En su habitación. Rob se encontraba recuperándose de la paliza que Sara le había dado. El doctor de la familia había venido a revisarlo y se quedó sorprendido al ver su estado. Recomendándole que fuese mejor a un hospital, pero él había desistido de esa idea. Al no querer darle el gusto al resto de la gente de la mansión de verlo tan lastimado.
El doctor le había vendado las costillas. Ya que en la exploración que le había hecho, noto que una de ellas estaba rota. También cosió los cortes que los golpes de la guardaespaldas habían dejado en su cara. Antes de irse le administro un potente analgésico y le receto unas pastillas que tenía que tomar cada 4 horas, para el dolor y la inflamación.
Cuando el médico se fue. El hombre con mucho esfuerzo fue hasta su escondite para tomar su teléfono y llamar a Luciano Domínguez. Era tanta la rabia y el resentimiento que sentía por la humillación que esa maldita mujer le había hecho, que no podía esperar hasta la semana siguiente para atacar la mansión. Quería acabar con esa maldita gente de una vez, quería verlos sufrir y retorcerse.
El teléfono del mafioso sonó un par de veces, antes de que este, con mal humor lo respondiese.
- "¿Qué quieres?" – preguntó molesto Luciano.
- ¡Quiero que ataques hoy la mansión Wilson! – exigió Rob con autoridad – esos malditos tienen que pagar por todas las humillaciones que me han hecho.
- "¡A mí no me andes con exigencias pendejo!"– expresó molesto el mafioso – "¿Quién carajos te crees que eres para hablarme así?"
- ¡La persona que tiene la llave para que puedas lograr tus planes imbécil! – expresó Rob encolerizado, ese maldito mafiosos no lo iba a humillar también – así que te voy advirtiendo, si no vienes hoy a la noche con tus hombres a atacar la mansión y acabar con esos malditos, no voy a colaborar más contigo – amenazó el hombre con furia.
Luciano en su oficina golpeó con rabia la mesa. Sabía que ese maldito tenía razón, él era la única opción que tenía para poder acabar de una vez por todas con Peter Wilson y quedarse con la princesita. Pero con todos los problemas de desertores que había tenido últimamente, estaba bastante frustrado y quería volver de nuevo a México.
Sentía que estaba perdiendo el control de sus hombres y pensaba en hacer una limpieza una vez estuviera de nuevo en su territorio. Empezando por el desagradecido de su hijo. En cuanto a este imbécil, ya más adelante se encargaría del carbón igualado.
- "¡No hace falta ponerse así hombre!" – intentó calmar las cosas el mafioso – "tengo que organizar a los hombres, estaremos ahí en la madrugada"
- Bien – dijo Rob sonriendo satisfecho – yo les abriré la puerta del muro y les haré una señal para que puedan entrar ¡Hoy esos malditos van a pagar todas las que me han hecho! – expresó sonriendo maliciosamente.
- "Espero que sea así. No me gusta que me hagan perder el tiempo" – dijo el mafioso en tono amenazante.
- No se preocupe. Los dos estamos deseando que esto acabe – explicó Rob con suficiencia.
Los dos hombres se despidieron y colgaron el teléfono. Rob se recostó en la cama sonriendo triunfante, hoy en la madrugada esos malditos del equipo Stone serian historia y Alicia sería por fin para él. Tenía pensado reprenderla por andar coqueteando con ese imbécil de Steven. Lo primero que le enseñaría es como se la folla un hombre de verdad como él.
En la mansión se respiraba un ambiente sereno, el único incidente que había ocurrido en días fue la pelea de Sara y Rob de la mañana. Por lo demás todo transcurría tranquilo.
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Sombras del pasado
RomanceUna experimentada guardaespaldas con un trágico pasado es contratada para proteger a la caprichosa hija de un multimillonario. Esta ha sido amenazado por un peligroso cartel mexicano. El choque entre las dos fuertes personalidades de las mujeres ha...
