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—Lo siento, ¿podría repetir eso último?

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—Lo siento, ¿podría repetir eso último?

Dazai estaba parado en el umbral de su propia puerta, escuchando lo que un señor —el cual deduce es su vecino— le está diciendo.

El hombre de edad avanzada suspira agotado mentalmente por el comportamiento de quien, a sus ojos, era un niño.—En resumen, solo quería darte la bienvenida, exactamente ¿que es lo que no entiendes?

"Eh... todo?"

—Si, lo siento, estoy distraído, y no esperaba que... me dieran una bienvenida, lo lamento, me llamo Dazai Osamu.

Un poco más complacido por esa respuesta el hombre acepto las disculpas.—Fukuzawa, veo que eres asiatico, ¿que hace alguien como tú aquí?

—Si, de Japón, para ser más específico.—realmente no tiene ganas de iniciar una charla, pero algo le decía que si respondía las dudas de este señor, nadie más vendría a molestarlo, algo así como el anciano líder.—Supongo que vine para estar tranquilo y, eh... ¿no lo se?

—Espero que un lugar con menos de doscientas personas sea lo suficientemente tranquilo, Dazai, ¿vas a trabajar?

—Oh, si, eso, tengo conocimientos médicos y de vez en cuando voy a ayudar al hospital, aunque no necesito dinero realmente.

El hombre lo inspeccionó tanto físicamente, como incluso el interior de su hogar —o lo que se podía ver—, "conocimientos médicos" a su edad, significaría ser un prodigio o algo así. No necesitaba dinero, seguramente era hijo de una familia rica, y por el desastre en su hogar, sin mencionar su estado físico deplorable; Un niño que se escapo de casa.

Si bien fue al hogar del chico para comprobar que este todo en orden, fue con la mentalidad de amenazarlo o darle advertencias. Pero con todo lo dicho, no parecía ser alguien problemático para el sitio, incluso iba a ser de ayuda en el hospital, y, siendo honestos Dazai llevaba viviendo allí más de dos meses, pero al ser tan tranquilo y tan poco problemático siquiera noto la presencia de alguien nuevo en el pueblo.

—Bien, si necesitas algo puedes pedirme la ayuda que necesites, vivo a dos casas de la tuya, con un adolescente de casi tu edad y un pequeño.

—Ya veo.—"podría irse, porfavor."

—¿Ya conociste a tus otros vecinos?

A decir verdad, no le importo en absoluto, y Fukuzawa lo notaba, rendido, le explicó las cosas básicas de Alnes, tanto quienes eran sus vecinos, como ubicaciones y recomendaciones.

Ahora sabía que el vecino del frente eran dos hermanos de apellido Akutagawa, donde la hermana menor se queda en el hogar y el hermano, pese a estar enfermo, trabajaba dia y noche —no entiende la necesidad de conocer ese dato—, y sus vecinos de los lados eran, en resumidas palabras, vejetes.

El chico del rio | SoukokuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora