Era una tarde soleada de principios de primavera, cuando los días más largos y las buenas temperaturas invitaban a hacer más actividades al aire libre e incluso las actividades diarias se hacían menos monótonas.
Sara estaba observando por uno de los grandes ventanales de la sala de reuniones. En ese momento su cliente estaba en medio de una importante mediación con otras personas del mundo de las finanzas, para adjuntar una nueva empresa a su monopolio.
La gente en la calle se veía feliz y despreocupada disfrutando de la buena temperatura que aleja los fríos y oscuros días del invierno.
Atenta a todo lo que sucedía en la reunión y viendo que esta iba a terminar, Sara informo a su equipo por el intercomunicador que llevaba en el oído, de que comenzaran a preparar la salida del cliente.
Ella abotono la chaqueta de su impecable traje negro, que iba acompañado de una camisa blanca y una corbata roja. Cosa que llamaba la atención ya que la mayoría de los guardaespaldas solían llevar una corbata negra para pasar desapercibidos, pero ella lo había tomado como su seña de identidad y le había valido para que la gente del mundo de la seguridad privada se fijase en ese detalle. Obteniendo así, importantes contratos con clientes prestigiosos. Algo que hizo que la agencia que fundo con su padrino creciera y se estableciera entre las mejores del sector.
Cuando llegaron al ascensor Sara solo permitió la entrada de su cliente y la secretaría de este. Ya que por seguridad, un atentado en un ascensor puede llegar a ser muy peligroso y difícil de cubrir por un guardaespaldas.
Cosa que molesto a un par de personas que parecían ir con prisa y miraron a la joven con cara de pocos amigos. Los tres llegaron al lobby del edificio donde dos guardaespaldas más los esperaban para acompañarlos a la limusina. Sara se despidió del hombre con un apretón de manos y este le dijo que contactaría de nuevo a la agencia en su próxima visita a la ciudad.
Acabada la misión. Sara fue en busca de su moto, la cual dejo aparcada a unas manzanas del edificio. Algo que no le importó ya que hacia un día estupendo para caminar.
En el recorrido hacia su moto, debido al calor. Decidió quitarse su chaqueta, soltarse un poco la corbata, arremangarse la camisa y ponerse sus gafas de sol. Algo que le daba un aspecto sexy y misterioso que atraía las miradas tanto masculinas como femeninas, pero ella no estaba interesada en relaciones o sexo en este momento.
Había tenido varios amantes a lo largo de su vida. Tanto hombres como mujeres. Aunque al final entendió que solo se sentía atraída por mujeres. Pero su plan de venganza ocupaba casi todos sus pensamientos y no la dejaban intimar más allá de un par de noches de sexo para desconectar.
Ya llegando al lugar donde estaba aparcada su moto. El teléfono que tenía en el bolsillo comenzó a sonar. En la pantalla vio que era Jack. Su padrino, por lo que decidió contestar inmediatamente.
- "Que tal ha ido la misión?" – preguntó Jack en el otro lado de la línea.
- Tranquila y rápida. Nos volverán a contratar para próximas visitas a la ciudad – respondió Sara mientras ponía las cosas en su moto.
- "Bien porque necesito que reúnas a tu equipo de confianza y viajen a Miami" – ordenó el exmilitar.
- ¿Miami? ¿No es el tipo de clientela que intentamos evitar? – respondió sara pensativa sabiendo que en esa ciudad vivían una gran cantidad de artistas. Y una persona famosa solo significaba una cosa: ¡muchos problemas!
- "Este va a ser un trabajo de protección completo para una familia. Ellos son Peter Wilson y su hija Alicia" – explicó Jack con tranquilidad.
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Sombras del pasado
RomanceUna experimentada guardaespaldas con un trágico pasado es contratada para proteger a la caprichosa hija de un multimillonario. Esta ha sido amenazado por un peligroso cartel mexicano. El choque entre las dos fuertes personalidades de las mujeres ha...
