Las sirenas sonaban como criaturas provenientes de cuentos de hadas, y Osamu estaba muy alejado de ese tipo de fantasías, no creía en la magia ni en príncipes encantadores, por otro lado; Chuuya, no era capaz de ver el mundo sin un filtro de magia y...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El pelirrojo observaba con ojos de admiración al castaño, cada pequeño movimiento de manos por tan minucioso y pequeño que sea era analizado, sus muecas de concentración, el escenario pese a ser silencioso parecía tener una carga significativa para Chuuya. Era normal viniendo de él, no conocía de muchos temas, pero por esta vez quizá tenía razón en admirarlo ya que no era el único haciendolo.
Akutagawa también se encontraba en la cocina de aquel hogar con una mirada similar, una cargada de admiración.
-Ya esta, deberías ir al hospital mañana de todas formas a que te quiten las costuras, esta vez fue una emergencia.
Gin había tenido un accidente, se cayó al suelo junto a un cuchillo de cocina causándole un enorme corte en el brazo. Akutagawa de la desesperación salió a pedir ayuda a Dazai, quien por suerte hacía ese tipo de trabajo en el hospital y tenía sus utensilios allí. Aunque parezca anti-profesional cerrar una herida en plena cocina, Dazai sabía como hacerlo y tenía los mismos cuidados e higiene que en el hospital, casi un doctor a domicilio.
Dazai salió corriendo con sus cosas y enseguida desinfecto la herida-y a sí mismo-, y rápidamente aplico anestesia local para empezar el procedimiento médico.
Había sido cuestión de cinco o siete minutos lo que tardo.
-Gracias, Dazai.-Dijo de forma corta pero con notable sentimiento.
Un "Hum?" apareció en sus labios mientras retiraba sus propio barbijo y guantes, era ético y profesional en todo lo que hacía, al menos, lo que hace ahora.-No te preocupes Ryunosuke, hubiese echo lo mismo en la clínica.
-Muchas gracias Dazai, no se que hubiese echo sin usted.-dijo sonriente la pelinegra quien parece, había dejado de sentir tanto dolor en su brazo.
-En serio, no es nada.
Akutagawa no era alguien insistente y mucho menos con halagos, por lo que no iba a repetir los agradecimientos y mucho menos dar una charla de lo valioso que era su trabajo.
-Huh- si puedo preguntarle Dazai, ¿como conoció a Chuuya?-preguntó la pelinegra con intriga.
Era cierto que los hermanos se sorprendieron al ver salir a Chuuya junto a Dazai de la casa de este, pero la situación no se prestaba para hacer preguntas.-Me lo encontré por ahi.
No muy convencida acepto la respuesta.-¿Y usted sabe...?
-Si, ¿que estuvieron vendiendo mi privacidad? claro, tengo esa información-de nuevo le dedico una cálida sonrisa que logro sonrojar a la joven.
Akutagawa tocio un poco pero, realmente no estaba avergonzado de sus acciones.-Entonces, ya que lo sabe puedo preguntarle a Chuuya ¿como conseguias el dinero?
Los tres dirigieron su mirada al pelirrojo que aún observaba a un punto fijo totalmente perdido en si mismo.-Chuuya...?