Capitulo 26

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               —Tienes que estar bromeando— comentó ella entre risas—, pero si en su solicitud dice que ya es mayor de edad.

—Yo sé— respondió él, con cierta vergüenza en su rostro—, ella me pidió que no dijera nada, lo normal es que la rechacen por el tema de la edad.

—Pero si es tan joven, ¿Cómo es que esta en la universidad, no debería tener al menos 18 años para eso?

—No tengo idea, aunque ahí no es muy importante el tema de la edad, y Lily es bastante lista, te sorprendería cuanto. Incluso creo que se llevarían bastante bien si se dieran el tiempo de hablar de cosas de matemáticas.

—Por el amor de la madre tierra, ¡realmente estas saliendo con una niña!— y tras exclamar aquello de forma burlona, ella verdaderamente comenzó a reír de una forma que a Lincoln le pareció algo grosera— ¡Eres un depravado! Eso es corrupción de menores— con prisa fue hasta su habitación, dejando algo ofuscado a Lincoln, quien la vio regresar con su teléfono en mano y haciendo una llamada—. Así es, quiero denunciar a alguien, es mi hermano, ha estado teniendo sexo con una menor de edad en contra de su voluntad— con su rostro horrorizado, Lincoln avanzó con prisa hasta Anna, tratando de detenerla, pero a pesar de que aquella casa no era tan grande, ella se las arregló para no ser atrapada por él—. Así es, él abusa de ella, usa juguetes sexuales peligrosos y la ata con cuerdas para colgarla del techo.

—¡Anna! ¡Cállate y cuelga antes de que me metas en problemas graves!

—Él me lo contó, la tiene prisionera en su casa, la usa como esclava sexual— continuó ella, luciendo una agilidad bastante inesperada para alguien con su aspecto, brincando entre muebles y cruzando puertas mientras Lincoln la perseguía tropezando con todo a su paso y cayendo varias veces en el proceso.

—¡Maldita sea, Anna! ¡Harás que me arresten o algo peor!

Y con un impulso fuerte, Lincoln al fin alcanzó a su hermana mayor, sujetándola por la cintura mientras caía, estando seguro de dar una vuelta en su trayecto al suelo para así ser él quien golpee el suelo y ella amortigüe la caída al terminar sobre él. Y una vez en el suelo, Lincoln bufó adolorido y algo agitado mientras trataba de recuperar el aliento tras la fuerte compresión que su hermana causó en su pecho, lo cual lo dejo sin aire, mientras ella no se levantaba de encima de él, prefiriendo continuar con su risa absurda.

Lincoln estiró su mano para alcanzar el teléfono de Anna, el cual salió disparado con fuerza hacia la pared al fondo del pasillo, donde el impacto fue tan fuerte que lo hizo rebotar de vuelta hasta su alcance. Sabiendo como desbloquearlo revisó apresuradamente el historial de llamadas ignorando por completo la enorme grieta que el impacto provocó en la pantalla del dispositivo.

—¿En verdad pensaste que llamaría a la policía?— conteniendo como podía su risa, ella le hizo la pregunta a su hermano menor, tomando control de su teléfono una vez más— Rayos, Lincoln, no entiendo cómo es que sigues cayendo en ese tipo de bromas, pero por favor sigue siendo así de ingenuo, es divertidísimo.

—La mitad de las veces que haces cosas así, en realidad terminan por ser ciertas, es obvio que nunca voy a bajar la guardia. ¡Estás loca!

—Completamente loca, Lincoln, pero por ti.

Y ella, con una actitud seductora se acercó a Lincoln, dejando de lado el intenso dolor que sentía en su codo, el cual se lastimó al caer junto a su hermano. Pero ella en verdad pretendía seducirlo, aquella adrenalina causada por la persecución le hizo sentir que podría tener algo de sexo intenso con Lincoln, similar al de la noche anterior.

Mientras Las Hojas CaenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora