Protege tus secretos

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Una vez más, Ramírez daba vueltas por su habitación en busca de respuestas o, más bien, de ideas.

Tras la llamada que tuvo con su ex-pareja, confirmó más todavía su rechazo hacia las normas impuestas por la persona a cargo de la escuela, por lo que, decidido, buscó la manera de evitar que se enterase. Podía haber cámaras y él no saberlo. Podía haber alguna trampa y él no saberlo.

Pasó todo el fin de semana encerrado en su habitación, pero no por tristeza, ni mucho menos. Estaba haciendo su trabajo sin pensar en nada más que no lo fuera. Por primera vez, Ramírez se sentía realmente comprometido.

Desde que llegamos a la escuela, el profesor vigilaba desde su ventana y gracias a eso, pudo atar cabos, puesto que mis caras describen exactamente lo que estoy pensando, o al menos, eso tengo entendido. Y misteriosamente, fue capaz de darse cuenta de mis sospechas hacia dos de sus alumnos sin siquiera escuchar nuestras conversaciones: Olaf e Indiana.

Cuando hizo aquel descubrimiento, su móvil comenzó a sonar. Rezó para que no fuera otra vez Alicia, pero fue aquella siniestra voz la que sonó a través de su teléfono.

- Hola Ramírez -. Comenzó, con su mismo tono amenazante de siempre.

- Hola señor.

- Quería saber qué tal va todo por ahí.

- Están todos encantados.

- Encantados entre ellos, entiendo.

- Por supuesto-. Mintió, puesto que todos sus alumnos le consideraban parte de su familia.

- Perfecto, aunque, de todos modos, alguien irá allí a vigilar como van las cosas.

- De eso no me habías informado -. Como cada vez que hablaba con aquella siniestra voz, Ramírez comenzó a sudar y a ponerse nervioso.

- Son cosas que van surgiendo sobre la macha, pero no te molesta, ¿Verdad? -. Preguntó retóricamente.

El profesor comenzó a sudar.

- Claro que no, pero solamente para saber, ¿Cuándo se pasará por aquí?

- Una vez por trimestre. Al final de cada uno para ser más exactos e irá con el objetivo de encontrarse una escuela que odia a su profesor, pero, sobre todo, que entre ellos no sospechen apenas nada. Lo único que deben saber es que comparten el mismo sueño, punto y final.

Al escuchar aquello, Ramírez se dio cuenta de que iba a tener que ocultar demasiado, puesto que todo lo que había mencionado, ya estaba ocurriendo en la escuela.

- Pero yo no puedo meterme en sus conversaciones para asegurarme de que no se vayan de la lengua.

- Creo que no lo has entendido. El problema está en si se llevan demasiado bien, porque de primeras no coges y sueltas tu secreto más oscuro. Esos secretos se cuentan en confianza. Tú objetivo es conseguir que apenas entablen amistad. Simples compañeros de clase -. Lo explicaba como si fuera sencillo, pero no lo era para nada.

De esa manera, nadie disfrutaría de la escuela, pero a Ramírez no le quedaba de otra que aceptar.

- Ya he captado el mensaje.

- Perfecto, pues sigue así. Lo estás haciendo fenomenal.

***

El primer fin de semana en la escuela fue muy diferente a los que pasaba encerrado en mi casa sin hacer apenas nada. Estuve todo el rato con mis nuevos amigos, sobre todo con Hermione. Como se ha podido notar, con ella, a pesar de los piques, me llevo muy bien y es que cuando éramos pequeños nunca me atreví a hacerme su amigo por miedo al qué dirán. Ahora podríamos llegar a triunfar juntos. Pero no le iba a demostrar tan fácilmente mi aprecio. Dejaría que se desvelase con el tiempo.

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