Su karma era revivir el momento una y otra vez, no podría tener paz ni en su subconsciente.
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Intenté gritar con todas mis fuerzas, sin embargo ni un solo sonido salió de mis labios, corrí para detenerlo pero al acercarme choque contra una pared invisible, empecé a golpearla fuertemente intentando romperla o hacerme notar, intentando impedir que Bojack tomará el siguiente trago de whisky o la siguiente píldora del frasco.
Por un momento nuestras miradas se cruzaron y pensé que lo había logrado, que había visto mi claro sufrimiento y desesperación y detendría su caída al abismo, dejó la botella a un lado y se levantó del borde de la piscina, comenzó a caminar hacia mi, dejando charcos de agua a cada paso, lágrimas de alivio comenzaron a salir de mis ojos al pensar que lo había logrado, sin embargo todo se desmorono cuando pasó a través de mi, como si yo fuera solo una ilusión y tomó el teléfono de la cocina.
Lo vi marcar cada número, sus nudillos blancos por la fuerza con que sujetaba el frasco de analgésicos. El sonido de un teléfono repicando a lo lejor me sobresaltó, busqué desesperadamente el origen del ruido y a lo lejos pude ver como si estuviera debajo de un foco la mesa de noche de mi casa en Chicago. Comencé a correr con todas mis fuerzas, pero parecía que por cada paso que daba la mesa se alejaba dos, en algún lugar escuche la voz de Bojack hablando con el buzón de voz.
Empecé a rezar para que el ser supremo que controlaba el mundo me permitiera detenerlo, justo cuando pensé que sería imposible la mesa apareció frente a mi, como si mis súplicas hubieran sido escuchadas. Tome el teléfono con manos temblorosas y cuando intente hablar nuevamente el sonido no salía de mi boca, las lágrimas amargas volvieron a inundar mis ojos y recorrer mis mejillas al escuchar las palabras de Bojack suplicándome que lo rescatara. Gire mi rostro justo para verlo decirme las últimas palabras antes de colgar el auricular y regresar con paso cansado a la piscina.
Tomó la botella del borde y luego levantó su rostro para mirarme fijamente, abrió el frasco de pastillas con el pulgar y se las puso todas en la boca para luego pasarlas con un generoso trago de whisky, sin quitarme los ojos de encima comenzó a bajar uno a uno los escalones de la piscina, comencé a gritar desesperadamente mientras corría hacia el. Justo cuando se perdió en el agua mis gritos comenzaron a resonar en el lugar y por fin parecía poder avanzar, llegue al borde de la piscina y lo vi sumergido mientras las burbujas danzaban a su alrededor, respire hondo y me lance a la agua.
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El dolor de mi cuerpo golpeando el piso me hizo abrir los ojos, parpadie un par de veces para intentar enfocar la mirada. Pase la vista a mi alrededor distinguiendo la habitación en penumbras, iluminada únicamente por la luz que entraba sutilmente por la persiana semiabierta dibujando lineas verticales en la cama.
Senti mis pulmones arder y comencé a respirar pesadamente, mi cuerpo comenzó a temblar a medida que la realidad me golpeaba fuertemente, entre mas veces tenia la misma pesadilla, el peso de no haberlo salvado parecía crecer hasta que sentía que me ahogaba con la culpa.