Las sirenas sonaban como criaturas provenientes de cuentos de hadas, y Osamu estaba muy alejado de ese tipo de fantasías, no creía en la magia ni en príncipes encantadores, por otro lado; Chuuya, no era capaz de ver el mundo sin un filtro de magia y...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sentado en la silla de escritorio de Dazai, Chuuya parecía perdido dentro de su propio mar de pensamiento, sin notar cuando fue el momento donde Dazai habia vuelto a la habitación con dos tazas de té. Dejando una de ellas a su lado para que la beba cuando crea necesario.
—Se que no sufrirás frío al igual que yo y no creo que te resfries pero, beber algo caliente te hará bien. Te hará crecer para variar. —Habló divertido viendo la humeante taza abandonada, curiosamente tan tranquila como lo era el chico a su lado. Usando sus ropas cómodas y teniendo el cabello atado, Dazai se había encargado de encontrar algun lazo para pelo.
—Verte pensando tanto últimamente es de mal augurio ¿Qué ocurre?
Esta vez Chuuya lo miró mal por el comentario, aguantando una pequeña risa.
—¿Porqué me das algo caliente si sabes que no lo necesito?
—Uh- eso fue maleducado de tu parte.
Chuuya alzó los hombros sin entender, esperando una respuesta del ajeno.
—No lo sé, cordialidad supongo, no lo pienses mucho. —Respondió sin importancia para luego dar largos sorbos a la bebida caliente.
Dazai sentado en la orilla de su propia cama, parecía disfrutar la compañía que tanto había extrañado de Chuuya. Aunque se trataban de cosas simples, el rostro perlado del pelirrojo lograba calentar el suyo aún más que aquella bebida hirviendo. Pasaban las emociones de formas tan cambiantes e inesperadas, sintiendo su corazón latir tan rápido de felicidad, estando en una cúspide creyendo que podría explotar, caía en profunda angustia y preocupación. Se sentía vivo.
—Puedo preguntarte ¿Porque esta vestimenta es diferente a todas las que vi? —Apuntándose su propia ropa.
Dazai se sorprendió de primeras, pero luego recordando que Chuuya solo conocía el pequeño Alnés, se sintió en la necesidad de explicárselo sin burlas.
—Son remeras, remerones quizá, y eso son- Emm... ¿Shorts? Pantalones cortos, bermudas. Noruega esta bastante actualizado en lo que respecta a la moda pero, esta clase de sitios acostumbra a usar ropa neutra y algo anticuada. Esas prendas eran mías de adolescente en Japón. —Al ver el rostro de confusión, aclaró. —Japón es un país asiatico, muy mejos de aquí, demasiado.
Chuuya abrió sus ojos con enorme sorpresa ante la nueva información, mientras con sus propios dedos acariciaba el borde de la "remera", palabra recien usada por Dazai. La textura era suave, aún más que la lana, y sus yemas se deslizaban fácil por la tela. También comprendió la diferencia de rasgos entre Dazai y el resto de humanos que conoce hasta el momento, sus ojos rasgados así como su acento, inclusive su cabello oscuro parecía tener algo fuera de lugar.
—En otro momento si quieres te hablaré de mi país. No tengo nada, cero, absolutamente no tengo ganas de hablar de ello o responder tus preguntas de Japón. —Advirtió apuntándole con un dedo, sabiendo que seguramente una avalancha de preguntas caerían sobre el y, el tema en cuestión era algo extenso.