Capítulo 18

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El tiempo pasaba sin noticias desde el interior del edificio. Eso podía indicar que los planes del cartel habían salido bien. Habrían podido raptar a Alicia y con suerte, acabado con la maldita de su guardaespaldas. Rob también esperaba que se hubiesen desecho de la informática, ya que ella podría sospechar de él. Ahora solo tendría que actuar unas cuantas horas más hasta que pudiese ir al escondite del cartel y desaparecer con su amada para siempre.

La cara y uno de sus brazos le dolía bastante. El imbécil de su compañero se defendió bien cuando tuvo que deshacerse de él, pero esto le serviría como coartada cuando volviese a la mansión. Alegaría que habían sufrido un ataque y que él era el único sobreviviente.

El hombre no podía dejar de sonreír de la emoción. Saber que en unas cuantas horas podía tener a Alicia completamente para él lo excitaba de sobremanera. Ese día la había visto cuando entro al coche. Ella estaba hermosa y provocativa con ese vestido rojo.

En ese momento deseo estar a solas con ella y arrancarle ese vestido para hacerla suya de forma feroz. Pero se calmó al saber que esa sería la última vez que él tendría que estar alejado de su gran obsesión.

Sentado en las escaleras de una entrada de servicio. Comenzó a recordar cómo fue que la joven heredera llego a iluminar su oscura y aburrida vida. Él era un hombre solitario y fracasado que vivía con su madre. Nunca supo quién era su padre ya que el hombre la abandonó cuando supo que esta estaba embarazada. Algo que hizo que la mujer, obsesionada con este mal hombre, culpase al bebe por esa situación.

Ella nunca le demostró amor y solo lo cuidaba porque sus padres la habían obligado. Argumentando que si no lo hacía, le quitarían la ayuda financiera que le permitía llevar una vida cómoda sin trabajar.

El niño creció sin el amor de su madre. Quien hacia lo mínimo para que se mantuviese con vida. Él desesperado buscó amor en sus abuelos, pero estos vivían de las apariencias y no querían que la gente supiese que su hija era madre soltera. Por lo que lo negaron y no lo dejaban acercarse a ellos.

Ante esta situación, el niño creció y se transformó en un joven inseguro. Que se la pasaba todo el día en el sótano de su casa, conectado al mundo a través de internet. La poca actividad física que realizaba y su mala alimentación hicieron que sufriera de sobrepeso. Algo que le causo muchos problemas en el instituto, donde sus demás compañeros le hacían bullying por su aspecto.

El día de su 18 cumpleaños su abuelo vino a buscarlo para celebrar con él su pase a la vida adulta. Él estaba feliz, pues esta era una de las pocas veces que su abuelo había compartido tiempo con él. Los dos se dirigieron a una elegante mansión a las afueras de la ciudad, donde fueron recibidos por una mujer mayor, pero hermosa, vestida de una manera muy sensual.

- ¡Señor Walker! Pasé. Las chicas y yo lo estábamos esperando – informó la mujer dejando un beso en la mejilla del hombre. Muy cerca de sus labios.

- ¡Madame Lucille tanto tiempo sin verte! Mis negocios me mantenían ocupado – explicó el hombre poniendo su mano en la cintura de la mujer de forma posesiva – Este es Thomas. Mi nieto. Hoy es su 18 cumpleaños ¿Tienes lo que te pedí? – preguntó con complicidad a la mujer.

- ¡Hola Thomas encantada! – se presentó la mujer, lanzándose a darle dos besos al joven que estaba muy nervioso por el contacto – Vengan pasen. Los llevare a la sala donde están las dos jovencitas que me pidió. Acaban de llegar hoy mismo. Y están sin estrenar como a usted le gusta señor Walker – explicó la mujer sonriendo.

Los dos hombres fueron guiados por la mujer a una elegante sala, decorada de manera clásica con elegantes sillones estilo francés y una enorme cama redonda en el centro del lugar. Donde dos chicas que se veían bastante jóvenes estaban sentadas vestidas solo con batas de seda blanca y debajo de estas solo llevaban su ropa interior.

Sombras del pasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora