Las sirenas sonaban como criaturas provenientes de cuentos de hadas, y Osamu estaba muy alejado de ese tipo de fantasías, no creía en la magia ni en príncipes encantadores, por otro lado; Chuuya, no era capaz de ver el mundo sin un filtro de magia y...
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—Es mentira. —Dijo Chuuya con las pestañas revoloteando en negación.
—Lo siento tanto Chuuya, no pudo salvarse, fue cuando no habían enfermeros vigilando y-
Un grave quejido inundó la sala seguido a un silencio, para dejar paso a un leve lloriqueo que aumentaba en gemidos dolorosos. Desordenado y apresurados los gimoteos se escurrian por sus labios como una cruel sonata.
—Ya Chuuya, por favor no llores así que me destruyes—Pidió Dazai con voz suave acunando las mejillas de Chuuya con sus manos. Y así estuvo un rato, apartando las perlas que caían de forma incesante por las rojizas mejillas del pelirrojo, y al mismo tiempo, acariciando de forma leve su rostro para darle calor.
—No lo entiendo. —Dijo en un hipo de voz.
—Era una enfermedad muy avanzada, en serio lo siento tanto, yo me siento igual de destrozado. —Explicaba suavemente apartando con su pulgar la caprichosa lágrima perlada.
—¿P-porque no lo curaste? ¿Cómo Atsushi? ¿Porqué lo dejaste morir?
Las palabras eran como puñales que se clavaban en su pecho sangrante. Un suspiro y volvió sus ojos a los celestes con firmeza, firmeza necesaria para enfrentarse cara a cara con el dolor de una pérdida. —Quizás no lo entiendas pero, el tenia una enfermedad crónica, incurable, que solo podía tratarse y no se trato, en estos casos... No hay nada que nadie pueda hacer.
Los ojos de Chuuya, inundados de confusión y ahora de rabia, rabia por enterarse recién ahora de esto. —Enfermedad incurable...?
—Si, algunas personas lo padecen.
—Y, no se puede hacer.... nada?
Esta vez, Dazai tuvo que bajar la mirada incapaz de responder de forma firme en este momento. —No, nada.
Chuuya se separó de Dazai y miró el techo de tablones de madera. Clavo su vista en aquellos robles para luego bajarla abruptamente contra el suelo, a su vez que sus pie golpeo repentinamente contra este. Le siguió nuevamente el llanto que no pedía permiso para desencadenarse.
—¡Es injusto! ¡No lo dejaron defenderse!—Gritaba con impotencia contra el suelo-No lo dejaron...
Un grito, esta vez de enojo, fue arremetido contra el aire. —¡¿Cómo se supone que el iba a protegerse si no le permiten hacer nada?! ¡Nada! ¡Lo asesinaron! —Gritaba sin control mientras se agarraba de sus cabellos y cabeceaba en indignación.
Dazai intento sostener sus hombros en un intento de reconectarlo con el y hacerlo entender la inevitablidad del asunto. —Calma, porfavor Chuuya escuchame... Estas cosas pasan ¿Si? es natural—
—¡No! ¡No es explicacion un simple "esas cosas pasan"! ¡En qué cabeza cabe castigar a alguien inocente con algo incurable!
Se separó bruscamente de Dazai en un trance eufórico de rabia. —¡¿Se supone que tengo que aceptar que mi amigo estaba destinado a morir porque— ¿¡¡Solo porque si?!!