Capítulo 23

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Alicia despertó un poco agitada. Después de volver a la mansión cayó en la cama sumida en un profundo sueño. Tantas emociones positivas y negativas la habían dejado agotada. Vio que en la ventana la noche había caído. Eso significaba que llevaba muchas horas durmiendo.

Con pereza se levantó de la cama y se dirigió a la puerta que abrió despacio para ver si Sara se encontraba allí, pero fue a Steven quien vio sentado leyendo un libro. El joven levantó la mirada cuando escucho el sonido de la puerta y le sonrió amablemente.

- ¡Hola Alicia! ¡Buenas Noches! – expresó el joven animado – ¿Descansaste bien?

- Si Steven gracias. Necesitaba este descanso – reconoció la heredera.

- Supongo que sí. Has tenido unos días intensos – dijo el joven pensativo – pero dime. ¿Necesitas algo? ¿Quieres que llame a alguien? – preguntó diligente.

- No, no te preocupes ya es muy tarde. Ya todo el mundo debe de estar descansando. Voy a ir a la cocina a prepararme un sándwich – informó Alicia – no he comido nada en todo el día.

- Está bien. Te acompaño, puedo preparártelo yo. No soy muy buen cocinero pero los sándwiches me quedan de muerte – dijo Steven orgulloso – la que es buena cocinera es Sara. Un día tienes que pedirle que cocine para ti – le sugirió con una sonrisa pícara.

Alicia lo miro durante unos segundos avergonzada y sorprendida de esa información.

- Vale, eso suena muy buen plan – Alicia sonriendo – tendré que sugerírselo.

- Sí, se le da muy bien la comida mexicana. Hace unos tacos deliciosos.

- ¿Sara es mexicana? – preguntó Alicia recordando en ese momento la conversación que tuvo su guardaespaldas con ese mafioso el día que intentaron secuestrarla.

- Tiene orígenes mexicanos, pero es estadounidense. Jack la trajo a vivir a nuestro vecindario con él cuando ella tenía como diez años – explicó el joven sonriendo – yo quise hacerme amigo de ella en seguida, ya que en la base no había muchos niños y mi hermana estaba más centrada en su mundo, así que me aburria bastante. Pero, Sara me ignoró por completo la primera vez que la saludé – recordó Steven rascándose la cabeza pensativo.

- ¡Oh vaya! ¿O sea que lo de ser borde lo tiene desde pequeña? – preguntó Alicia divertida. Aunque ahora había descubierto la faceta tierna de su guardaespaldas y no quería dejar de verla así.

- Jajaja sí, pero yo soy muy insistente y no me rendí con ella. Iba todos los días a buscarla para jugar juntos y bueno Clara empezó a acompañarme a su casa, Jack siempre nos recibía con alguna merienda y ella empezó a soportar nuestra presencia, hasta que un día intentando explicarle a Clara como tenía que chutar un balón de futbol ella se unió a nuestro juego diciéndome que era malísimo y empezó a enseñarle a mi hermana como era la manera correcta – relató el joven con añoranza en su rostro.

- ¿Y ya os hicisteis amigos? – preguntó Alicia entretenida con la historia.

- Sí y cuando nuestro padre desapareció y Jack nos adoptó nos hicimos hermanos – dijo Steven con un deje de melancolía en su voz.

- Perdona si sueno entrometida. Pero ¿Que le pasó a tu padre? – preguntó con cuidado Alicia.

Steven la miró durante unos segundos y después sonrió con amargura.

- No lo sé, simplemente un día desapareció – contestó sin querer añadir nada más.

- Oh. Lo siento mucho Steven, eso debió de ser muy duro para ti y para tú hermana. Erais apenas unos niños – expresó Alicia acariciando con cariño la espalda del joven.

Sombras del pasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora