En ese momento, Wonwoo supo que el arcángel de Nueva York había compartido con el algo que no le había contado a nadie más. No sabía cómo lo sabía, pero lo sabía.
Como también sabía que no había palabras que pudieran responder a la pregunta de Mingyu. Solo el tiempo podría hacerlo. No obstante...
—Tu vida ha dado un vuelco que apuesto a que ni siquiera Yixing había previsto.
No hay nada predestinado.
Mingyu permaneció en silencio unos minutos mientras el viento nocturno tocaba una música siniestra sobre sus cuerpos y les acariciaba las alas. Su arcángel no se había molestado en ponerse otra camisa, así que Wonwoo podía notar esa piel maravillosa bajo sus manos, bajo su mejilla. Se dio cuenta de que se sentía extrañamente satisfecho a pesar de los inquietantes sucesos del día.
—La noche está tranquila —dijo el arcángel al final—. Los vientos parecen suaves. La visibilidad es perfecta en todas las direcciones.
—Una buena noche para volar —susurró Wonwoo.
—Sí.
Se aferró a su cuello mientras Mingyu alzaba el vuelo. El viento originado por el despegue le apartó el cabello de sus ojos
—Tengo que cortármelo —murmuró Wonwoo, que empezó a sacarse los mechones de los ojos con una mano mientras se sujetaba al arcángel con la otra.
¿Por qué no lo hiciste cuando eras cazador? Yo lo habría considerado un punto débil.
Ese día la herida estaba demasiado sensible, pero respondió de todas formas.
—Mi cabello es como el de mi madre. Yo fui el único de sus cuatro hijos que mantuvo ese color al crecer. Hanni y Danielle tenían un rubio dorado, como el de Wonyeon, y el pelo de Worim es como el de nuestra abuela paterna, de un maravilloso tono rubio rojizo.
Así que ambos somos el fiel reflejo de nuestras madres.
A sabiendas de que eso que a Wonwoo le encantaba, para él podía ser una maldición, deslizó los labios por su mandíbula a modo de silencioso consuelo.
—Ve más deprisa.
Mingyu ascendió y descendió en picado sin avisar, haciéndolo reír de pura alegría y enredar sus piernas con las de él. No se dio cuenta de que había desplegado sus propias alas hasta que empezaron a atrapar el aire.
—¡Mingyu!
—Recógelas —dijo él—. De lo contrario, nuestro aterrizaje será demasiado fuerte.
Wonwoo plegó las alas, pero tuvo que meditar cada movimiento. Sus músculos protestaron un poco al oponerse al aire, pero no mucho.
—Quieren abrirse de nuevo.
—Es el instinto. —Mingyu extendió sus alas al máximo para realizar un aterrizaje suave y preciso en una pequeña meseta con vistas a un valle profundo lleno de nieve.
—Este lugar parece diferente desde los terrenos cercanos al Refugio. —Con las laderas erosionadas por el tiempo, el valle parecía más una cuna que una grieta escarpada.
—La nieve aquí suele ser suave —dijo el arcángel—. Esa es la razón por la que se considera un buen lugar para los entrenamientos de vuelo.
A Wonwoo se le encogió el corazón.
—¿Ahora? —Creía que el único plan era llevarlo volando en brazos.
—Ahora.
Con el entusiasmo tatuado en las costillas, se acercó al borde de la meseta y miró hacia abajo.
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La marca del Arcángel - Meanie [2]
Fanfiction𝑎̵͟𝑑̵͟𝑎̵͟𝑝̵͟𝑡̵͟𝑎̵͟𝑐̵͟𝑖̵͟𝑜̵͟𝑛̵͟, 𝑠̵͟𝑒̵͟𝑔̵͟𝑢̵͟𝑛̵͟𝑑̵͟𝑜̵͟ 𝑙̵͟𝑖̵͟𝑏̵͟𝑟̵͟𝑜̵
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