Capitulo 7

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Llamó mi atención ése último comentario suyo, sin embargo, no respondí nada más al respecto.

-Miris: Oye, creo que sería mejor que me fuera, no quiero dormir hasta la madrugada otra vez...

-Charro Negro: ¿Quieres que te lleve?

-Miris: ¿Uh? Oh, no, tengo que llevar mi bicicleta, y...pues, llamaría mucho la atención tu caballo.

-Charro Negro: Ah, por eso no te preocupes.

Silbó y abrió un portal,  seguido de esto me hizo un pequeña reverencia mientras que con uno de sus brazos me invitaba a pasar.

-Charro Negro: Te aseguro que del otro lado va estar la puerta de tu hogar, señorita Miris.

-Miris: O-ok.

Atravesé el portal y en efecto, aparecí justo enfrente de mi puerta; era algo asombroso. El Charro Negro cruzó después de mí.

-Charro Negro: Me despido, señorita, gracias por todo.

-Miris: No...tienes nada que agradecer...

En el fondo me pesaba cierto arrepentimiento por estarle prácticamente ofreciendo el alma de alguien, no obstante, me resigné a soportarlo, lo cual me tenía cabizbajo.

Él me ofreció su mano, por lo cual separé mi mano derecha de la bici y se la di. La llevó a sus labios, como un gesto de caballerosidad, me puso algo nerviosa a decir verdad, pero supongo que solo está siendo amable.

-Miris: Wow, que caballeroso, ja, ja.

-Charro Negro: Hasta luego, señorita Miris.

-Miris: Hasta luego.

Entró al portal de nuevo y yo entré a casa.

Me fui a la cama, y me le quedé viendo al techo.

-Miris: ¿Enserio lo hice?¿Le ofrecí a un demonio el alma de mi tía?

Sé que parece que lo estoy sobre pensando, pero, es algo serio...no debí...Esto no es lo mismo que mandar a matar a alguien ¿cierto?.

Me retorcí dentro de las cobijas y me tomó como una hora lograr dormir.

Al despertar tuve el mismo pensamiento intrusivo, solo trataba de ignorarlo mientras continuaba con mi rutina; aparentemente logre distraerme un poco y terminando mi rutina matutina, fui a trabajar.

Bajé de mi combi y caminé hasta la biblioteca, al entrar me recibió mi compañera Anastasia.

-Anastasia: Ey, hola Miris :D

-Miris: Hola n_n

Me llevo bien con ella, no al punto de ser muy amigas, pero es agradable trabajar con ella, quizás en algún momento comenzaremos a tenernos más confianza.

-Anastasia: Nos llegaron unos paquetes con libros nuevos...hmmm...

Tecleo algo en la computadora de su escritorio y luego volteo a ver las cajas con libros.

-Anastasia: Ok, ésta caja contiene 2 copias de "El origen del hombre", 2 copias de "Sapiens" y 2 copias de "El origen de las especies" (porque unos niños perdieron las copias que ya teníamos) ¿Puedes encargarte de este paquete, por favor? yo ya comencé con los otros.

-Miris: Uh, claro, sin problema.

Cuando termine de acomodar los libros en su lugar, salí de entre los libreros y choqué por accidente con un niño. 

-¿¿¿???: Ay, lo siento, no estaba mirando.

Se disculpó en susurros.

-Miris: No te preocupes yo tampoco estaba prestando aten- Leo cuánto tiempo.

-Leo: Oh, buenas tardes señorita Miris, es un gusto verla.

-Miris: ¿Por qué ya no habías venido? eres de las personas que vemos casi diario, nos extrañó tu ausencia.

-Leo: Bueno, es que en la panadería y en la escuela he estado teniendo mucho más trabajo de lo usual ésta semana.

-Miris: Ya veo... Oye dime ¿Qué tal están tus amigos los fantasmas?  

     

Amando al Charro NegroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora