Parece que lo mucho que ofrezco, no ofrece tanto

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Angustary Día 28 - Apuesta

Bojack Horseman / Diane Nguyen

Cuando apuestas, hay cosas mucho peores que perder que el dinero, solo hace falta una mala jugada para que te pierdas a ti mismo.


El único vicio con el que Bojack siempre había tenido cuidado habían sido los juegos de azar, no es que no fuera capaz de jugar algunas manos de poker o blackjack, pero en lo que a él concierne, las apuestas eran como tener una soga al cuello en t...

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El único vicio con el que Bojack siempre había tenido cuidado habían sido los juegos de azar, no es que no fuera capaz de jugar algunas manos de poker o blackjack, pero en lo que a él concierne, las apuestas eran como tener una soga al cuello en todo momento y que alguien más tuviera el poder de empujar el banquito, a diferencia de las drogas y el alcohol que era él quien controlaba cada dosis.

Sin embargo, lo que nunca se había esperado es que la apuesta más grande de su vida no ocurriría sobre una mesa cubierta de terciopelo verde donde lo único que podía perder era unos cuantos miles de dólares, no, la apuesta más grande de su vida había ocurrió a un lado de la carretera entre Malibú y Los Ángeles, donde apostó el corazón en un simple beso.


En sus 50 años de vida Bojack nunca se había enamorado, claro había tenido conexiones con varias mujeres y su relación con Princesa Caroline, pero esas experiencias fueron más compañías oportunas que verdadero amor, no es que no hubiera querido a Princesa Caroline, pero su relación era más por comodidad y costumbre que por ese sentimiento de entrega total.


Y luego ella apareció en su vida como una preciosa luz que se dedicó a poner claridad en todo lo que llevaba dentro, y por primera vez en años él se dio cuenta de lo terrible que era y quiso cambiar, quiso volverse mejor persona solo para ganarse el aprecio de ese magnífico ser de luz que tocó su vida. Pero cambiar era algo difícil y se vio recayendo una y otra vez en las actitudes tóxicas que había cargado por años.


Aun así intentó seguir redimiéndose para ser digno de ella, no es que Diane fuera un ser sin pecado, lo que más había llegado a amar de ella es que era un ser con tantos defectos como el, tan rota y sin embargo tan brillante, siempre intentando ser mejor, siempre intentando ayudar a otros de cualquier manera que pudiera.


Por eso cuando tuvo la oportunidad de conseguir el perdón de su mejor amigo Herb, lo vio como una forma de demostrarle que podía ser mejor hombre, quizás no como su estúpido novio que era el chico dorado de Hollywood, pero lo suficientemente bueno para ser merecedor de su afecto al menos. No contaba con que todo saldría terriblemente mal, que Herb no le concedería su perdón y que la negativa sacaría lo peor de sí mismo, fue buscando demostrar que podía mejorar, pero solo dejó salir los demonios que tenía dentro.


Y todo empeoró mientras estaban en el auto volviendo a casa, cuando el peso de sus acciones cayó sobre sus hombros, cuando empezó a debatirse si en algún momento realmente iba a ser capaz de mejorar o ya estaba condenado a pasar el resto de su existencia en ese hoyo de miseria y sufrimiento. Fue tal la magnitud de su ataque de pánico que se detuvo a un lado del camino y bajó del auto para poder respirar. Se quedó un instante mirando el mar iluminado por la luna mientras un vendaval de sentimientos se asentaban en su interior, todo lo malo acechando en poseerlo hasta que la pequeña y cálida mano de Diane lo regresó a la realidad.

Ella había bajado del auto para consolarlo a pesar de que había sido testigo de su actitud frente a su ex-amigo moribundo, aun así intentaba darle ánimos, iluminar su oscura alma con esa luz que había visto aquella primera noche en la terraza de su casa. Y por un instante el mundo pareció desaparecer, como si lo único importante en todo el universo fuera ella y los sentimientos que le golpeaban el pecho con tal fuerza que era doloroso.


Tuvo fe, realmente tuvo la fe de que a pesar de todo quizás ella podía amarlo, de que si lo entregaba todo, de si ella lo aceptaría gustosamente y pieza a pieza lo ayudaría a convertirse en algo mejor, que ella sería la cuerda que lo sacaría de este pozo de miseria y decadencia en el que había estado hundido durante tantos años, apostó su alma, su corazón y cada pedacito de su imperfecto ser y la besó.

Durante un instante todo fue perfecto, hasta que ella se separó violentamente de sus labios con una mirada de conmoción, la vio alejarse a la seguridad del auto, como si huyera de lo que él le había entregado en bandeja de plata a sus pies, sintió su corazón quebrarse dentro de su pecho.

Volvió a mirar el horizonte sintiéndose derrotado, había apostado todo lo que tenía en su corazón y había perdido.

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⏰ Última actualización: Mar 25, 2024 ⏰

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