Mingyu observó cómo Hyelim se llevaba la copa de cristal a los labios con la graciainconsciente de una criatura femenina que había tenido siglos para perfeccionar sufachada de elegancia. Para ser justo, debía admitir que era hermosa, quizá la máshermosa del mundo. Su piel perfecta tenía el color del más exótico de los cafésmezclado con crema; sus ojos eran de un verde que avergonzaba a las piedraspreciosas; y su cabello consistía en una masa de mechones negros entrelazados conbronce, castaño y todos los tonos intermedios.
Era deslumbrante... y utilizaba su aspecto con la misma efectividad y la mismafalta de sentimientos con la que otros empuñaban un arma. Si los hombres, tantomortales como inmortales, habían muerto después de caer presa de semejante belleza,la culpa no era de nadie más que de ellos mismos.
—Así que... —ronroneó la arcángel en esos instantes, disimulando su veneno con miel—, tu cazador ha sobrevivido. —Al ver que él no decía nada, compuso una mueca de desagrado—. ¿Por qué lo has mantenido en secreto?
—No creí que te interesara si Wonwoo sobrevivía o no.
Solo su muerte.
Por suerte, Hyelim no fingió que no había entendido el comentario.
—Touché. —Alzó la copa en un brindis y dio un pequeño sorbo del líquido dorado—. ¿Te enfadarías mucho si yo lo matara?
Mingyu enfrentó esos ojos verdes ponzoñosos y se preguntó si Minho habría logrado atisbar el corazón perverso de la criatura a la que consideraba su consorte.
—Parece que mi cazador te fascina. —Era una afirmación deliberada. Wonwoo era suyo, y lo protegería.
Hyelim descartó esas palabras con un gesto de la mano.
—Es una presa interesante, pero ahora que ha perdido sus habilidades, todo sería demasiado fácil. Supongo que tendré que dejarlo en paz.
Era una oferta sutil y muy bien calculada.
—Creo... —dijo Mingyu, que no corrigió esa asunción errónea—... que Wonwoo es más que capaz de cuidar de sí mismo.
Los pómulos de Hyelim se marcaron contra esa piel por la que tantos seres habían muerto.
—No creerás que es mi igual, ¿verdad?
—No. —Observó cómo el rostro de la arcángel se llenaba de placer, de satisfacción, antes de añadir—: Lo cierto es que creo que Wonwoo es absolutamente incomparable.
Por un gélido instante, la máscara de Hyelim se vino abajo.
—Ten cuidado, Mingyu. —Era un depredador quien le devolvía la mirada, un depredador dispuesto a limpiarse la sangre de los dedos con gélidos remilgos mientras observaba a la víctima que se retorcía de agonía a sus pies—. No pienso enfundar mis garras por el mero hecho de que el sea tu mascota.
—En ese caso le diré a Wonwoo que no guarde las suyas. —Dio un sorbo del vino y se apoyó en el respaldo de la silla—. ¿Asistirás al baile?
En un abrir y cerrar de ojos, la máscara estuvo de nuevo en su lugar, perfecta e inmaculada.
—Por supuesto. —Se pasó una mano por el pelo, movimiento que apretó sus pechos contra el tejido verde oliva de un vestido que enseñaba lo suficiente como para volver locos a la mayoría de los hombres—. ¿Has estado alguna vez en la fortaleza de Yixing?
—No. —La más antigua de los arcángeles vivía en un baluarte montañoso oculto en el interior de las extensas fronteras chinas—. Creo que ninguno de los miembros de la Cátedra ha estado allí. —Aunque Mingyu había conseguido introducir a varios de los suyos en ese lugar a lo largo de los siglos. En el presente, esa tarea estaba en manos de Dokyeom, el jefe de los espías, que, cuando regresaba, traía noticias cada vez más perturbadoras sobre la corte de Yixing.
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La marca del Arcángel - Meanie [2]
Fanfiction𝑎̵͟𝑑̵͟𝑎̵͟𝑝̵͟𝑡̵͟𝑎̵͟𝑐̵͟𝑖̵͟𝑜̵͟𝑛̵͟, 𝑠̵͟𝑒̵͟𝑔̵͟𝑢̵͟𝑛̵͟𝑑̵͟𝑜̵͟ 𝑙̵͟𝑖̵͟𝑏̵͟𝑟̵͟𝑜̵
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