Capitulo 34

35 2 0
                                        

Él simplemente me abrazó mientras la música sonaba, recargando su cabeza en mi hombro... ¡AAAH! ¡¿Cómo puede ser tan lindo?! Neta, ¡¿Cómo?! ¡Necesito una explicación!

-Charro Negro: Miris...

Me sacó de mis pensamiento absurdos.

-Miris: ¿Sí, bombón?

-Charro Negro: Yo... Estaba pensando que... verás, mi jardín es algo aburrido solo teniendo rosas, así que... ¿Qué flores te gustan?

Mientras hablaba enterraba más su cara en mi hombro, evidentemente avergonzado.

-Miris: ¿Quieres... plantar otras cosas?

-Charro Negro: S-solo... lo que te guste...

La verdad es que es su jardín, es su espacio así que...

-Miris: ¿Por qué no mejor... solo lo que a ambos nos guste?

Asintió con la cabeza.

-Miris: ¿Te gustan las buganvilias?

-Charro Negro: Sí... creo que por eso podemos empezar.

No pude evitar reír un poco, lo cual provocó que él riera también. Sin despegarse de mí, él habló entre risas.

-Charro Negro: ¿Por qué estamos riendo?

-Miris: No sé, quizás te estoy contagiando lo pendejo.

-Charro Negro: No llames pendeja al amor de mi vida.

-Miris: Entonces tendré que encontrar un nuevo nombre para el contagio.

Continuamos riendo a carcajadas.

-Charro Negro: ¡Eres de lo peor!

El charro comenzó a besar mi mejilla.

-Miris: Ja, ja, lo dice el que secuestra almas y fastidia niños.

Nos deshicimos en risas, hasta el punto de terminar sentados en el suelo; poco a poco, nuestras carcajadas fueron disminuyendo con naturalidad.

-El Charro Negro: Oye, ¿puedo preguntarte algo?

-Miris: Sip.

- El Charro Negro: No me molesta pero... ¿Por qué me apodas "bombón"?

-Miris: Pues... en mi percepción alterada de la realidad, ese es el apodo que mejor te queda.

-El Charro Negro: ¿E-es enserio?

Su cara de incredulidad era algo divertido de ver.

-Miris: Por supuesto.

-El Charro Negro: No tienes remedio ¿verdad? 

-Miris: Nop.

Me levante del piso y lo ayudé a pararse, quedado nuestras manos juntas.

-Miris: Sé que no tienes que dormir, mas... creo que es más obvio que desvelarme tan seguido me devolvería a un estado de zombificación al que preferiría no volver nunca, así que...

-El Charro Negro: Oh, claro, entiendo, entonces te dej-

-Miris: ¿Te molestaría dormir conmigo? Para ti sería como una siesta.

Su rostro se puso rojo como un tomate.

-Miris: ¿Qué pasó bomboncito? No es algo que no hubiéramos hecho antes.

-El Charro Negro: B-bueno, tienes razón por lo que... supongo que podría, para irme acostumbrando a esto.

Sonreí y lo tomé por sorpresa al levantarlo tipo princesa otra vez.

-El Charro Negro: T-te gusta mucha hacer eso ¿no crees? -///-

-Miris: Bueno, es que tienes una ligereza envidiable, pasa dieta.

Él echó a reír tras mi comentario, mientras caminaba hacia mi colchón.

-Miris: Hablo enserio, señor cinturita de avispa, ja, ja, ja.

Lo acosté y juntos entramos a las cobijas.

-Miris: Oye, acabo de hallar una nueva razón por la cual "bombón" te queda perfecto.

-El Charro Negro: ¿Así? Te escucho.

-Miris: Que puedo hacer esto.

Mordí quedamente su cachete, haciéndolo sonrojar y esbozar una cálida sonrisa.

-Miris: ¿Ves como te queda como anillo al dedo?

-El Charro Negro: Parece ser un excelente argumento.

Nos dimos un beso, era cálido y sensible, con ese característico sabor a cenizas de parte suya. Al separarnos hallamos los ojos del otro.

-Miris: Te amo.

-El Charro Negro: También te amo.

Lentamente nos quedamos dormidos, con nuestra relación mostrando un futuro incierto pero esperanzador...

Ah, y si, en la mañana mi charrito oiría a "Paul" de Gufi, pero aún así sostendré que es la mejor forma de despertar. d( ̄▽ ̄*)b

Amando al Charro NegroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora