Capitulo 39

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               Cuando despertó, una vez más se sintió extrañada al notar que no estaba en casa de sus padres, así como tampoco en aquella casa que rentaba para poder vivir cerca de la universidad. Estaba en aquella casa de playa a la que Lincoln le invitó con la intención de pasear, aunque a esas alturas sabía que el paseo era solo una excusa.

Para cuando pudo reaccionar, Lincoln, sentado junto a ella en una silla junto a la cama mientras veía la pantalla de su teléfono, había volteado a verla mostrando una expresión que Lily no supo descifrar si era expectante, o solo incómoda. Y fue entonces que una cantidad de recuerdos llegaron a su mente, incomodándola y también haciéndola sentir enteramente avergonzada, tanto que, aun estando vestida, lo primero que atinó a hacer después de incorporarse y sentarse sobre la cama, fue cubrir su cuerpo con las sabanas, pese a que ella estaba vestida.

Lincoln fue amable con ella y trató de aligerar la reacción que ella tuvo al bromear un poco.

—Lily, aunque quisieras esconder algo, poco es lo que me queda por ver de ti.

—Si— respondió ella, algo incomoda y muy avergonzada, pero un poco mas tranquila al ver que Lincoln trataba aquello como algo no tan especial.

Para Lily si había sido algo especial, después de todo había sido su primera vez, y había conseguido que fuera con alguien que, sin importar si estaba bien o no hacerlo, consideraba especial. Pero la forma en que él habló en ese momento le recordó que, a diferencia de ella, Lincoln era ya un adulto, y por lo tanto aquello que hicieron seguramente no era nada del otro mundo a sus ojos, y ya que había pretendido que tenía cierta experiencia, lo mejor seria no lucir tan afectada por ello tampoco.

—Aun así, creo que debería disculparme, ayer me propase contigo, y mucho.

—No es verdad. Fue algo que yo— titubeo un poco—... algo que yo también quería hacer.

—Debí ser mas responsable de todas formas, Lily. Ambos estábamos algo embriagados, y otras tantas cosas que podría agregar, pero supongo que por ahora no hace falta mencionarlas tampoco. Solo quería decirte que fue algo aprovechado de mi parte aceptar tus "provocaciones".

—Si, creo que nos apresuramos con eso.

—Bueno, ayer fue el día en que te pedí que saliéramos, y pasamos de primera base a home run en unas cuantas horas. Decir que nos apresuramos seria como un eufemismo. ¿Crees que hayamos roto el WR de SpeedRun en una relación?

Lily se rio con esa pregunta, pareciéndole graciosa. Era una conversación casual con Lincoln, como las que suelen tener, sin ninguna implicación especial sobre la noche anterior, y eso la tranquilizaba bastante. Siempre pensó que su primera vez seria un hito en su vida, algo que pasaría a formar parte de sus mas preciados recuerdos, y seguramente así suceda, pero no le disgustaba que lo hiciera siendo un evento así de casual, a diferencia de lo ostentoso que en un inicio pensó que sería.

Hablaron solo un poco más mientras ella terminaba de recuperar su tranquilidad por completo, lo cual Lily demostró acercándose a Lincoln y mostrándose tan cercana a él como lo hacia incluso antes de que su ahora noviazgo comenzara. Le gustaba que Lincoln le hiciera las cosas tan fáciles.

Lo que no le gustó demasiado fue la sensación que tuvo al momento de caminar para acercarse a Lincoln, y que se repitió cuando ambos bajaron a la isla que funcionaba como un pequeño comedor en la cocina de esa casa.

Anna ya esperaba por ellos ahí, y aunque ya era algo tarde, siendo ya casi las nueve de la mañana, tanto la pelirroja como el peliblanco tomaron una taza de aquella bebida oscura y amarga, mientras a Lily le ofrecieron un jugo después de que ella negó beber café junto a ellos. Aquel primer trago habría sido bastante refrescante y dulce de no ser porque Anna se encargó de cortarlo de golpe con una pregunta.

