Capitulo 25

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Dokyeom se encontraba de pie frente a Mingyu, en la terraza de la oficina del arcángel. Los edificios del Refugio se extendían más abajo.

—¿Qué has descubierto? —le preguntó Mingyu al jefe de sus espías.

El tatuaje del rostro de Dokyeom parecía completo, pero Mingyu sabía que no lo estaba. Uno de los renacidos de Yixing le había arrancado un trozo de carne de la cara, y aunque la zona ya había sanado, la tinta del tatuaje que la recorría solo era temporal: algo para evitar cualquier posible muestra de debilidad. Dokyeom había decidido rehacerse el tatuaje permanente paso a paso, con el dolor que eso le conllevaría.

—El guarda un secreto.

Mingyu permaneció a la espera. Todos los arcángeles tenían secretos, así que el hecho de que Dokyeom hubiera comentado algo así debía de significar algo más.

—Es un secreto que parece no haber compartido con nadie, aunque creo que la Sombra lo sabe. —El espía se refería a Luhan, el vampiro que estaba con Yixing desde antes de que Mingyu naciera—. El tipo es como una mascota para Yixing, así que no le ha prohibido entrar en la cámara sellada, como a los demás.

—¿Sería posible que tú o alguno de tus hombres echarais un vistazo a esa cámara?

Dokyeom negó con la cabeza.

—Ha situado un ejército de renacidos alrededor que la vigilan día y noche. —Se tocó la cara—. Y me consta que esos renacidos están dispuestos a despedazar a cualquier intruso miembro a miembro.

La desmembración total era una de las pocas cosas que podía matar a un ángel de la edad de Dokyeom. No obstante, si la cabeza permanecía intacta, había una oportunidad de regeneración.

—¿Has podido confirmar cuántos de los renacidos de Yixing se alimentan de carne?

—Ya no son solo los más antiguos. Vi a un grupo de renacidos jóvenes dándose un festín con los cadáveres de unos cuantos muertos recientes —replicó el ángel—. Y lo hacían a plena vista.

—Así que Yixing ya ha atravesado otro de los límites. —Era un indicador más de que su mente ya no funcionaba como era debido—. Háblame de esa cámara sellada.

—Se encuentra en la parte central de su fortaleza de la montaña, oculta en el núcleo. Los renacidos recorren los pasillos que la rodean, y esos renacidos son los que tienen los ojos brillantes; los que comen carne.

—¿Tienes alguna idea de qué puede estar ocultando? —No era nada bueno, eso estaba claro.

—Todavía no, pero lo descubriré. —Dokyeom acomodó mejor sus alas—. Hice lo que me pediste y conseguí que Maya se adentrara en los dominios de Dahariel. Está pasando algo, pero resulta imposible saber si está relacionado con los incidentes del Refugio o no. Corren rumores de que Dahariel ha asesinado a varios de sus vampiros últimamente, pero podría haber sido un castigo legítimo.

—Que Maya se quede donde está. Tengo a gente dentro de los hogares de

Baekgyeol y de Anoushka.

—¿Y si descubrimos que Baekgyeol es el culpable?

—Lo ejecutaré. —Baekgyeol gobernaba en Atlanta, pero solo por gentileza de Mingyu—. Dahariel es el más fuerte de todos ellos. —Y también el más frío e inteligente. Dejar la cabeza decapitada sobre la cama de Anoushka encajaba con las amenazas calculadas típicas de Dahariel.

—Si es él —dijo Dokyeom—, ha empezado a atacar cerca de casa: ayer encontraron a una de las concubinas favoritas de Wonsik con las tripas fuera. Fue marcada por dentro. Y todas las evidencias llevan a pensar que la mantuvieron con vida durante el proceso.

La marca del Arcángel - Meanie [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora