Dejalo Ir

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Angustary Día 7- Alucinación
Todd Chavez

Ni el Alcohol o las Drogas parecían poder acabar borrar la imagen que lo persigue


– Creo que has bebido suficiente por una noche, amigo – Comentó el cantinero cuando le hizo un gesto para que rellenara su vaso

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– Creo que has bebido suficiente por una noche, amigo – Comentó el cantinero cuando le hizo un gesto para que rellenara su vaso.

– ¿Te pago para que me des consejos o para que me sirvas tragos? – Preguntó con la molestia impresa en sus palabras.

El cantinero se encogió de hombros y le relleno el vaso con Whisky.

– Solo te digo que si estás buscando respuestas no las conseguirás al fondo de una botella – Dijo antes de alejarse caminando para atender otro cliente en el extremo contrario de la barra.

– Deberías oírlo Todd – Escucho la voz de Bojack en su oído, como si estuviera sentado justo en el asiento a su lado, cerró los ojos con fuerza mientras se repetía que no era real.

Porque a pesar de que el cantinero creyera que él estaba buscando algo en realidad estaba intentando olvidar que su amigo había muerto.

– Sabes que sin importar cuanto tiempo tengas los ojos cerrados seguiré aquí cuando los abras – dijo la voz en su cabeza.

– Porque no me dejas en paz – Gritó haciendo que las pocas personas que estaban en el bar voltean a verlo, sintió la vergüenza invadirlo, rebuscó algunos billetes en el bolsillo de su chaqueta y los dejó sobre la barra antes de salir, afuera el cielo estaba plagado de nubes oscuras.

– Que buen espectáculo hiciste allá adentro – se burló la imagen del caballo, estaba casualmente recostada contra la pared del bar y si no fuera porque podría ver ligeramente a través de él casi se creería que realmente era su amigo.

Una lluvia ligera comenzó a caer, se puso la capucha sobre la cabeza y comenzó a caminar con la mirada baja dirigiéndose a la zona roja de la ciudad, si bien el sexo no le interesaba, no había mejor lugar para conseguir drogas fuertes que el Stripp Club de el delfín. Su teléfono comenzó a vibrar en su bolsillo, revisó y el nombre de su novia iluminó la pantalla.

– Deberías contestarle Todd, seguro está preocupada, ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ella?– Cuestionó el Caballo inclinado sobre su hombro para poder ver la pantalla, el peliazul colgó la llamada y siguió caminando – No deberías repetir los errores de tu pasado.

Cerró los ojos y soltó un quejido cuando su corazón se apretó dolorosamente en su pecho.

– Nadie cometió más errores que tú en la vida, no tienes moral para recriminarme nada - susurro con los dientes apretados y las manos hechas puño dentro de los bolsillos de sus pantalones.

– Y no crees que precisamente por eso soy la persona indicada para darte consejos – Respondió Bojack apareciendo frente a él con los brazos cruzados.

– Maldita sea Bojack porque no puedes simplemente dejarme tranquilo – Gritó con toda la fuerza de sus pulmones atrayendo la mirada de los pocos transeúntes que caminaban buscando refugio del aguacero, otra vez sintió la mirada de lástima sobre su ser y la ansiedad comenzó a extender por su cuerpo acelerando su respiración, se dio la vuelta y corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

Corrió sin rumbo hasta que sus músculos se acalambraron y sus pulmones quemaban como si el aire a su alrededor se hubiera convertido en fuego, se detuvo y puso las manos en sus rodillas para intentar recuperar el aliento, cuando sintió que podía respirar con un poco más de normalidad miró a su alrededor, la lluvia había menguado dejando una ligera llovizna en su lugar, reconoció las estructuras de piedra a su alrededor y sintió cómo su sangre se volvía hielo en sus venas al distinguir entre la niebla el nombre de la lápida frente a él.

Sus rodillas fallaron y por un largo instante solo se quedó allí postrado con la niebla danzando a su alrededor y la lluvia calando sus huesos. No había venido a la tumba desde el funeral, intento pensar cuánto tiempo había pasado, sin embargo, todo era un borrón confuso. La rabia comenzó a invadirlo, esa misma que lo había llevado a perderse en el alcohol y las drogas. Se levantó dando tropiezos y empezó a golpear el mármol.

– Te odio maldito egoísta, eras el ser más despreciable que tuve la desgracia de conocer, ojalá nunca me hubiera colado a esa fiesta, ojalá nunca me hubieras dejado quedarme contigo - Gritaba entre cada puñetazo que conectaba con la lápida, sus nudillos comenzaron a sangrar, la carne lastimada por la fuerza de los impactos dejaba pequeñas marcas que se volvían riachuelos carmesí cuando las gotas de agua las tocaban.

Luego de unos minutos el ritmo de los golpes comenzó a volverse lento hasta el punto en que se detuvieron por completo, Todd comenzó a temblar, levantó la mirada y la fijó detrás de la lápida en la imagen translúcida de Bojack que lo miraba con tristeza. En ese instante la ira dio paso a un sentimiento que había estado guardando profundamente, enterrándolo en capas y capas de resentimiento, lágrimas amargas comenzaron a salir de sus ojos cuando la culpa lo embargó de tal forma que sintió que se ahogaba.

– Lamento haberte dado la espalda – Dijo Todd en un sollozo desgarrador, sus palmas tocaron el lugar donde estaba grabado en negro el nombre de su amigo – De haberlo sabido yo no te abría dejado solo, yo te habría dado un lugar así como tú lo hiciste conmigo.

La figura de Bojack se acercó y luego puso una mano en su hombro.

– Tienes que aceptar que nada de esto fue tu culpa Todd, no eres responsable de mis decisiones, pero eres responsable de no cometer los mismos errores que yo – Dijo calmadamente el caballo, el corazón del peliazul dio un vuelco, cuántas veces había soñado con que Bojack lo tratara de esa manera cuando estaba vivo, en ese momento volvió a sentir como su teléfono vibraba en su bolsillo, era Princesa Caroline, un intento de risa salió de sus labios antes de contestar el teléfono.

– ¿Dónde rayos estas Todd? – Lo regaño la gata rosa desde el otro lado de la línea – Maude está al borde del pánico, hace días que estás desaparecido.

– Princesa Caroline – Respondió el hombre en un sollozo – Yo necesito ayuda…. Yo no estoy seguro de poder lidiar con esto – dijo entre hipidos, las lágrimas aun recorriendo su rostro.

– Donde estás, iremos a buscarte – Dijo ella con una obvia preocupación en la voz, Todd le dio la dirección y antes de colgar Princesa Caroline le dijo – Recuerda que no estás solo.

Todd se quedó allí, las lágrimas en algún punto dejaron de salir y en ese momento entendió que quizás Bojack había hecho muchas cosas terribles, pero le había regalado personas que se convirtieron en su nueva familia y la única forma de honrarlo era viviendo la mejor vida posible. Escuchó unas pisadas detrás de él y antes que pudiera girarse unos brazos lo levantaron del piso, allí estaban Princesa Caroline, Judah quien llevaba a Ruthie en brazos y su hermosa novia Maude, los abrazo dejando que su pecho se llenara del sentimiento de sentirse acompañado.

Mientras caminaban al auto se dio la vuelta para mirar la tumba por última vez y vio a su viejo amigo diciéndole adiós mientras se desvanecía en el aire.

The View from Halfway Down | Drabbles&OneShots [Angustary2024]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora