Capitulo 45

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               Ya que era su día libre otra vez, Lily pensó que sería una buena idea aprovechar el día en esta ocasión, después de todo, no tenia planes y comenzaba a darse cuenta de lo poco saludable que se estaba volviendo su vida por culpa de su holgazanería.

Aunque nunca fue un hábito suyo, si era algo que hacía en ocasiones, solo por consejo de su hermana mayor y también pensando un poco en su salud, aunque también era cierto que desde que se mudó a esa casa, y con todo lo relacionado a dicha mudanza, no había vuelto a hacerlo. Despertó temprano esa mañana y usando ropa cómoda, ya que no llevó consigo ropa deportiva, salió de casa solo para trotar un rato.

No pretendía que aquello fuera un ejercicio aeróbico, si acaso solo esperaba que el pequeño circuito que tenía en mente la despertara de lleno, así como también le inyectara una buena cantidad de energía, la cual esperaba utilizar ese mismo día. No quería admitirlo, pero el día anterior, pese a solo hacer lo de su rutina básica, se sintió completamente agotada, no era para menos, pues su mente trabajó a marchas forzadas y tampoco fue capaz de descansar cuando era debido.

Tomó sus audífonos de conducción ósea, los cuales le gustaban por permitirle escuchar perfectamente lo que ocurría a su alrededor pese a escuchar música también, y dejo que el GPS de su teléfono le guiara por la ruta que había trazado la noche anterior, mientras llena de ocio se dedicó a hacer una gran cantidad de sinsentidos durante la noche.

Para cuando regresó a casa, y muy a su disgusto, estaba completamente empapada en sudor. Había sido su carrera mas incomoda en años, no solo sudó como loca por su falta de condición o por la época del año que era, también le había dolido el pecho por no llevar su sostén deportivo, lo cual pudo no ser problema de haber trazado una ruta mas corta. Y la sensación de su ropa interior húmeda por su sudor, la hacia sentir escalofríos por lo fría que era, sin mencionar algo asqueada también.

Después de darse una ducha completa y eventualmente relajarse en la tina con agua caliente por un buen rato, pensó que sería buena idea volver a hacer ejercicio mientras se arremangaba la camisa, lista para comenzar formalmente con aquel día.

Llamó a Leni, su hermana mayor, y conversó con ella mientras lenta, pero concienzudamente, desmantelaba su habitación hasta el más mínimo de sus rincones, dedicándose a limpiar con lujo de detalle aquel lugar. No fue realmente difícil, pues ya que aquella no era su casa, así como también llevaba relativamente poco tiempo viviendo ahí, no le había dado la oportunidad de acumular tonterías en su habitación. Afortunadamente Leni y su sobrino Leon, quien después se unió a la llamada, le hicieron pasar un buen rato mientras movía y limpiaba cosas.

Después de eso fue una hora apropiada para un desayuno rápido, por lo que se preparó simplemente un cereal y, mientras llamaba a su madre, comió tranquilamente. Aunque ella estaba acostumbrada a tener desayunos frondosos, comidas normales, y cenas austeras, esa mañana creyó que bastaría con un cereal, y después quizá también agregaría una fruta si se quedaba con hambre, pues cuando terminó su llamada con su madre tocaba ir por la despensa.

Fue un viaje largo de ida y vuelta en Übel, Lily pudo hacerse de una buena despensa. Ahora contemplaba con mas detenimiento la necesidad de mantener su hogar preparado para visitas tomando en cuenta que últimamente Lincoln se quedaba con ella bastante seguido, en realidad no era ese el caso, pues aquello había ocurrido solo tres veces en dos semanas, pero Lily apuntaba a que aquello se volviera algo común.

Después tuvo que ir con su pequeño arsenal de limpieza hasta el baño y tratar de hacer aquella limpieza con cuidado, mas que nada para no hacer un desastre, pero estuvo bien acompañada de su hermana Lana, pues la había llamado, ya que en esta ocasión sentía que solo poner algo de música no haría que su intranquilidad desapareciera.

En la cocina fue Lynn quien la acompañó a través del teléfono mientras limpiaba, mientras que Lola lo hizo cuando fue turno de hacer lo propio con el comedor. Aunque Lily atendía su casa con frecuencia y el acto del aseo era común, a esas alturas estaba totalmente agotada por lo minuciosa y lenta que estaba siendo ese día con la labor. Sentía necesario hacerlo así, y aunque pudo gestionarse para hacer una habitación por día y no abrumarse o agotarse, en ese momento necesitaba distracciones.

Durante la comida, una vez mas sus padres la acompañaron a través del monitor de su teléfono, y agradeció eso, pues por ese momento ella realmente olvidó aquel pensamiento que la intranquilizaba desde el día anterior. No hizo falta hacer una llamada más.

Cuando fue turno de asear la sala, fue una de sus hermanas quien la llamó. Supuso que sus padres y hermanas hablaron respecto a como es que ella no dejaba de marcarles, por lo que debieron asumir que se sentía sola, y Lucy acudió al llamado, siendo quien tenía la oportunidad. Lily no se quejaba en realidad, sin importar con cual de sus hermanas hablaba, ella tenía una buena relación y en general se divertía charlando con ellas.

Completamente agobiada, y completamente agotada también, y sintiendo que se lo merecía, Lily tomó una larga ducha al terminar con aquel aseo, agradeciendo que las restantes habitaciones de aquella casa estaban inaccesibles. Después de todo la rentera y ella habían llegado a ese pequeño acuerdo, siendo que la renta de Lily bajaría un poco a cambio de no usar esas habitaciones restantes, las cuales estaban ahora bajo llave.

Usando solo su pijama, y tomando un pequeño panecillo de los que había comprado mas temprano ese día, Lily fue hasta la sala de su casa y se sentó ahí para ponerse al día con las publicaciones de su comic favorito. No iba demasiado atrasada, solo dos capítulos, aunque no podía decir lo mismo del resto de comics que leía, y mucho menos de los muchísimos libros que a esas alturas tenía como lecturas inactivas e incompletas.

Cuando se cansó de leer, pasó directamente a ver alguna serie o película, acomodando incluso el sofá para ver la televisión, pues por alguna razón le resultaba inquietante tener que regresar a su habitación, tan silenciosa por no tener distracciones ahí.

Cuando sintió que sus ojos pesaban demasiado, sus bostezos la enceguecían con lagrimas y su cuerpo estaba algo entumecido, Lily debió enfrentarse a su habitación. Era cierto que podía usar su teléfono para distraerse, pero sentía que la ansiedad la agobiaba de solo sentirse rodeada en silencio cuando apago el televisor.

Sin preocuparse por la batería en absoluto, Lily puso algo de música mientras conciliaba el sueño, recostada en su cama, en la oscuridad, y con su mente revoloteando con ideas que solo la torturaban. Ya la noche anterior había sido parecida, puede que incluso peor, por eso decidió que ese día encontraría la forma de estar ocupada en todo momento.

Había funcionado, todas aquellas tareas que realizó, y en especial las llamadas con su familia, la habían distraído bastante, pero no lo suficiente para sacar aquello de su mente, especialmente justo antes de dormir. El día anterior fue el primero, y en esta ocasión era el segundo día, o mejor dicho segunda noche, que Lincoln acompañaría a Anna compartiendo sabanas en busca de concebir un hijo.

En verdad pensó que podría lidiar con eso, en verdad pensó que podría dejarlo pasar, en verdad pensó que no seria para tanto, en verdad pensó que podía justificarlo, pero lo cierto es que su mente se inundaba de imágenes de ellos dos teniendo sexo, y de ninguna manera eso la tranquilizaba.

Mientras Las Hojas CaenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora