Capítulo 14

2.6K 158 47
                                        

Los días en el hospital se pasaron muy lentos para Sara. A pesar de las contantes visitas de sus amigos, aunque no de Alicia. Ya que por motivos de seguridad, Jack prefirió que se quedase en la mansión. Protegida por Steven, David y Rick.

Sara se sentía completamente agobiada y encerrada en las cuatro paredes de su habitación. Necesitaba volver a la rutina, volver a su trabajo. No quería dejar a Alicia sola. Sin su protección, aunque sabía que ella estaba bien protegida por sus compañeros. Sentía que era su obligación estar a su lado y más sabiendo las oscuras intenciones que tenía Luciano Domínguez con la joven.

Esa mañana estaba acompañada por Clara en su habitación. Quien había traído su ordenador para poder seguir trabajando desde ahí. Las dos estaban en silencio, pero ellas no necesitaban llenar los silencios para sentirse cómodas la una con la otra. Desde pequeña, a Clara le encantaba pasar tiempo con Sara.

Aunque al principio fue complicado para las dos, porque Sara era bastante fría y reservada. Prefiriendo pasar sus días sola. Pero eso era lo que le gustaba a la pequeña Clara. No necesitaba otra persona que intentase llevarla a una conversación sin ninguna utilidad como le pasaba a veces con su hermano.

En cambio, cuando iba a la casa de Sara, ella solo se sentaba en uno de los sillones a leer en silencio o construir uno de sus inventos, mientras que Sara hacia sus cosas. La guardaespaldas se acostumbró tanto a su presencia, que cuando Clara calló muy enferma. Ella pasó todo el tiempo que estuvo hospitalizada en su habitación, acompañándola en silencio.

Las jóvenes seguían en sus actividades cuando el doctor que la había operado y una enfermera entraron en la habitación.

- Señorita Stone ¡Me alegra verla tan bien y recuperada! – expresó el hombre con sinceridad.

- ¡Doctor es un placer verlo de nuevo! – saludó Sara quien había coincidido con él hacia un par de días, cuando vino a ver el estado de su herida.

- Y este día será mucho más placentero para usted. Porque vengo a darle el alta – informó el hombre sonriendo.

La cara de la guardaespaldas se ilumino de la emoción. Sabía que su herida estaba evolucionando bien, pero no se esperaba que su alta fuese a suceder de forma tan repentina.

- ¿En serio doctor? ¡Me acaba de alegrar el día! – expresó Sara emocionada.

- Sí, señorita Stone, pero eso no quiere decir que pueda volver a trabajar inmediatamente. Aún necesita unos días más de recuperación para que la herida cierre completamente – explicó el hombre en tono serio.

Clara quien había escuchado la conversación, decidió intervenir contenta por las noticias.

- Descuide doctor. Yo me encargaré de que no se acerque a ninguno de sus trajes estos días – prometió la joven.

El hombre sonrió complacido por el compromiso de la informática.

- Si usted lo promete señorita. Lo creeré – contestó el hombre sonriendo cálidamente – voy a firmar los papeles de su alta y la enfermera le hará la última revisión antes de que pueda ir a casa. Es mejor que llamen a sus familiares para que vengan a buscarlas – sugirió el doctor.

- ¡Gracias por todo doctor! – expresó Sara agradecida.

El hombre sonrió y se despidió para después salir de la habitación. La enfermera pidió a Clara que saliese para poder revisar a su paciente y esta aprovechó para llamar a su hermano para informarle de que Sara seria dada de alta.

En treinta minutos el joven estaba allí con el coche y con una muda de ropa para que su amiga se cambiase. Los tres se dirigieron a la mansión, felices de poder volver a la normalidad después de la difícil situación que pasaron.

Sombras del pasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora