tenía la certeza de que eso también había sido deliberado. No lo de ocultar las marcas de bota, sino lo de asegurarse de que las esquirlas de cristal estuvieran enterradas a la profundidad suficiente como para ocasionar un dolor insoportable cuando Baekhyun recuperara la consciencia.

—¿Qué tal lo llevó él? —Una pregunta formulada en voz baja.

—Fue un calvario.

Wonwoo se apretó la rodilla con la mano herida, tan fuerte que los tendones formaron líneas blancas que contrastaban con el tono dorado oscuro de su piel.

—¿Le das algún crédito a lo de Junhui?

—No es más que un intento de tomarme el pelo. —Si Jun quisiera matarlo, no perdería el tiempo con juegos estúpidos—. Jun no desea conquistar nada.

Wonwoo lo miró fijamente, y sus ojos mostraban a las claras la frustración que sentía.

—¿Hay algo que yo pueda hacer?

—Cuanto más fuerte estés, más difícil será hacerte daño.

La expresión del cazador entró en alerta, como si hubiese oído algo que él no había dicho.

—Esto es algo personal para ti, igual que para Jongin y los demás.

—No voy a consentir que se trate a mi gente como si fueran peones desechables.

—Y mataría a cualquiera que se atreviera a hacer daño a Wonwoo sin pensárselo dos veces.

—Con los cazadores ocurre lo mismo. Si atacas a uno, los atacas a todos. —Un rápido gesto de asentimiento—. Me da la impresión de que sospechas de alguien.

—Baekgyeol tiene más de siete siglos de edad, y al igual que muchos de los antiguos, para él el dolor se ha convertido en placer. —Baekgyeol también estaba vinculado a Mingyu. Si resultaba ser un traidor, su castigo causaría un grito de terror en el mundo.

La marca del Arcángel - Meanie [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora