~4~
Sasuke
-Una ducha... y, por Dios, no más arroz.
Me miró de reojo.
-¿En serio? -preguntó-. ¿Eso es todo?
-Sí... creo que sí.
-Bien. No más arroz. Sígueme.
Comenzó a caminar con ese rostro serio que parecía no abandonarlo nunca. Dudé un instante, pero si hubiera querido matarme ya lo habría hecho. Lo seguí por el pasillo, esta vez con menos nervios que la primera vez que pasé por ahí.
Para mi sorpresa, subimos las escaleras. Unos metros más adelante aparecieron las pesadas puertas de metal que había escuchado al llegar. Las abrió y me cedió el paso.
No era lo que esperaba.
El lugar tenía una vibra extraña, como una guarida de maleantes, pero al cruzar esas puertas el ambiente cambió por completo. Una casa común y corriente, bien amueblada, sencilla, casi hogareña. Ese contraste me incomodó más que el encierro.
Se internó en la casa sin decir nada. Lo seguí. Llegamos a una puerta; la abrió y me indicó entrar. Desde el marco, sonrió apenas y señaló otra puerta al fondo.
-El baño. Date prisa. Te espero en el living.
Cerró, dejándome solo y confundido.
No pensé demasiado. Fui directo a la ducha. El agua caliente me devolvió algo parecido a la calma. Me tomé largos cuarenta minutos, no solo limpiándome, sino disfrutando la sensación del agua recorriendo mi cuerpo después de tantos días.
Al salir, observé la recámara con más atención. Parecía un cuarto de hotel, pero la cantidad de lociones y objetos personales sobre el tocador dejaban claro que era suyo. Todo era oscuro. Abrí las cortinas para dejar entrar la luz.
Tomé la ropa que habían dejado sobre la cama. Ajusté la cinta de unos pants flojos a mi cintura y me puse la camisa. Todo me quedaba enorme. Sin duda era de él. Aun así, era mejor que andar desnudo.
Salí rumbo al living, tal como indicó.
Apenas avancé por el corredor, los escuché. No estaba solo.
-Lo hará...
-Por supuesto.
-¿Y tú qué piensas?
-Sí, sí... lo hará. Solo es un chiquillo.
No entendí el contexto. Decidí salir antes de que me descubrieran escuchando. Apenas aparecí, el rubio me miró y sonrió de forma exagerada.
-¡Ven! ¡Ven aquí, Sasuke!
Con el arma en la mano me indicó acercarme y señaló un asiento a su lado. Me sentí nervioso, rodeado de esos tipos, pero era mejor que estar atado y hambriento. Caminé hasta donde indicó y me senté.
-Mira, Sasuke. Él es Shikamaru.
Señaló al hombre que solía llevarme comida. Fumaba tranquilo; apenas levantó el rostro en saludo.
-Y él es Chōji.
Señaló a un tipo enorme que devoraba una hamburguesa. Me sonrió, tomó una bolsa de la mesa y me lanzó un paquete envuelto en papel aluminio. Estaba caliente. Un hot dog. Mi estómago gruñó al instante.
-El jefe pidió una enorme salchicha para ti.
Las risas llenaron la sala. Sentí el calor subir a mi rostro, pero el hambre ganó. Lo desenvolví sin dignidad y le di una mordida generosa.
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Todo lo que pidas
Action-Gracias, Sasuke... Sin ti no lo hubiéramos logrado. Me arrepiento. Dios... me arrepiento. Papá... Itachi... tenían razón. Naruto tomó mi mandíbula y me obligó a mirarlo. No había culpa en su rostro, ni miedo, ni siquiera parecía impresionado por lo...
