~38~
Sasuke
Silenciosas lágrimas comenzaron a resbalar por mi rostro.
-¡Mierda, Sasuke! -exclamó Naruto.
Bajó el arma.
Su respiración era pesada, como si acabara de salir de una pelea.
-Lo siento...
-¿Para qué... conservarme... si no me quieres? -murmuré con la voz quebrada.
Naruto suspiró.
-No es asunto tuyo... Solo... no te irás.
Lo miré con coraje.
-Te odio...
Salió de mi alcoba dando un portazo.
Un segundo después, el sonido seco de la cerradura girando me confirmó lo que ya sabía:
estaba encerrado otra vez.
Me arrastré hasta un rincón de la habitación y me rompí en llanto.
Las paredes parecían cerrarse a mi alrededor, sofocantes.
Entonces recordé algo.
El primer día que llegué aquí, Naruto había sacado una botella de whisky de uno de los burós.
Me levanté rápidamente y abrí los cajones, uno tras otro, con manos temblorosas, rogando en silencio que hubiera otra.
Y, para mi suerte...
la había.
La destapé sin pensarlo y comencé a beber directamente de la botella.
El líquido quemó mi garganta al bajar, pero no me importó.
Solo quería que el dolor en mi pecho desapareciera.
Jamás me había golpeado...
Con esto había cumplido el segundo de mis más grandes temores.
El primero era, por supuesto...
que me dejara.
O al menos lo era.
Porque esa noche...
algo se rompió dentro de mí.
Dolió como el demonio.
Pero, con el paso de los días, comprendí que fue lo mejor que pudo sucederme.
Me di cuenta de muchas cosas.
Aunque me haya dejado meter por el culo...
sigo siendo un hombre.
Y ya es hora de que Naruto comience a verme como tal.
No voy a dejarme morir de tristeza por alguien a quien no le importo en lo más mínimo.
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Todo lo que pidas
Aksi-Gracias, Sasuke... Sin ti no lo hubiéramos logrado. Me arrepiento. Dios... me arrepiento. Papá... Itachi... tenían razón. Naruto tomó mi mandíbula y me obligó a mirarlo. No había culpa en su rostro, ni miedo, ni siquiera parecía impresionado por lo...