—¿Qué tal estuvo tener a Lincoln dentro de ti?

—¡Anna!— con molestia y reproche, Lincoln levantó la voz a su hermana mayor mientras ayudaba a Lily, quien había comenzado a toser descontroladamente tras atragantarse con su bebida.

—¿Qué? Tu no quisiste decírmelo esta mañana, ¿Cuál es el problema en preguntárselo a ella? Apuesto a que ella también quiere contárselo a alguien. No te preocupes, Lily, yo soy toda oídos, no creo que quieras contarle a tu hermana, al menos no tomando en cuenta la diferencia de edades— y Anna rio de forma despectiva.

—¿Quieres por una maldita vez no arruinar las cosas?— viéndose verdaderamente molesto, Lincoln la increpó.

—Sabes la respuesta, guapo. Y a menos que Lily me diga que no quiere hablar de eso, no dejare de preguntar.

—Yo— aun sintiendo algo de ardor en sus senos nasales por culpa de como el jugo que bebía llegó hasta su nariz, Lily habló—... ¿podríamos al menos... hablarlo en privado?

—¿Para qué? Lincoln estuvo ahí, no es como si pudieras mantener en secreto algo de lo que sucedió anoche. Que envidia, mientras yo tuve un sueño incomodo anoche por culpa del alcohol, ustedes tenían acción. Al menos deberías contarme como fue eso.

—Deja de incomodar a Lily...

—Vamos, niña, si lo haces, yo también te contare como ha sido estar con él en la cama.

A Lily se le hundió el estomago al escuchar aquello, y aunque ahora estaba convencida de catalogar eso como celos, aun no estaba realmente segura de que lo fueran, sin embargo, le afectaba. Entendía a cabalidad que ellos, pese a ser hermanos, no compartían lazos sanguíneos y por ello tuvieron una cantidad de encuentros indeterminada en el pasado, y eso la hacía sentirse pequeña.

—Anna— Lincoln se detuvo abruptamente, dando un pesado y muy largo suspiro que le ayudó a controlar sus emociones—... no es momento para tus tonterías, hay cosas más importantes ahora.

—Cierto— dijo ella dibujando una sonrisa socarrona en su rostro—, deberíamos ir a alguna farmacia y comprar la Postday.

—¡Hablo de desayunar para preparar todo y regresar a casa!

—Entonces, ¿no van a comprar una Postday? Eso es muy irresponsable de tu parte, Lincoln.

Lincoln cubrió su rostro ante la frustración por las palabras que escuchó de su hermana, mientras Lily, con algo de liquido aun goteando de su nariz, congeló su rostro en una mueca de sorpresa al escuchar a la pelirroja. Era verdad que deberían hacer eso, le guste o no, y le sea cómodo o incómodo.

Derrotado, Lincoln caminaba por la calle, de la mano de Lily, quien parecía sentirse totalmente abochornada por las cosas que Anna decía mientras le seguía a ambos, caminando entre las calles esa mañana en busca de una farmacia. No fue difícil encontrar dicho lugar, no estaba muy lejos, aun así, para Lily el camino había sido muy incómodo, pero no por lo que Anna le decía sobre la intimidad que había tenido con Lincoln, era por esa sensación que sentía al caminar.

Aunque los tres estaban frente al mostrador, Anna se encargo de abochornar a Lincoln declarando de forma sonora lo que necesitaban comprar, y antes de que aquella amable mujer que les atendió regresara con su pedido, Lily vio necesario pedirle a Anna un favor, no sin antes hacerla agacharse un poco para susurrarle al oído, esperando que fuera discreta con lo que diría.

—¿Podemos comprar algo para las rozaduras también?

Como era de esperar, la risa de Anna fue de todo, menos discreta.

Mientras Las Hojas CaenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora