Aunque no se había sentido particularmente emocionada mientras esperaba, en el momento en que abrió la puerta de su casa y le recibió, sintió como su estomago hormigueaba de tal forma que incluso la hacia sentir la necesidad de vocalizar de alguna forma sus emociones. Pero no lo hizo, en su lugar las expresó de la única forma en que estaba acostumbrada a hacerlo. No le saludo siquiera, simplemente lo abrazó con fuerza, haciéndolo retroceder un paso hacia atrás con la fuerza que ella usó.
—Veo que sigues igual de irrespetuosa con mi espacio personal— sin molestarse por ello, y de hecho devolviendo el abrazo, Lincoln comentó.
—Si quieres que deje de abrazarte, no lo hare. Tendrás que desplegar tu "campo de terror absoluto" si quieres deshacer este abrazo.
—Ya lo está, si llegara a no tenerlo las partículas de mi cuerpo perderían su unión. Lo que no tengo es un campo lo suficientemente fuerte para evitar que me taclees cada vez que me abrazas— levantando su mano izquierda, en la que llevaba una bolsa, Lincoln continuó—, pero lo que si tengo es un flan que hice yo mismo. Y no podremos comerlo si no entramos a tu casa y nos sentamos en el comedor.
—Esta bien, solo porque estoy de humor para algo dulce.
Tomando de la mano a Lincoln, Lily lo llevó hasta el comedor y le hizo sentarse mientras ella tomaba unos pequeños platos para postre, que, si bien no eran apropiados para servir en ellos un flan, servirían mas o menos bien. Aunque quisiera, Lily no tenía otra opción para ello. Lo que si tenía era aquellas cucharas que eran muy pequeñas para ser usadas al momento de comer, pero muy grandes para ser usadas al prepararse un café, del tamaño justo para un postre, podría decirse.
Guiada por la costumbre readquirida en su visita a casa, así como por el disgusto de la cena la noche anterior, Lily tomó asiento al lado de Lincoln y no frente a él, como la lógica indica para una buena conversación. Incluso, y de la misma forma que solía hacerlo cuando estaba con sus hermanas, o Bobby, Sam o Logan, ella se quedó bastante cerca del peliblanco tras haber traído a la mesa todo lo que se necesitaba para poder probar el postre.
—Se supone que soy el invitado— después de ver que Lily no lo haría, el comenzó a servir el postre—, no debería ser yo quien haga esto.
—¿Cuál es el problema?— recibiendo su porción de flan, y sonriendo mucho por ello, Lily preguntó.
—Pues... ahora que lo mencionas, no lo sé. Solo se que se supone que el invitado reciba atenciones, no que las brinde.
—Pero tu eres el mayor aquí, es normal que el mayor atienda al menor, ¿cierto?
—Ojalá que Anna pensara de esa forma.
—Ahora que la mencionas, ella habló conmigo esta mañana.
—¿En serio? Bueno, ella mencionó que ahora eran algo así como amigas, supongo que estaba tratando de que se reunieran o algo así.
—No, la señorita Anna me llamó porque...
—Anna dijo que habías dejado de llamarle señorita.
—Si, trato de no hacerlo— incomoda, ella respondió—, pero aun es algo difícil cuando hablo. En mensaje es mucho más sencillo corregirme.
—¿Te resulta complicado o algo así?— al finalizar su pregunta, Lincoln llevó la pequeña cuchara con flan hasta su boca, quería probarlo desde la mañana, pero entre todo lo que tuvo que hacer, no lo había conseguido.
—Estoy demasiado acostumbrada a llamarla señorita, además es difícil tutear a alguien mayor, así como así.
—¿Te estas burlando de mí?
—¿Qué quieres decir?
—A mi dejaste de decirme señor Lincoln a penas el tercer o cuarto día de clases, y diría que lo hiciste sin mucha dificultad.
—Pero, tu eres diferente. Eres como un hermano mayor, o como un abuelito.
—Y tu eres insufrible, como una piedra en el zapato.
—Sabes que me quieres, Lincoln— con tranquilidad, ella dijo eso mientras dejaba caer su cuerpo de lado, recargándose sobre el peliblanco, apoyando su cabeza en el hombro de él—, y yo te quiero mucho también.
Aunque muy avergonzada, Lily se sentía feliz de haber dicho eso, especialmente porque había salido naturalmente de ella, sin alguna intención especial, y sin seguir los pasos que su hermana mayor solía darle para obtener el mejor resultado. Aunque también debía admitir que eso lo dijo sin intenciones de coquetear con Lincoln, fue algo espontaneo.
Bien pudo intentar voltear a verlo, pues al notar que se quedo quieto, supuso que quizá, y solo quizá, había conseguido emocionarlo un poco, o dejarlo sin palabras, pero aquella frase fue tan vergonzosa que prefirió no hacerlo. Y aunque en esa posición no podía notar ningún cambio en el semblante de aquel amable hombre, sonrió imaginándoselo al menos la mitad de sonrojado de lo que ella estaba en ese momento.
—Me ibas a decir porque te llamó Anna— después de romper el silencio que se prolongo solo por unos segundos aclarando su garganta, en seguida, Lincoln habló.
—Cierto, ella quería saber si volveré a trabajar en el restaurante.
—¿Lo harás?— volviendo a comer su postre, Lincoln preguntó.
—Por supuesto que sí, ella me dijo que podía hacerlo, así que no voy a decepcionarla. Tenía pensado pedírselo yo misma, pero ahora que se que ella me piensa recontratar, debo dar mi mejor esfuerzo para demostrarle que agradezco la muestra de confianza.
—Seguramente ella solo te quiere cerca para bromear contigo ahora que son más cercanas.
—¿Tú crees eso?
—Si, ella es ese tipo de persona.
—O no, mi hermana suele ser bromista, pero no se que tipo de bromas haga Anna. ¿Qué hare si la molesto?
—¿Molestar a Anna? ¿Tú? Lo dudo, además no lo digo literalmente. Me refiero a que seguro ella te quiere cerca para platicar en los descansos para la comida o cosas así. Aunque si podría burlarse de ti... de los dos. En cualquier caso, es bueno saber que volverás al trabajo, pero hablaré con Anna, si piensas volver a trabajar cuanto antes, entonces ocuparás unos días libres muy pronto.
—Pero— confundida, Lily trató de hacer memoria—, Las clases empiezan en dos semanas, y no tengo otros pendientes importantes. Tengo que ir a hacer la despensa y conseguir algunas otras cosas, pero nada más.
—Si, necesitarás unos días libres, pero no te preocupes solo serán tres días.
—No tengo idea de que estas hablando, Lincoln, ¿acaso es la demencia senil de nuevo?
—Pequeña enana grosera, estoy tratando de hacer algo bonito por ti y me dices esas cosas.
—¿Harás algo por mí? ¿Qué será? ¿Una fiesta de bienvenida?
—No, no es exactamente una fiesta, pero, de alguna forma es algo parecido. Olvídalo, cuando me den la última confirmación te lo diré y sabrás sobre eso.
—No es justo, dímelo ahora.
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Mientras Las Hojas Caen
Fiksi PenggemarAntes de pensar en tu futuro, es buena idea dejar atrás tu pasado...
