Capitulo 06

171 23 12
                                        


               Cuando era un niño, Lincoln siempre pensó que era un estudiante bueno, pues sus notas así lo hacían ver, pero cuando tomó la decisión de terminar sus estudios de secundaria pudo notar que el tiempo que pasó había hecho de él un estudiante con problemas, pero que supo arreglárselas. Por otra parte la preparatoria fue sin duda una difícil, especialmente en aquellas materias referentes a las matemáticas, donde los problemas le resultaban muy complejos.

Afortunadamente Anna siempre estaba dispuesta a ayudarlo y compartir con él sus conocimientos en la materia, después de todo ella era una Ingeniera Matemática, una que para fortuna de Lincoln tenía también una excelente habilidad para la enseñanza. Recientemente Lincoln había hecho lo posible por molestarla menos pidiendo poca ayuda en sus clases, pues no quería ser una carga para ella, especialmente a la edad que tenía, siendo que ya durante su juventud lo fue.

Pero los malos hábitos, como el depender de alguien para hacer tus tareas, no se pierden con facilidad, y por mucho que Lincoln se esforzó en no molestar a Anna con sus tareas y trabajos escolares, él no se deshizo del hábito. Realmente dejo de molestar a Anna, pues era ahora muy de vez en cuando que él le pedía ayuda con algo referente a la escuela, pero lo había conseguido reemplazando a Anna por otra persona. Una persona que era igual de lista que Anna, pese a tener solo la mitad de su edad.

No era algo malo, en realidad podría decirse que era lo opuesto, pues aunque Lincoln no tenía ninguna intención oculta al pedir ayuda, lo cierto es que haciéndolo consiguió tener una cercanía mucho mayor a aquella chica dulce que siempre se tomaba el tiempo de ayudarlo cuando él se lo pedía. En ese momento él estaba agradecido de estar con ella, no solo por recibir su ayuda para entender y aprender; por quinta vez ya, aquellos ejercicios en los cuales debía calcular el volumen de una superficie usando a uno de los enemigos mas feroces que Lincoln tenía: las Integrales Dobles. El odiaba las matemáticas, pero entendía que debía enfrentarlas si quería terminar aquella carrera universitaria.

Estaba en la universidad en ese momento, dentro del Edificio B, aquel que tenia la función de biblioteca escolar. Específicamente estaban en los cubículos que la escuela disponía para uso de los alumnos que necesitaran estudiar en silencio total. Y aunque aquellos cubículos tenían sus paredes y puertas transparentes al ser de acrílico, el silencio dentro era absoluto, por lo que era fácil concentrarse al momento de estudiar.

—Odio las matemáticas— comentó Lincoln, con una voz cansada, pero aliviado de al fin terminar con aquella tarea—...

—Se nota— replicó la chica junto a él—, has estado teniendo bastantes problemas con eso últimamente.

—No lo menciones, es bastante humillante.

Algo cansado, Lincoln recargo su cabeza sobre sus brazos, y estos sobre la mesa frente a ellos, permitiéndole a la chica ver con más atención su cabello, y teniendo que hacer el comentario que había guardado desde hacía un tiempo.

—Ese nuevo look... ¿es por algo en particular?

—No te burles, no es que tenga muchas opciones.

—No me estoy burlando, en verdad me da curiosidad. ¿Cuánto tiempo tardaron en hacerte ese diseño? Había visto a gente teñir las puntas de su cabello, pero jamás las raíces.

—En realidad no me teñí el cabello, fue todo lo contrario.

Confundida, la chica levantó su ceja izquierda de manera intrigada y, al ver que Lincoln comenzaba a recoger sus cosas, ella comenzó a hacer lo mismo.

Mientras Las Hojas CaenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora